Conoce como pocos la historia de ETA. La ha contado durante décadas como periodista y ahora la documenta para la historia como responsable del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo. Florencio Domínguez asegura que el final de ETA se ha cerrado sin valor, sin la autocrítica que se le debía exigir a la banda tras décadas de sufrimiento. Una cobardía para reconocer el daño causado que en su opinión ha tapado tratando de justificar parte de sus crímenes y, sobre todo, diluyendo responsabilidades “para que no haya responsabilidades específicas ni de ETA ni de quienes la han jaleado”.

Domínguez asegura que el 7% de ETA que no ha apoyado la disolución de la organización terrorista no supone, por ahora, una amenaza. Advierte pese a ello debería ser vigilada y controlada, al igual que otras estructuras que heredarán el espíritu de ETA, como el EPPK, la plataforma de pesos de la organización. “Será la encargada de mantener la disciplina, la ortodoxia y la cohesión interna”, apunta, en un colectivo de etarras en prisión que aún es numeroso: 285 presos en España y Francia fundamentalmente.

Entretanto, el Centro Memorial que impulsa el Ministerio del Interior y que Domínguez lidera continúa recabando material para documentar la historia cruel de ETA. Un archivo que ya ha sido consultado por víctimas de la organización terrorista que intentan reabrir el caso olvidado de su ser querido o que simplemente, ante la imposibilidad de hacerlo, desean conocer cómo se produjo su atentado.

Pregunta.- ¿Cuál es el error más grande que ha cometido ETA en su proceso de disolución?

Respuesta.- Con una organización terrorista no hay ningún final bueno, especialmente desde la perspectiva de las víctimas. ETA no ha tenido valor de hacer un reconocimiento autocrítico de su trayectoria. Lo que ha hecho es todo lo contrario, buscar justificaciones. El error de ETA es su propia historia, haber abrazado el terrorismo para conseguir objetivos políticos, haberlo mantenido pese al rechazo manifestado por la sociedad vasca y haber provocado un enorme dolor y un gran daño en víctimas, muertos, heridos, daños materiales, etc. Desde que anuncia que abandona el terrorismo hasta hoy ETA ha tratado de negociar con los gobiernos de España y Francia la liberación de sus presos, la retirada de las Fuerzas de Seguridad a cambio de sus armas y disolución. Toda esa estrategia, que no sido aceptada, le ha llevado a prolongar siete años su historia antes de este patético final.

P.- ¿Esperaba mayor autocrítica? ¿Un reconocimiento del daño y de perdón sin clasificar víctimas?

R.- ETA sigue manteniendo una herida abierta pese a que se haya disuelto como organización, sigue manteniendo una deuda con la sociedad. Era difícil que ETA como organización hiciera un reconocimiento autocrítico, cuando ha prohibido a sus presos que se arrepientan. Si no se arrepienten individualmente menos lo iban a hacer como grupo.

Si los presos quieren cumplir su condena en las condiciones más duras, es su problema”

P.- ¿Ha dejado esa asignatura pendiente en la mochila de la izquierda abertzale?

R.- La izquierda abertzale no ha reconocido nada en absoluto. Fue muy significativo que no fueran capaces de acudir al acto convocado por el Gobierno vasco el 10 de marzo porque no eran capaces de asumir el lema de la convocatoria que hacía referencia a que no hubo derecho para cometer esos crímenes. Aún les queda un camino por recorrer. En lugar de eso están tratando de justificar el terrorismo o de diluir responsabilidades para que no haya responsabilidades específicas ni de ETA ni de quien les ha jaleado durante décadas. La tendrán que asumir cada uno de los miembros de ETA que están en la cárcel, si aspiran a tener ciertas ventajas penitenciarias. Si quieren cumplir su condena en los regímenes más duros, es su problema. Para poder evolucionar de acuerdo con la normativa tendrán que hacer un reconocimiento como hicieron los de la ‘Vía Nanclares’ y otros reclusos.

