ERC y PDCat esperarán a la decisión del Tribunal Supremo sobre la petición de libertad de Jordi Sánchez y Joaquim Forn para activar el «plan C» de la investidura. La comparecencia de ambos dirigentes independentistas ante el Tribunal Supremo, en una nueva petición de revisión de la prisión incondicional dictada por el juez Pablo Llarena, es el nuevo «deadline» del independentismo catalán, bloqueado por la apuesta de Carles Puigdemont por mantener la investidura de Sánchez.

El Tribunal Supremo celebrará mañana dos vistas para deliberar y resolver los recursos de apelación presentados por Sánchez y Forn y ese es el limite que tanto el PDCat como ERC parecen haber puesto a Puigdemont para pasar al «plan C». Es decir, la propuesta de un tercer candidato a la investidura, previsiblemente Jordi Turull.

La portavoz nacionalista Maria Senserrich, dirigente del PDCat, ha advertido tras la reunión de la ejecutiva de su partido que Sánchez «sigue siendo el único candidato sobre la mesa». «Agotaremos esta vía hasta el último minuto, defenderemos a nuestro candidato» ha añadido Senserrich, quien ha asegurado que todavía queda un «pizca de esperanza» sobre una eventual excarcelación del ex presidente de la ANC.

El PDCat no contradice a Puigdemont

Si el Supremo no modifica las medidas cautelares dictadas por el juez Llarena para Sánchez, «tomaremos decisiones pertinentes» ha reconocido finalmente Senserrich. Ha dejado claro, eso sí, que el PDCat no asumirá el coste de contradecir en público el mandato de Puigdemont, quien el pasado miércoles impuso ante el Grupo de JxCat reunido en Bruselas la necesidad de mantener la investidura de Sánchez, que ERC y PDCat ya daban por descartada.

Algo más explícito ha sido el republicano Sergi Sabrià, quien ha vuelto ha hablar de un acuerdo de investidura inminente «en horas» o «días» y ha abogado por poner sobre la mesa el «plan C» si el Supremo mantiene la prisión incondicional para el candidato a la investidura.

Sabrià se refería así a un eventual cambio de candidato, pero lo cierto es que más allá de las dificultades legales de investir a Sánchez, JxCat y ERC siguen sin contar con los apoyos necesarios para la investidura. La CUP ha señalado hoy que mantiene su abstención al plan de gobierno propuesto por los dos grandes partidos independentistas pese a la última oferta de Puigdemont, una moción de confianza a media legislatura.

Artur Mas ya propuso esta fórmula en su momento, que no sirvió para convencer a los antisistema en la pasada legislatura. Con la promesa de someterse a una moción de confianza a medio mandato JxCat pretende dar garantías a la CUP de que, si no consideran cumplido el programa de gobierno pactado, podrán forzar la convocatoria de elecciones antes de que concluyan los cuatro años de legislatura.

La CUP analizará esta oferta en la reunión que su dirección celebrará esta noche, después de que Puigdemont se haya entrevistado con la ex líder antisistema Anna Gabriel, fugada en Ginebra. El ex presidente catalán anunció ayer este encuentro, asegurando que no se trataba de una reunión negociadora, pero sus partidos no han querido concretar dónde se celebrará el encuentro ni convocar a la prensa para valorarlo.

Lo que sí siguen dando por descartado tanto en el entorno de Puigdemont como en el PDCat es la posibilidad de que el ex presidente renuncie al escaño en el Parlament para garantizar la investidura del candidato independentista en segunda vuelta sin el apoyo de la CUP.