Hace tiempo que se daba por descontada su marcha. Pero seguía manteniéndose en el puesto, hasta el punto de que algunos creían que al presidente Trump se le había pasado su enfado con Rex Tillerson. El hasta ahora jefe de la diplomacia de EEUU ha sido despedido finalmente y será reemplazado por Mike Pompeo, que hasta ahora estaba a cargo de la CIA.

En un mensaje publicado en su cuenta de Twitter, Trump ha anunciado el relevo. “Hará un trabajo fantástico”, ha dicho de Pompeo, al tiempo que daba las gracias a Tillerson. A su vez avanzaba que Gina Haspel será la primera mujer que estará al frente de la agencia de inteligencia. Haspel era la número dos de la CIA hasta ahora. Trump ha destacado que su designación marca “un hito histórico”, según informa Europa Press.

Haspel tiene un pasado polémico. Desempeñó un papel crucial en la puesta en marcha del programa de interrogatorios extrajudiciales, es decir, ejecución de torturas de sospechosos de terrorismo, después del 11-S. En Tailandia dirigió uno de los centros clandestinos de detención. Fue acusada en 2005 de sustituir pruebas de casos de torturas a detenidos.

Rusia, última misión

En noviembre pasado el diario The New York Times publicó que Trump quería sustituir a Tillerson por Pompeo, pero la Casa Blanca lo negó. El ex presidente de ExxonMobile habría descalificado intelectualmente a Trump en alguna conversación, que llegó a oídos del presidente.

Su excelente relación con Putin, que le condecoró en 2013 con la Orden de la Amistad, fue relevante en su designación. Ahora estos vínculos no le han impedido ser crítico con el Kremlin. Precisamente sobre Rusia versó la última declaración pública de Tillerson. A propósito del caso del ex espía ruso Serguei Skripal, suscribió la versión de la primera ministra británica, Theresa May, que apuntaba al Kremlin como “probable responsable” del envenenamiento.

Mostró su indignación por el caso y su solidaridad con Londres. Tillerson habló directamente con el jefe de la diplomacia británica, Boris Johnson. Su último interlocutor como responsable del Departamento de Estado.

El presidente Trump tardó en respaldar al Reino Unido, pero luego lo hizo. La primera declaración ha sido: “Tan pronto como tengamos constancia de los hechos, si concuerda con esta versión, condenaremos a Rusia o a quién sea que esté detrás”. Horas más tarde, ha hablado con May y ha dicho que “Rusia debe dar respuestas no ambiguas” a las exigencias de aclaración del caso de May.

Hay analistas que especulan si la gota que ha colmado el vaso ha sido que Tillerson se anticipara al reaccionar sobre el caso del espía. “Me parece excelente, pero discrepamos demasiado”, ha agregando Trump, en relación con quien fuera su gran apuesta como jefe de la diplomacia.

Trump ha convertido en rutina estos despidos en su entorno. Tanto es así que recientemente una fuente del Departamento de Estado confesaba que era tan probable que Tillerson continuara hasta el final de mandato como que tuviera que hacer las maletas en cualquier momento.

Cerca de un tercio de los funcionarios de la Casa Blanca han dejado su cargo durante el primer año de presidencia de Donald Trump, según un estudio del Instituto Brookings. Estos despidos y renuncias triplican los que hubo en la presidencia de Barack Obama. Entre ellos, por ejemplo, quien fuera su estratega, Steve Bannon, quien ahora propaga por Europa su doctrina populista.

En un comunicado, el presidente de EEUU se ha declarado “orgulloso” del nombramiento de Pompeo, considerado un halcón. Sobre su trayectoria, ha destacado que “Mike se graduó el primero de su clase en West Point, sirvió con excelencia en el ejército estadounidense y se graduó con honores en la Facultad de Dercho de Harvard”.  También ha subrayado cómo ha recibido elogios de republicanos y demócratas.

Entre las misiones de Pompeo, Trump se refirió a la “desnuclearización de la península de Corea” y, sobre todo, volver a situar a EEUU como líder global. Argumentó que han sido las discrepancias sobre el acuerdo nuclear con Irán lo que le ha llegado a revelar a Tillerson.

Steve Goldstein, secretario adjunto para Diplomacia del Departamento de Estado, aseguró que Tillerson desconocía las razones de su destitución. Con este comentario Goldstein firmó su sentencia. También fue despedido.

Al presidente no le gustó que se supiera que Tillerson se había enterado como el resto de los mortales. Por su cuenta de Twitter. Todos en la Casa Blanca se despiertan mirando la cuenta de POTUS.