P.- ¿El EPPK va a ser la estructura que herede el legado de ETA?

R.- Probablemente será la que seguirá controlando los presos. Hay una representación formal de ese colectivo, en el que están pesos pesados que fueron dirigentes de ETA, y por tanto el control de la disciplina, la ortodoxia, el tratar de mantener la cohesión interna le va a corresponder a estas estructuras relacionadas con los presos.

P.- Pero sin ETA vigente, ¿la capacidad de influencia en el colectivo no se debilitará?

R.- En la medida en que los presos lo acepten… Es cierto que en estos últimos años sí ha habido desmarques tácticos dentro de las cárceles. Por ejemplo, los que han solicitado trabajos en las cárceles y lo han hecho sin esperar a la autorización de ETA. Algo que tenían prohibidísimo. No hay por qué suponer que no vaya a haber más.

El EPPK es ahora la estructura para mantener el control, la ortodoxia, la disciplina y la cohesión de los presos”

P.- La barrera del perdón, aunque de modo parcial e insuficiente, sí se ha roto en ese mundo. La de la delación para esclarecer crímenes sin resolver, ¿la cruzará alguien algún día?

R.- No ha habido muchos casos de presos arrepentidos que hayan dado ese paso. Quitando a Soares Gamboa y algún otro, es difícil encontrar ejemplos. No son muchos casos y muchos lo hacen de forma indirecta.

P.- ¿Eso supone que debemos concluir que será muy difícil esclarecer casos pendientes?

R.- Sí. Hay casos que no tienen vuelta de hoja porque han prescrito y no se pueden reabrir. Otros casos tampoco porque los autores o bien han muerto o bien están en algún país lejos del alcalde de la justicia y no hay forma de llevarles ante la justicia. En otros muchos, si en su momento no se pudo encontrar pruebas de su autoría hoy es difícil.

P.- ¿Nos tiene que preocupar el 7% de miembros de ETA que no ha apoyado el proceso de disolución de la banda? No ha sido unánime, lo ha respaldado el 93%…

R.- Yo hubiera creído que el porcentaje de apoyo era superior. Es un foco pequeño y en la medida en que no tengan un respaldo social no creo que sea preocupante pero hay que mantener la atención sobre ellos, una observación sobre sus movimientos. A corto plazo no es fácil que haya un sector de ETA se plantee volver a la violencia.

P.- ¿Veremos detenido a Josu Ternera?

R.- No lo sé, quizá. Mientras tenga causas judiciales, y tiene dos.

ETA diluye responsabilidades para no tener responsabilidad especifica ella ni quienes le han jaleado”

P.- ¿Qué mensaje se podría enviar a las víctimas después de volver a escuchar a ETA reafirmarse ayer en el diario ‘Gara’ que hubo víctimas que se pusieron “a propósito” en el conflicto?

R.- Todas las víctimas lo fueron en representación de la sociedad porque ETA quería derrotar al Estado y a la sociedad que se oponía. La elección de sus víctimas fue voluntad expresa de ETA. La banda pretende justificarse sus asesinatos. No ha dado el paso y no parece que lo vaya a dar para hacer una revisión crítica de su pasado.

P.- ¿El tiempo es la gran amenaza para las víctimas, el olvido?

R.- Es cuestión de la sociedad. Debemos trabajar para que no se olvide. Es importante que un episodio que ha condicionado la vida española durante casi 50 años no puede pasar al olvido como si fuese una cuestión menor. Tenemos que mantener un recuerdo permanente y utilizarlo como pedagogía de los derechos humanos y como homenaje a las víctimas. Para que las futuras generaciones sepan lo que ha ocurrido y evitar la tentación de que puedan pensar ellos en utilizar alguna vez la violencia. El régimen Nazi desapareció en 1945 y se sigue recordando en escuelas y medios de comunicación y se lleva a las nuevas generaciones a conocer los campos, hay programas y memoriales. Con el terrorismo debería pasar algo parecido.