“Soy el Jesucristo de la política. Una víctima paciente. Me sacrifico por todos”. Silvio Berlusconi (Milán, 1936) se ve todopoderoso y eterno. Ha sobrevivido al escarnio público y se presenta en su última reencarnación como el salvador de una Italia desconcertada y desilusionada. Todo apunta a que en las inciertas elecciones que el domingo se celebran en la tercera economía de la zona euro Il Cavaliere será clave en la formación de alianzas y en la elección del primer ministro.

Después de un calvario que le apartó de su puesto en el Senado en 2013, condenado por fraude fiscal, Berlusconi vuelve a vivir un momento de gloria. No puede ser ministro (hasta 2019) por esa mancha en su historial, pero está moviendo los hilos en esta campaña electoral, una de las más tensas que se recuerdan. Ningún partido o coalición tendría la mayoría absoluta, según el último sondeo, tras una ley electoral concebida para favorecer las alianzas.

Frente a los extremos de los populismos de Movimiento 5 Estrellas y la Liga (reconvertida para ser una fuerza nacional), Berlusconi se presenta como el hombre de Estado que necesita Italia y Europa. Gran amigo de los golpes de efecto, poco a poco ha ido desvelando la carta que cree ganadora. Su candidato a primer ministro es Antonio Tajani, actual presidente del Parlamento Europeo, que el jueves por la noche anunció que aceptaría el encargo.

Tajani, fundador con Berlusconi de Fuerza Italia en los 90, supone una garantía para Europa, que mira con alarma la posibilidad de que asciendan al poder fuerzas antieuropeístas como el Movimiento 5 Estrellas o la Liga de Matteo Salvini, aliado sobre el papel con Fuerza Italia en estas elecciones.

La coalición de centro derecha (Fuerza Italia, la Liga y Hermanos de Italia) encabeza el último sondeo publicado a mediados de febrero con un 34,4% de los votos. Fuerza Italia aventaja en dos puntos a la Liga (16,4% y 14,4%, respectivamente). De lograr la mayoría absoluta, para lo que necesitarían acercarse al 40%, sería el partido más votado dentro de este matrimonio a tres de conveniencia quien propondría el candidato a jefe del gobierno. Salvini ya se presenta como triunfador.

Como partido, es el Movimiento 5 Estrellas el que tendrá más apoyos, con un 28%. En teoría descartan las coaliciones. El Partido Democrático, centro izquierda, de Matteo Renzi, ronda el 22,8%, muy perjudicado por las escisiones por la izquierda (Libres e Iguales, que rondan el 5%).

El anuncio de Tajani es un gesto desesperado por dar imagen de tranquilidad y ganarse al votante moderado”, dice Jorge Del Palacio

“Berlusconi nunca se ha ido. Ha manejado los hilos de esta legislatura al garantizar la gobernabilidad del centro izquierda. Siempre ha estado ahí. Su apoyo ahora es menor que hace 20 años, y se ha aliado con la Liga y con Fratelli d’Italia, y no tienen mucho que ver. El anuncio de Tajani es un gesto desesperado por dar imagen de tranquilidad, quiere ganarse al votante moderado”, señala Jorge del Palacio, profesor de Pensamiento Político en la Universidad Rey Juan Carlos. “Pero, ¿se sentará Tajani en un gabinete con Salvini como ministro del Interior?, plantea el polítólogo.

Berlusconi es el último primer ministro italiano que ganó en las urnas, en 2008. Ha sido tres veces primer ministro (1994-96; 2001-2006; 2008-2011), nueve años en total. Cuenta en su haber con siete campañas electorales y  multitud de juicios y embrollos legales, algunos por resolver.

Presume de haber recibido más de 200 millones de votos, más que ningún otro político en la Historia de Italia. Fuerza Italia, en italiano Forza Italia, es el grito de ánimo a la selección nacional. Berlusconi se lo apropió como imagen de su marca.

Silvio Berlusconi seca la frente a Matteo Salvini

Silvio Berlusconi seca la frente a Matteo Salvini EFE

“Es natural que los italianos voten de nuevo por mí porque conocen mi pasado como hombre de negocios y como deportista. Me arrojaron fuera de la política con una sentencia vergonzosa… Los italianos saben que es falso y mantienen su confianza en mí”, aseguraba a la BBC en esta campaña.

En televisión, su arma de captación masiva de votos, Berlusconi anunció solemnemente su “compromiso con los italianos”. “En cuanto se confirme la victoria del centro derecha, junto con el primer ministro voy a crear trabajo para los italianos. Mi meta es que la tasa de paro sea inferior a la media de la UE. Firmado, Silvio Berlusconi”.

