Esperanza Aguirre ha negado en reiteradas ocasiones que hubiera financiación ilegal en el PP de Madrid cuando ella lo presidía, «que yo sepa», ha matizado. La ex presidenta de la Comunidad de Madrid ha llegado a la Comisión de Investigación celebrada en el Congreso minutos después de que saliera el que fuera su mano derecha, Ignacio González, pero no han llegado a cruzarse.

En su declaración, Aguirre ha negado que bajo su conocimiento se produjera cualquier irregularidad en su financiación y, pese a reconocerse responsable de todo lo que pudiera suceder como presidenta del PP regional -cargo que ocupó desde 2004 hasta 2016-, ha reiterado que desconocía cualquier procedimiento relacionado con la financiación del partido puesto que cuando llegó al cargo ya había cuatro personas encargadas en las que depositó su total confianza. «Por eso dimití, por no haber vigilado lo que pasaba», ha señalado.

«Yo no monté ningún sistema de financiación, ya estaba cuando llegué», ha añadido para precisar luego que este sistema no era irregular y que, por lo que ella sabe, no ha existido una caja b. De igual forma ha negado conocer cualquier irregularidad en las campañas electorales cuando era candidata.

Al recordarle que varias personas de su entorno han pasado por prisión ha puntualizado que sólo dos de sus colaboradores han entrado en la cárcel y ha sido de forma provisional, una medida que ha recalcado le parece injusta.

Pese a que el foco de la comisión está centrado en la supuesta financiación irregular del PP, alguno de los diputados como el socialista Artemi Rallo no ha dudado en sacar a colación el caso del máster de Cifuentes, a lo que Aguirre se ha negado a responder por no ser asunto de interés en la comisión.

La ex presidenta regional se ha mostrado cómoda en su intervención y ante los dardos lanzados por los partidos, en los que le han recordado, entre otros asuntos, su incidente en la Gran Vía cuando estacionó su vehículo en el carril bus. Ella también ha entrado al juego con los diputados. Ha aprovechado la actual polémica sobre la denominación de la coalición Unidos Podemos en las próximas elecciones indicando al presidente de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que le regaló su libro a «su líder, Pablo, en la estación de AVE de Zaragoza», a lo que el diputado, disimulando su malestar, ha rectificado: «Es el líder de Podemos, pero no pasa nada».

«Posiblemente fui negligente»

Esperanza Aguirre ha reiterado a lo largo de su comparecencia su desconocimiento sobre la posible caja B del PP, algo que ha rechazado el diputado de ERC Gabriel Rufián, que le ha acusado de negligente o colaboradora necesaria por haber ostentado tanto poder en el Partido Popular en más de tres décadas sin tener conocimiento al respecto. «En todo caso fui negligente, pero no colaboradora necesaria», ha señalado la ex presidenta.

El portavoz republicano ha provocado los momentos de mayor tensión en la comisión al dirigirse a los diputados populares como «palmeros» y al hacer referencia también a la cuestión catalana. Por ambas cuestiones el presidente de la comisión de investigación, Pedro Quevedo, se ha visto obligado a llamarle al orden por su «espectáculo al que está acostumbrado». Las interrupciones han sido constantes a lo largo de su intervención por las continuas salidas de tono del republicano.