El pleno de investidura forzado por JxCat y ERC para responder al auto de procesamiento del juez Pablo Llarena ha concluido con la investidura frustrada de Jordi Turull y el divorcio aparentemente definitivo entre la CUP y los dos grandes partidos independentistas, JxCat y ERC. Una ruptura que sitúa a Cataluña más cerca de la repetición electoral.

Jordi Turull inició su intervención en el pleno sabiendo que la CUP no apoyaría su investidura y forjó un discurso a medida de la comparecencia ante el Tribunal Supremo y el resultado fue el portazo de los antisistema. El Parlament ha rechazado con 65 votos la investidura de Turull y 64 a favor, ya que los votos de Puigdemont y Comin no han podido sumar desde Bélgica. Los cuatro diputados antisistema se han abstenido.

El giro autonomista imprimido por Turull al discurso de una candidatura independentista sólo encontró cierto reconocimiento en el PSC, que pese a todo no confía en la sinceridad de ese giro, reconoció Miquel Iceta. Y que representa un socio imposible con la actual composición del grupo de JxCat y el liderazgo de Carles Puigdemont. Sólo ERC ha recogido el guante del PSC.

Segunda oportunidad el sábado

Turull tendrá una segunda oportunidad el sábado, si el juez Llarena no endurece las medidas cautelares dictadas contra él con la prisión incondicional. JxCat y ERC se han encomendado a estas 48 horas para seguir negociando un acuerdo de investidura que los antisistema dan por descartado.

«Si este país no es capaz de hacer un frente común como podremos conseguir lo que la gente nos pide» ha lamentado el portavoz de JxCat Eduard Pujol, para concluir que «el sábado si la justicia lo permite estaremos aquí, el país se merece gobierno y somos tozudos».

Si como es previsible, la segunda vuelta de Turull fracasa, se abre ante JxCat y ERC el reto de pactar un nuevo candidato, el tercero desde las elecciones del 21D. Pero ese acuerdo debería respetar el compromiso de Puigdemont de que el president sea del PDCat y la ilusión de restitución del gobierno depuesto que representa Turull para contentar al sector de Puigdemont y con suficiente peso para ser aceptado por ERC.

Muchos condicionantes, que cuestionan nombres como los de Quim Torra -propuesto por algunos sectores próximos a Puigdemont para satisfacer a la CUP- o Elsa Artadi, puesto que ninguno de ellos forma parte del PDCat.

En este escenario, y con las renuncias de las diputadas imputadas de ERC Carme Forcadell, Marta Rovira y Dolors Bassa, el escenario de elecciones parece más cercano, aunque hoy por hoy ningún partido confía en obtener réditos de la situación.

En todo caso, JxCat y ERC tienen dos meses para formar gobierno. Si el 22 de mayo no lo han conseguido, habrán agotado el plazo abierto este jueves y entonces se abrirá automáticamente la cuenta atrás de 54 días que llevaría a unas nuevas elecciones autonómicas, el 15 de julio. La segundas en menos de un año, con un periodo de aplicación del 155 que se podría prolongar durante diez meses.