Barcelona vive un serio problema de seguridad ciudadana. Así lo denuncian, al menos, los sindicatos de Guardia Urbana. Y los últimos incidentes violentos registrados en la capital catalana les dan la razón. Entre el martes y el miércoles de esta semana, tres incidentes violentos asociados a la lucha entre clanes por el control del narcotráfico y la prostitución han sacudido la Ciudad Condal, todos ellos con armas, a plena luz del día y en una ocasión junto a un parque infantil. El comisionado de seguridad del Ayuntamiento, Amadeu Recasens, empieza a reconocer que faltan efectivos de Guardia Urbana, pero los sindicatos hablan de desamparo y advierten que la alcaldesa Ada Colau está perdiendo el control de las calles de la ciudad.

El martes saltó la alarma con la pelea de dos hombres en el Raval empuñando machetes a plena luz del día. Se trata de vigilantes de narcopisos del Raval de clanes rivales, que se disputaban el control del terreno en un barrio especialmente castigado en los últimos meses por la proliferación de narcopisos y el tráfico de drogas. El incidente, que fue grabado por un vecino, se produjo frente a un edificio de pisos de titularidad municipal, cinco de los cuales están ocupados por traficantes de drogas, según los vecinos.

Batallas por el control de la venta de drogas y la prostitución están en el origen de los últimos incidentes

Los dos implicados fueron detenidos por la Guardia Urbana, y al primero de ellos los agentes le tuvieron que practicar un torniquete de urgencia, tras haber sido herido por su contrincante, que huyó pero fue detenido también por un agente de paisano.

El segundo incidente se produjo en la Meridiana esa misma noche. Una «reyerta entre gitanos a katanazos, porras y demás», explican fuentes de la policía local. Se trataba de clanes rivales asociados al proxenetismo. El balance fue de tres heridos y dos detenidos por lesiones y amenazas, uno de ellos un ex presidiario con numerosos antecedentes.

El miércoles, un nuevo incidente, esta vez en Nou Barris, calle Borgoña, junto a un parque infantil. Dos hombres se pelean con armas blancas y uno de ellos es herido. Cuando llega la policía local y registra al herido, le incautan un arma de fuego cargada, una navaja y un spray. El agresor huyó y no ha podido ser identificado de momento.

Según Colau, «no pasa nada»

La coincidencia de estos tres sucesos ha hecho saltar todas las alarmas en la Guardia Urbana, que lleva meses denunciando el abandono en el que Ada Colau ha dejado a la policía local de Barcelona. «Según Ada Colau, no pasa nada», lamenta Eugenio Zambrano, portavoz de CSIF Policía Local, para quien «la realidad que ha creado Colau ha contribuido a que la policía pierda el principio de autoridad».

«Estamos superados», reconoce el sindicato, que denuncia la falta de efectivos, medios materiales y formación de la Guardia Urbana, un hecho que consideran especialmente grave tras los atentados del pasado agosto en Barcelona. Un toque de atención que, según estas fuentes, no ha servido para que Colau se mueva un ápice en su nula política de seguridad ciudadana.

«Queremos denunciar públicamente que esta falta de efectivos se está viendo agravada por la falta de refuerzos en aquellos servicios (venta ambulante, puntos antiterroristas, incivismo, aumento de la comisión de delitos graves, aumento de tráfico de drogas, etc.) que de manera ordinaria ya no se pueden cubrir. Simplemente la Sra. Ada Colau no tiene una política de personal ni un proyecto previsto para aumentar los efectivos de policía. Se niega a establecer la ratio de policías para la ciudad. Se han retirado las partidas presupuestarias que permitían dotar de refuerzos a la policía para poder combatir las problemáticas referidas. Esta ciudad tiene un grave problema de seguridad y no se quiere ver”, advertían esta semana en un comunicado.