El pleno de urgencia celebrado ayer en el Parlament para exigir la «libertad de los presos» imputados por el Tribunal Supremo y reivindicar la candidatura de Carles Puigdemont a la investidura arrojó una imagen congelada de división en la cámara catalana. Sin novedades aparentes, el bloque independentista impuso su rodillo para aprobar sus resoluciones y rechazar las de C’s y el PSC. Esa dinámica cambió, sin embargo, en la votación del texto propuesto por los comunes: una apelación al diálogo y la liberación de presos sin concesiones al respeto a la legalidad que consiguió, pese a todo, el apoyo del PSC a algunos de sus puntos.

PSC y CatEC sumaron así sus votos a los de JxCat y o ERC para apoyar apelaciones al diálogo y el respeto de los derechos políticos de todos los electos. Una concesión que no sirvió para que los partidos independentistas apoyaran en respuesta la condena a los «actos vandálicos contra sedes de partidos, los insultos, las amenazas, agresiones o asedio contra grupos e individuos, muchos de ellos electos» así como los «actos violentos en concentraciones y manifestaciones«. JxCat, ERC y la CUP tumbaron con sus votos este punto.

JxCat y ERC si se sumaron a socialistas y comunes para aprobar que los diputados «deben tener garantizados todos los derechos políticos y civiles». Los ex convergentes se sumaron además a la denuncia de la «judicialización» hecha por los comunes y Esquerra al llamamiento a «trabajar para recuperar las instituciones procurando edificar amplias mayorías».

Apelaciones que remiten al gobierno transversal propuesto por el líder de CatEC, Xavier Doménech, que ha recibido el apoyo del socialista Miquel Iceta cuando reclama diálogo para romper la política de bloques. Aunque estas apelaciones encuentran de momento más apoyo en el caso de los comunes que en el del PSC, al que Esquerra respondió escogiendo como portavoz para rechazar la propuesta socialista a Ernest Maragall, ex conseller de Educación en el gobierno tripartito de su hermano, cuya ruptura con el PSC fue de todo menos amistosa.

Los socialistas no traspasaron las líneas rojas de hablar de «presos políticos» y reclamar su puesta en libertad, único punto que votaron en contra a los comunes. Pero intentaron visualizar junto al partido de Ada Colau que puede haber una alternativa al bloque independentista, aunque esta dependa hoy por hoy de la convocatoria de nuevas elecciones en Cataluña, puesto que de momento ERC, PSC y CatEC no suman.