Política

Putin ordenó derribar un avión con 110 pasajeros por la falsa amenaza de un borracho

El dirigente ruso, Vladimir Putin, durante el 75 aniversario de la batalla de Stalingrado.

El dirigente ruso, Vladimir Putin, durante el 75 aniversario de la batalla de Stalingrado. EFE

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha revelado que dio la orden de derribar un avión de pasajeros el 7 de febrero de 2014, el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi. En el avión un hombre que decía tener una bomba exigió que el aparato, que cubría una ruta entre Jarkov (Ucrania) y Estambul, se desviara hacia Sochi, aunque finalmente se descubrió que el hombre estaba bajo los efectos del alcohol y no tenía artefacto explosivo alguno.

«Es una página muy sensible en la historia de aquellos juegos olímpicos. Por algo no hablamos de eso», ha explicado Putin en declaraciones al periodista Andrei Kondrashov, autor de la película ‘Putin’, publicada este domingo en redes sociales.

Todo comenzó con una llamada telefónica que Putin recibió en el autobús que le trasladaba junto con ejecutivos del Comité Olímpico Internacional hacia el estadio Fisht de Sochi. «En la mitad del trayecto, un ayudante me pasa un teléfono y el que llama es un jefe del centro operativo para la seguridad de los Juegos informando del secuestro de un avión que volaba de Ucrania a Estambul y la exigencia de desviarlo a Sochi», ha relatado Putin.

‘Todo bien’

El director del servicio de seguridad ruso (FSB), Alexandor Bortnikov, explica en la misma película que se enviaron aviones de combate para escoltar la aeronave, un Boeing 737-800 de la compañía aérea turca Pegasus Airlines, y que los pilotos habían comunicado que un pasajero, supuestamente con una bomba encima, les había exigido tomar tierra en Sochi. En la aeronave viajaban 110 personas y había más de 40.000 personas en el estadio para ver la ceremonia de inauguración de los juegos.

«Pregunté qué era lo que proponían y obtuve la respuesta que era de esperar: derribarlo acorde al plan previsto para tales casos. Les dije que obraran conforme al plan. Los que iban conmigo en el autobús preguntaron si todo estaba en orden y contesté que sí, que todo bien», ha explicado Putin.

El mandatario ruso no contó nada a sus huéspedes hasta que varios minutos después, ya en el estadio, llegó una segunda llamada del mismo responsable de seguridad aclarando que toda era obra de un borracho y que el avión iba a aterrizar sin incidentes en Turquía. A la pregunta de cuáles fueron sus sensaciones entre aquellas dos llamadas, el presidente dijo: «Mejor ni le cuento».

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