El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, al igual que otros diplomáticos británicos en Europa, está tratando de trasladar a la opinión pública la gravedad del ataque con un gas nervioso de fabricación rusa en suelo británico, el pasado 4 de marzo. Cuando más ocupados estaban con el Brexit, ha tomado fuerza «la amenaza rusa» y la solidaridad de los gobiernos europeos, según el diplomático, ha sido «ejemplar». Al contario, las respuestas rusas, pura «desinformación».

Tras su victoria en las urnas el domingo, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que era «un disparate» atribuir a Rusia el uso de un agente químico como el novichok en suelo británico contra el ex espía Skripal y su hija. Aludió al riesgo que supondría en víspera electoral y con el Mundial de Fútbol en puertas. «Es un sinsentido», remarcó. Aseguró que Rusia ya no tenía armas químicas, pero que otros países sí, entre ellos EEUU o el Reino Unido.

Sin embargo, Simon Manley, como representante del gobierno británico, es contundente. «El gobierno ruso recurre a la desinformación sobre este asunto. Estudiamos los hechos, trabajamos con la Organización para la Prohibición de Armas Químicas y también con nuestros aliados europeos y estadounidenses», señala el embajador.

«Hemos actuado de forma proporcionada pero firme, en coordinación con los servicios de inteligencia de nuestro país para limitar la actuación de los rusos contra otros civiles en nuestro país», añade el embajador. que no descarta más acciones con los socios europeos.

La primera ministra británica, Theresa May, primero aseguró que era «altamente probable» que Rusia estuviera detrás de la intoxicación de Serguei Skripal y su hija Yulia el 4 de marzo en Salisbury. Skripal vivía desde 2010 en el Reino Unido, tras haber sido objeto de un intercambio de espías con Rusia.

Reino Unido anunció la semana pasada la expulsión de 23 diplomáticos rusos, la suspensión de relaciones diplomáticas de alto nivel, incluida una visita del ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, y la ausencia de representación gubernamental y de miembros de la monarquía en el Mundial.

May logró a su vez el apoyo de los presidentes de EEUU y Francia, junto a la canciller alemana para exigir explicaciones a Rusia e instar a sus autoridades a asumir la responsabilidad de lo que supone el primer ataque con arma química en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Este suceso también se abordará en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del jueves y viernes próximos.

Hemos de afrontar juntos el reto que supone Rusia», afirma el embajador del Reino Unido en España

«Es un ataque muy grave. Lo importante es que hay una repuesta clara por parte de la UE. Hemos de sostener la convención sobre las armas químicas. Hemos de hacer que Rusia rinda cuentas por esta transgresión de sus obligaciones internacionales. Hemos de garantizar que no se vuelva a cometer esta violación. Hemos de afrontar juntos el reto que supone Rusia», ha declarado Manley.

En un encuentro con periodistas en la embajada en Madrid, el diplomático reconoció que Europa vive ahora bajo la amenaza rusa, que no es la única, porque sigue siendo importante la amenaza yihadista. «El atentado tuvo lugar en suelo británico, pero es suelo europeo. La amenaza afecta a otros suelos europeos. Hemos de trabajar juntos sea en la UE, sea en la OTAN, sea en la OPAQ», ha añadido.

«Sabemos a qué amenaza nos enfrentamos con formas distintas según el país. Lo importante es la unidad y el ejemplo de libertad y democracia. Trabajos juntos para proteger la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestras democracias», ha apuntado.

Las explicaciones dadas hasta ahora por el Kremlin, y en concreto por el presidente Putin, son consideradas pura maniobra de desinformación. «Insinuar que incluso puede ser Reino Unido es disparatado…», remarca.

Los británicos aseguran que, pese al Brexit, están trabajando con sus socios europeos para hacer frente juntos a la amenaza rusa, como hasta ahora lo han hecho con el terrorismo yihadista. Rusia respondió el sábado con la expulsión de 23 diplomáticos británicos, la prohibición de apertura del consulado en San Petersburgo y la suspensión de actividades del British Council. De la cumbre europea pueden salir más sanciones.

El ataque ha puesto a prueba al Reino Unido y a la Unión Europea. No hay discrepancias sobre la autoría. La tesis es que «no hay ninguna alternativa creíble» a que el gas nervioso de fabricación rusa haya sido utilizado con autorización del Kremlin. La opción de que sean delincuentes o mafiosos, como mantiene el jefe de la oposición, Jeremy Corbyn, no cuenta con muchos adeptos. EEUU y los aliados europeos parecen convencidos de dónde llegó la orden. Habrá que ver si saben qué se puede hacer para contener esa amenaza.