No será una disolución. Tampoco una «desmovilización», el final de ETA, el acto de cierre de su existencia tendrá como pista de aterrizaje un «Encuentro internacional para avanzar en la resolución del conflicto en el País Vasco» que se celebrará el próximo dia 4 de mayo en la localidad vascofrancesa de Cambo. Un «evento» según lo han calificado sus promotores durante la presentación que ha tenido lugar esta tarde en un céntrico hotel de Bayona.

En el acto, que no se ha citado en ni una sola ocasión a ETA y en el que  no se han admitido preguntas, han participado representantes del denominado Grupo Internacional de Contacto (GIC), el movimiento ‘Bake Bidean’ y el Foro Social Permanente.

Durante el mismo se ha leido una breve declaración en la que se ha presentado el «encuentro internacional» que se llevará a cabo en la ‘Villa Arnaga’ de Cambo y al que han instado a participar a instituciones, formaciones políticas, movimientos sociales y agrupaciones del País Vasco. Los promotores del «evento» no han detallado ni qué participantes han confirmado su presencia ni han aportado más detalles de cómo se materializará la disolución de ETA.

El acto de disolución se celebrará en el museo dedicado al autor Cyrano de Bergerac

Ante un numeroso grupo de periodistas, han asegurado que al igual que se hizo el 17 de octubre de 2011, con los encuentros llevados a cabo en San Sebastián y que dieron lugar a la ‘Declaración de Ayete’, antesala del anuncio de desarme de ETA sólo tres días despues, también ahora será está la fórmula y el contexto para que ETA de su último paso.

Los representantes de los tres organismos, que al igual que entonces impulsan ahora la escenificación del final de ETA, han asegurado que es tiempo de revitalizar aquella apuesta de 2011 por una «paz justa y duradera». Han señalado que será posible «con el apoyo de la sociedad vasca» que ha mostrado «una clara determinación» y de organismos internacionales. Un respaldo que ha asegurado ya se visibilizó en actos como el desarme llevado a cabo en Bayona el 8 de abril de 2016.

La «resolución del conflicto»

Han señalado que los seis años y medio transcurridos desde el desarme de ETA «no han sido fáciles» y que aún serán necesarios nuevos pasos «para avanzar en la resolución del conflicto».

En la presentación del acto del próximo 4 de mayo han participado el alcalde Bayona, Jean René Etchegaray, el prime edil de Hendaya, Kotte Ecenarro, así como dos senadores del partido socialista y el partido republicano. También ha asistido Raymond Kendall, quien fuera máximo responsable de la Interpol durante 15 años y que ahora forma parte de Grupo Internacional de Contacto. Por parte del Foro Social ha participado Agus Hernan.

Los promotores del acto subrayan que hará falta más pasos para la resolución del «conflicto»

La jornada de disolución de ETA tendrá lugar en ‘Villa Arnaga’, un museo dedicado al dramaturgo francés Edmond Rostand, autor de entre otras obras de teatro de ‘Cyrano de Bergerac’.

La escenificación de la disolución o “fin de ciclo”, como la denomina ETA, se asemeja a la que la banda y su entorno ya ideó para preparar el final de sus acciones armadas anunciado el 20 de octubre de 2011. Entonces, personalidades como Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, el ex líder del Sinn Fein, Jerry Adams o el ex asesor de Tony Blair, Jonathan Powell, entre otros, además de los partidos vascos, a excepción del PP, tomaron parte en la denominada “Conferencia de Paz de San Sebastián” celebrada en el Palacio de Ayete de San Sebastián el 17 de octubre de 2011 y que concluyó con una declaración de cinco puntos en la que se instaba a ETA al cese de su actividad terrorista. Tres días después la banda hizo público el comunicado en el que anunciaba el final de sus acciones armadas.

El precedente de Ayete

En aquella declaración se instó a ETA a dejar las armas pero también a que solicitara un diálogo con los Gobiernos de España y Francia para “tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto”, se apuntaba. Los propios promotores de la declaración urgían a los dos Estados a tratar dichas “consecuencias del conflicto”. En otro de los puntos de la declaración de Ayete se apelaba a reconocer, compensar y asistir “a “todas las víctimas”.

Por último, se subrayaba la necesidad de abrir nuevos cauces de diálogo. En este punto se llamaba a lo que denominaba “actores no violentos y representantes políticos” a que se reunieran para discutir “cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto”. También se hacía referencia a plantear “consultas a la ciudadanía” sobre estas cuestiones “lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto”.

El anuncio de disolución de ETA se producirá apenas dos semanas después de que la banda hiciera público el pasado viernes un comunicado  en el que trasladaba un perdón selectivo a sus víctimas, sólo a las que no han tenido «responsabilidad alguna». Al resto de sus víctimas se limitaba a enviar su «respetos» pero las situaba como «damnificados por el conflicto». Una posición y petición de perdón que fue rechazada de modo generalizado por todas las asociaciones de víctimas y por el conjunto de partidos políticos a excepción de EH Bildu que calificó de «histórico» el comunicado.

Un día más tarde el colectivo de presos de ETA protagonizó una manifestación en Bilbao en la que instó a inciar un nuevo periodo y a facilitar una modificación de la política de alejamiento que ahora se aplica a los presos de la banda. El portavoz del EPPK, José Antonio López Ruiz ‘Kubati’ también reclamó que con ETA disuelta se faciliten los cambios de grado de los algo menso de 300 presos de ETA que continúan en prisión y que de este modo se puedan acoger a los beneficios que prevé la ley para quienes cumplen pena de prisión.