El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido finalmente prescindir de su estratega jefe, Steve Bannon, el ideólogo ultraderechista que le aupó hasta la Casa Blanca en 2016.

Según ha informado The New York Times, así se lo ha comunicado Trump a su equipo este viernes. La salida de Bannon se ha precipitado después de que estuviera en las últimas horas en la cuerda floja por sus desencuentros con miembros del círculo más próximo al presidente, especialmente con el jefe de gabinete, el general John Kelly.

Según la misma publicación, fuentes próximas a Bannon sostienen que el asesor entregó su dimisión a Trump el pasado 7 de agosto y que su salida del cargo iba a ser anunciada esta misma semana. Sin embargo, fue aplazada por la violencia desatada en la localidad de Charlottesville, donde los incidentes ocurridos hace aproximadamente una semana le costaron la vida a tres personas y dejaron dos decenas de heridos.

En una rueda de prensa posterior, Trump se refirió a Bannon tras ser preguntado por su futuro:  “No es un supremacista. Es un buen hombre. Veremos lo que pasa con él, pero es buena persona”.

Bannon, siempre tras el fuego

Sin embargo, Bannon habría sido durante la campaña electoral quien más le acercó a los supremacistas blancos. El Ku Klux Klan llegó a pedir el voto para Trump.

El asesor incendiario de Trump, que ha difundido contenidos ultraconservadores desde Breitbart News, representa a la perfección la llamada Alt Right, la derecha más radical de la Casa Blanca. Ahora volverá a sus orígenes, y desde ahí parece que dará guerra a quienes han logrado apartarle del presidente Trump.

Como despedida triunfal, Steve Bannon, nacido en la sureña Virginia (Norfolk), concedió una entrevista a la revista progresista The American Prospect donde ponía en cuestión al presidente Trump y sus amenazas a Corea del Norte. Bannon dijo que mientras Seúl estuviera en el punto de mira de Corea del Norte, veía imposible un ataque. Ya se veía fuera y presumía de independencia.

En sus textos se han deslizado afirmaciones como una en la que asegura que «todos los jóvenes musulmanes de Occidente son una bomba de relojería». «Cada vez simpatizan más con los radicales y los terroristas», añadía.

Estas y otras aseveraciones en las que ataca a las mujeres sin reparo le han supuesto numerosas peticiones de dimisión, desde el demócrata Bernie Sanders, senador por Vermont y rival de Clinton en las primarias, hasta las páginas editoriales de El Nuevo Herald.

Además, Bannon ha mostrado en más de una ocasión su perfil populista, haciendo suya la estrategia de ganar adeptos enfrentando a la élite con el pueblo. Y, desde ese prisma, ha hablado incluso de España: «“En España hay un subempleo de un 50% o un 60% entre los jóvenes menores de 30 años. Eso significa que en la veintena, cuando aprendes y desarrollas tus facultades, cuando realmente te sientes a gusto con tu profesión, te quedas fuera y se queda fuera toda una generación. Eso sólo alienta el tribalismo (…) Por eso es por lo que quiero asegurarme de que acabamos con estos gobiernos y con este capitalismo de amiguetes para que pueda aflorar el espíritu emprendedor y eso pueda volver a revertir en la clase trabajadora y en la clase media”.