Los ocho acusados no pertenecían a ETA pero actuaban aplicando su estrategia de acoso e intimidación contra la Guardia Civil y su entorno y lo hicieron “punto por punto”. Un plan promovido desde la organización terrorista y extendido por Navarra y el País Vasco en una red de movimientos juveniles cuyo objetivo último sería “socializar el rechazo” hacia el Cuerpo hasta el punto de que la intimidación que padecieran hiciera que los agentes, entre otros comportamientos, “no entraran en los bares”.

Es la conclusión a la que llegaron, y hoy han detallado al Tribunal de la Audiencia Nacional, los peritos de los servicios de inteligencia de la Guardia Civil que elaboraron el informe por la agresión a dos agentes y sus parejas y en el que se sustenta fundamentalmente la acusación por delitos de terrorismo que pesa sobre los ocho jóvenes. Delitos por los que la Fiscalía solicita penas de entre 12,5 y 62,5 años de prisión.

Durante la séptima sesión del juicio, los expertos en inteligencia han defendido que lo sucedido en Alsasua encaja dentro de la estrategia diseñada por ETA y reflejada en varios documentos incautados a la banda, para que a través de diversos movimientos populares dispersos por Euskadi y Navarra se promoviera una campaña de acoso e intimidación contra la Guardia Civil.

No hemos dicho en ningún momento que son miembros de ETA, pero sí han generado violencia bajo directrices que da desde 2000″

Uno de los peritos ha señalado que en su informe en ningún momento aseguran que los acusados estén integrados en ETA o que colaboren con la banda terrorista pero sí que “han cometido violencia en base a esa estrategia” que la organización criminal habría diseñado contra la Guardia Civil. Han recordado que a pesar de que ETA abandonó el uso de las armas en 2011 -la agresión se produjo el 15 de octubre de 2016– sus “objetivos estratégicos” no han variado desde entonces “ni un ápice”. Entre ellos se situaría, según el relato de los agentes, el reforzamiento de la campaña de “acoso y hostigamiento” acordado por ETA en 2000 para presionar en favor de la expulsión de la presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

“Socializar el rechazo”

Dentro de esta estrategia se encontraría el movimiento ‘Alde Hemendik’ (Fuera de aquí) que está relacionado con ETA desde finales de los años 80. Una plataforma que según han apuntado ya tiene referencias en los boletines internos de la organización criminal desde los años 90. En este sentido, durante su declaración uno de los peritos ha apuntado que en 1999 en una operación llevada a cabo en Francia, y en la que fue detenido el entonces jefe de ETA, Javier Arizkuren Ruiz, ‘Kantauri’, se incautó un manual en el que aparecerían instrucciones para continuar en el futuro con “la estrategia de ataque a las fuerzas de ocupación”. En su testimonio ha situado al movimiento ‘Ospa’, implantado en Alsasua, como una manifestación de esa estrategia impulsada por ETA, “esa es la vinculación”, ha apuntado el agente. En la declaración también han citado como documento empleado para la elaboración de su informe el manual incautado en el Gaztetxe (casa juvenil) de Olazagutia en el año 2000.

Han asegurado que ETA promovió la campaña ‘Alde hemendik’ (Fuera de aquí) con movimientos populares como ‘Ospa’ contra la Guardia Civil”

Es en este contexto y motivación del entorno radical donde han situado la agresión de Alsasua sufrida por los dos agentes y sus parejas. Han reiterado que el ‘Ospa Eguna’ (Día de la fuga) -suspendido por primera vez este año- se celebra en Alsasua desde el año 2011. Se trata de una jornada reivindico-festiva en la que se reclama la marcha de la Guardia Civil del municipio. Un día en el que se hacen parodias en contra del Cuerpo y algunas instituciones del Estado. El agente ha descrito cómo en una de las ediciones se instaló un castillo hinchable dirigido a niños en la que se habían colocado imágenes de cerdos y perros disfrazados de guardias civiles y agentes de la Policía Foral. El perito ha afirmado que con actuaciones como ésta se busca “deshumanizar a las fuerzas de seguridad” para que se las vea como “un ente agresivo”.

Ha añadido que el hostigamiento que se impulsó desde ETA y su entorno también se sustenta en acciones encaminadas a lograr el “aislamiento social ” de los agentes y sus familias. Incluso ha señalado que en los manuales incautados a ETA se hacía referencia a la necesidad de lograr que esa situación permitiera que el acoso llevar a los agentes a que “no entraran en los bares”. Una suerte de intento por “socializar el rechazo”.

Hechos “planificados”

Sobre la pareja del teniente, María José, ha hablado en la séptima sesión del juicio uno de los psiquiatras que la examinó, el cual ha asegurado que la “actitud de hostilidad y traición” que ha sentido en Alsasua después de lo ocurrido, razones que ella alegó para marcharse de la localidad, es lo que le ha generado un “sufrimiento psicológicamente muy severo”.

Los testimonios escuchados hoy se suman a los que se expusieron ayer en la Audiencia Nacional y entre los que destacó los del agente que instruyó la detención de los supuestos agresores y que aseguró que la acción fue planificada. En su declaración llevó a vincular a dos de los acusados con la disidencia radical de ETA, (ATA) que cuestiona el modo en el que ETA y su entorno  ha acordado el fin de la violencia. Afirmó que los dos agentes agredidos “no iban borrachos” ese día, “estaban tranquilamente en el bar” Koxka, donde sucedieron los hechos, y empezaron a ver “cómo de una u otra manera se les increpaba”, primero preguntando al teniente si era “madero” y después arrojándoles un vaso de chupito.

A partir de ahí, comenzó la agresión, relató este agente, que basándose en las distintas declaraciones y en los hechos ocurridos no dudó en asegurar que todo había sido planificado. Durante su declaración, citó cuatro hechos anteriores a la agresión, en los que uno de los acusados, que está en prisión provisional, Jokin Unamuno, ya había tenido algún “contacto” con el teniente agredido por acciones vinculadas al movimiento radical Ospa Eguna y por otras del colectivo disidente de ETA. En algunas de ellas también participó Adur Ramírez -en prisión provisional-, según el testigo y perito, quien señaló que “desde nuestro punto de vista, y viendo datos objetivos, no se trató de un hecho casual”.