El paro en Italia es de un 10,8% y la media europea es de un 7,3%. Los jóvenes están especialmente afectados por el empleo precario y la falta de puestos de trabajo (37%, según la OCDE). Serán los menos motivados para acudir a las urnas el domingo. Un 30% de los convocados a votar pueden abstenerse. En el caso de los menores de 25 pueden ser más del 40%.

Le votan quienes piensan que el Estado es demasiado grande, los impuestos muy altos y la burocracia excesiva”, afirma Andrea Betti

El caladero de votos de Berlusconi está entre quienes, como él, “piensan que el Estado es demasiado grande, los impuestos muy altos y la burocracia excesiva. Desde hace 20 años es el intérprete de estas ideas que existen en la sociedad italiana, si bien ahora su apoyo ha bajado del 30% al 16%”, explica Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas.

“Tiene una gran vitalidad, quizá porque se rodea de gente joven. Cuenta con el respaldo de la gente mayor, de muchas mujeres, sobre todo, amas de casa. Donde tiene más apoyos es en las zonas ricas y donde el capital social es más alto. Si no eres de izquierdas, no te fías de los sindicatos, defiendes el libremercado… apoyas a Berlusconi. El problema es que el centro-derecha no se ha renovado. Es quien controla el partido y gracias a la televisión, sus canales, entra en la casa de los italianos”, añade Del Palacio. Italia es un país envejecido: más del 40% de los votantes tienen más de 55 años.

Del bunga-bunga, aquellas fiestas con jovencitas de las que tuvo que dar cuentas ante la justicia y le costaron millones en abogados y compensaciones a las chicas, ya nadie le rinde cuentas. Berlusconi se muestra ahora como un hombre familiar, amante de su novia, Francesca Pascale, casi 50 años menor, y defensor del deporte (más allá que su amado club de fútbol, el Milan, que tuvo que vender en 2017), de los animales y de la vida sana.

En política puede presumir de ser un gran hacedor de coaliciones y “amplios acuerdos” (larghe intese), como el llamado Pacto del Nazareno, en enero de 2014 sobre la reforma electoral, cuando Berlusconi se acercó a la sede situada en esa calle del Partido Democrático, donde militan ex comunistas, enemigos de Il Cavaliere.

“Tiene un papel catalizador en el centro derecha. Con ambigüedad e histrionismo, es la amalgama entre los extremos y puede ganar ahora porque los factores de su éxito desde 1994 siguen en pie. En esta incierta campaña, ha ganado consensos porque se propone como el candidato de la antipolítica y es el conocido entre los desconocidos. Le votan porque se benefician de sus políticas. Promete la lucha contra el fraude fiscal y está condenado por fraude fiscal”, afirma Paola del Vecchio, corresponsal de Il Messaggero en España.

Como apunta Del Vecchio, “pocos se acuerdan que tiene otros cuatro procesos pendientes y que podría volver a presentarse en 2019 y evitará la cárcel gracias a una ley de su gobierno que prohíbe ir a prisión a los octogenarios”. En resumen, dice la periodista, “es el hombre fuerte que muchos italianos siguen añorando como solución de todos los males, históricamente desde Mussolini”.

Fue el baluarte contra los comunistas, ahora se presenta como el baluarte contra los populistas”, dice John Hooper

Rey de las paradojas, Berlusconi fue Trump antes de que Trump soñara con serlo y ahora se erige en el campeón en la lucha contra los populismos a los que intenta vencer con sus mismas armas. Si en los 90 azuzó el miedo a los comunistas, ahora los temibles son los 5 Estrellas y su caótica puesta en escena. Luigi Di Maio, el joven líder del Movimiento, de apenas 31 años, ha presentado ya a su gobierno con la idea de rebatir a quienes les acusan de no contar con personalidades sólidas que les respalden, ni experiencia suficiente para conducir el país.

“Tanto Trump como Berlusconi han encontrado una fórmula que funciona. Han hecho fortuna en el sector inmobiliario y han usado la televisión para lanzarse a la política. Berlusconi no habla de Trump porque intenta presentarse como moderado y respetable”, señala John Hooper, corresponsal en Roma de The Economist y autor de The Italians.

“Ahora se presenta como el hombre de la moderación, el que puede domar a Salvini y contener al Movimiento 5 Estrellas. Fue el baluarte contra los comunistas, ahora contra los populistas. Su papel será crucial después del 4-M. Puede dar vida o muerte al gobierno de coalición”, apunta Hooper.

Cartas a los Reyes Magos electorales

En casi todas las quinielas postelectorales aparece Berlusconi. Como contrapeso en su propia coalición de centro derecha. Como hombre clave si hubiera que intentar una gran coalición con el centro izquierda del PD. Desde Europa, que antes le consideraba un factor desestabilizador, ahora aparece como un garante de las esencias europeístas.

