En vísperas de aprobar la presentación de un recurso ante el Tribunal Constitucional de la Ley de Presidencia de la Generalitat, Mariano Rajoy ha denunciado en el Senado el «bucle absurdo» en que el criterio «de un solo individuo», en alusión a Carles Puigdemont, se impone a todos y bloquea la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat.

En respuesta al senador de ERC, Joaquim Ayats, que le interrogaba sobre la actuación de la Justicia bien por el caso de La Manada, las condenas a raperos, los acontecimientos de Alsasua o los actos de los autodenominados comités de defensa de la república, el jefe del Ejecutivo le ha pedido que se «empiecen a ocupar de la política», esto es, que «haya un presidente legal que se ocupe de los problemas de los catalanes».

Quizá a sabiendas de que ERC comienza a hartarse de la estrategia dilatoria y megalómana de Puigdemont, que coloca de nuevo a los suyos, como a Roger Torrent, al borde de la imputación, Rajoy ha acusado al independentismo de ser «expertos en buscar culpables y eludir responsabilidades» y le ha emplazado a que busquen una salida a la situación política catalana generada tras las elecciones del pasado 21 de diciembre.

El Consejo de Ministros celebrará este miércoles una reunión extraordinaria para aprobar el recurso ante el TC, después de recibir el plácet del Consejo de Estado que, por unanimidad, respalda los visos de inconstitucionalidad de la reforma de la Ley de Presidencia catalana aprobada la semana pasada en el Parlament.

A pocos días, además, de que se cumpla el plazo para investir a un presidente o, de forma automática, convocar nuevas elecciones, el próximo 22, le ha invitado a acatar y respetar las leyes «y dejar de generar frustración en la sociedad», también a que el secesionismo asuma «la legitimidad del Estado».