Fue el primer asesino de ETA y el primer muerto en las filas de la banda terrorista. Falleció en un tiroteo al enfrentarse a la Guardia Civil tras haber cometido el primer atentado mortal en la historia de la banda, en el que murió el joven guardia civil, José Antonio Pardines. Su autor, Txabi Etxebarrieta, ha sido recordado en estos 50 años transcurridos desde aquel atentado, ocurrido la tarde del 7 de junio de 1968, como un mártir de la lucha de ETA. Ahora, el entorno de la izquierda abertzale también quiere honrarlo al cumplirse medio siglo de su muerte.

Para ello, desde marzo pasado Etxebarrieta cuenta con una asociación que lleva su nombre, Etxebarrieta Memoria Elkartea, (Asociación por la Memoria de Etxebarrieta) creada en Bilbao, su ciudad natal. Constituida como una organización de carácter cultural, revindica la figura de quien fuera uno de los primeros líderes de la banda y a quien se asignó que pusiera en marcha el primer atentado mortal de ETA decidido tras la reunión celebrada por la organización el 2 de junio de 1968 en Ondarroa y en el que se acordó el inicio de las acciones mortales. En estos años se ha reforzado la imagen de Etxebarrieta como un intelectual que luchó contra el franquismo. Tras su muerte la propia ETA emitió un manifiesto titulado “El primer mártir de la revolución” con el que se dio comienzo a la leyenda que sobre él se ha fabricado y que ha pervivido hasta nuestros días. En él ETA subrayaba su porvenir intelectual en el ámbito académico pese al cual “rompió todos los moldes burgueses y se rebeló” y puso su vida “al servicio del pueblo”. Un comunicado que concluía advirtiendo a la Guardia Civil “nos lo han robado y pagarán por ello”.

Cartel con el lema "Lo mataron" sobre la imagen de Txabi Etxebarrieta. Primer miembro de ETA muerto.

Cartel con el lema “Lo mataron” sobre la imagen de Txabi Etxebarrieta. Primer miembro de ETA muerto. "Pardines, cuando ETA empezó a matar"

Para recordarle y financiar la asociación que impulsa su memoria se han puesto en marcha incluso vías de financiación como la venta de camisetas, como la llevada a cabo recientemente en el Casco Viejo de Bilbao. Camisetas de color azul que tienen por emblema central unas gafas de pasta, similares a las que Etxebarrieta portaba y que en todos estos años el entorno cercano a ETA convirtió en un símbolo.

La asociación ha organizado además numerosos actos a celebrará entre los meses de mayo y junio para reivindicar su figura como uno de los referentes de los que denomina la “generación del 68” y sus “luchas” de carácter social, político y culturales. Esta asociación sitúa las acciones llevadas a cabo por Etxebarrieta como miembro de ETA dentro de la lucha antifranquista y “por la libertad”. Durante la presentación de los actos los promotores defendieron el recuerdo para Etxebarrieta y su generación por haber logrado “que sobrevivamos como pueblo a los años más oscuros de la dictadura”.

Entre los actos programados se incluye uno en Benta Haundi, en Tolosa, en el mismo lugar en el que un control de la Guardial Civil lo paró mientras huía tras haber asesinado a Pardines. Tanto a Etxebarrieta como a su acompañante, Iñaki Sarasketa, -luego condenado a muerte y conmutado y amnistiado- los agentes los cachearon y tras localizar un arma a Etxebarrieta se inició un disparo en el que falleció el miembro de ETA. Posteriormente la banda aseguró que había sido detenido, torturado y fusilado.

Para el día 7 de junio, coincidiendo con el aniversario del atentado, se volverá a recordar a Etxebarrieta con una ofrenda floral ante su tumba, en el cementerio de Derio (Vizcaya). Por la tarde una manifestación recorrerá el centro de Bilbao. La asociación que lleva su nombre también tiene previsto celebrar diversas “charlas” sobre la realidad que se vivía en Euskadi a finales de los años 60 y los 70.