Si Salvini de la Liga llevara la voz cantante, Europa empezaría a temblar porque es defensor del “Italia primero” y un euroescéptico de manual. Berlusconi ha hecho ver al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que es un hombre de fiar. Con Tajani al lado, aún más.

Lejos quedan los desprecios de Berlusconi a la canciller Merkel (un enorme culo mantecoso) y pocos tienen presente su excelente relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, con quien ha veraneado en varias ocasiones. Por el 65 cumpleaños del líder ruso le regaló una funda de edredón con la cara de ambos.

Las promesas de Berlusconi y del resto de los candidatos en la campaña han sido como cartas interminables a los Reyes Magos. Como si ignoraran que la deuda equivale a un 132% del PIB, solo superada por la de Grecia. Berlusconi promete una radical reducción de impuestos, pensiones mínimas de 1.000 euros, compensaciones a quienes den trabajo a jóvenes. Salvini también aboga por una tarifa fiscal fija y por jubilaciones anticipadas. Sobre inmigración, que asocia sin rubor a delincuencia, asegura que echará a los ilegales sin contemplaciones.

El Movimiento 5 Estrellas defiende un salario básico de 780 euros para todos y beneficios a las familias valorados en 17.000 millones de euros. Muy preocupante para Europa crear este ilusorio y más aún que muchas fuerzas culpan a la UE de la crisis: desde la Liga al Movimiento 5 Estrellas, pasando por los partidos más a la derecha como Fratelli d’ Italia, que aplaude al primer ministro húngaro, Viktor Orban. “Defiende las fronteras”, aseguraba esta semana Giorgia Meloni de Orban en Budapest.

La gente está harta. Los programas no son claros. Los candidatos tampoco lo son”, señala Silvia Ragusa, de ‘Il Foglio’

“No hay dinero para lo que proponen y lo saben. También los votantes. Puede haber mucha abstención porque la gente está harta. Los programas no son claros, los candidatos tampoco lo son. Berlusconi lleva la campaña pero no será primer ministro. Renzi posiblemente dejaría el sitio a Gentiloni. Salvini se ha dedicado a culpar a los inmigrantes de los escasos recursos de algunos italianos. Alienta la guerra entre pobres. Ha sido una campaña bronca, marcada por el suceso de Macerata”, señala Silvia Ragusa, corresponsal de Il Foglio en España.

En Macerata, en el este del país, ex militante de la Liga Norte, hirió a balazos a seis inmigrantes negros. “Italia para los italianos. He hecho lo que tenía que hacer”, dijo Luca Triani, antes de entregarse. Salvini, que habla de que Italia sufre “una invasión” de inmigrantes, que ha dado lugar al “desencuentro social”, no ha perdido peso electoral tras el suceso. Incluso Berlusconi también habló de “bomba social” y anunció expulsiones.

La cuestión es que los italianos perciben que existen más inmigrantes en su país de los que realmente hay. Según el instituto Eurispes, los italianos creen que la tasa es de un 16%, el doble de la existente. Los musulmanes son el 3% pero los italianos dan por hecho que son más del 20%. Los partidos populistas, especialmente la Liga, ha rentabilizado electoralmente esta percepción, motivada porque las llegadas a Italia han sido más por oleadas y en circunstancias dramáticas (albaneses en los 90, libios tras la caída del régimen de Gadafi).

Si Salvini, admirador del Frente Nacional de Marine Le Pen, crece a costa de este malestar, sería muy peligroso para Italia, y para Europa. De ahí que Berlusconi sea visto como un muro de contención, aunque sea para frenar al populismo salvaje desde el populismo civilizado.

El líder del centro izquierda, Matteo Renzi, que fue primer ministro hasta diciembre de 2016 cuando dimitió por el fracaso de su referéndum constitucional dice de Berlusconi: “Tiene 12 o 13 vidas, más que los gatos”.

Empezó como cantante y fan de Nat King Cole en cruceros (volvió a grabar canciones napolitanas en 2011), hizo su fortuna con el negocio inmobiliario, saltó a las televisiones, irrumpió en política, fue propietario del Milan AC, marido y padre, divorciado y amante de las juergas con jovencitas, superviviente de una operación a corazón abierto en 2016, y ahora novio ejemplar y hombre de Estado. Renzi está convencido de que el objetivo de Berlusconi es ser presidente en 2022.

“Soy como el buen vino. Con la edad mejoro y ya rozo la perfección”, presume en un tuit Berlusconi, tras su enésima operación estética. Sobre su sucesión cree que hay tiempo: “Siempre es difícil sustituir a un genio, pero viviré hasta los 120 años. Seguro que encontraré a alguien”. Ahí está Matteo Salvini, que pide paso.

https://twitter.com/berlusconi/status/963730511968522240