Si durante todo este sábado los populares se habían conducido con pies de plomo para no cuestionar la posición del tribunal alemán de impedir la extradición de Carles Pugdemont por el delito de rebelión, el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, no sólo no ha ocultado su disgusto sino que ha cuestionado el espacio Schengen.

En presencia de Mariano Rajoy y durante el transcurso de un acto con jóvenes europeos que se ha celebrado en la convención sevillana, ha señalado que la decisión de la justicia alemana de haber «puesto en cuestión la colaboración transfronteriza» es una «mala noticia para los europeístas». Si la euroorden «no funciona -ha agregado el popular- el tratado de Schengen no funciona, es absurdo que quitáramos las fronteras».

Ningún dirigente del núcleo duro del PP ni tampoco miembro del Gobierno se ha mostrado tan crítico con el revés que Alemania ha dado a la justicia española y, por extensión, al propio Ejecutivo. Con un claro tono de indignación, González Pons asegura no entender cómo que alguien que «intenta dar un golpe de Estado» no pueda ser entregado por este delito desde otro país europeo.

Tras subrayar que, en todo caso, el problema no es de España sino del juez alemán, la «mala decisión» tomada choca con la percepción de Europa como «un proyecto solidario, de mutua confianza». Por eso, «vamos a esperar que la justicia encuentre sus cauces porque estoy convencido de que nos dará la razón». El objetivo de Europa «es proteger a todos los europeos para tener sentido» y, esta «es la hora del patriotismo español y del europeo».

Rajoy ha querido quitar gravedad al momento en un empeño por rebajar el tono de respuesta a una decisión que no ha gustado, pero que confían en poder reconducir. Por eso ha afirmado que «ya tendremos la inteligencia y habilidad para resolverlo», sin dar más detalles puesto que Moncloa insiste en que este es un tema entre la justicia de ambos países y no entre gobiernos.