Ni la decisión ni la estrategia fueron unánimes. Ni en ETA ni en el seno de la izquierda abertzale. El proceso que ha llevado a la disolución de la banda terrorista contó con un rechazo reducido en su seno, de un 7% de sus militantes, y algo más amplio en algunos sectores de EH Bildu y Sortu. Una crítica que días después del acto de disolución de ETA escenificado en Cambo (Francia) persevera en los reproches y en las llamadas a retomar la lucha por la labor inacabada de ETA.

Agrupados en torno al movimiento Aministía ta Askatasuna (ATA), al que se vincula a un reducido grupo de presos de ETA, el sector crítico con Sortu, denominado Aurrerantz (Hacia adelante) ha emitido un comunicado en el que llama a la militancia abertzale afín al Movimiento Nacional de Liberación Vasco (MLNV) a “organizarse” y recuerdan que “el pueblo desarmado siempre sufrirá opresión”.

Subrayan que ETA se va sin haber resuelto el “nudo gordiano” por el que luchó y que sitúan en la “opresión del Estado” a las aspiraciones nacionales del Pueblo vasco y que no habrían desaparecidos. Por eso, consideran que es necesario a partir de ahora establecer mecanismos de “autodefensa”. Urgen a conformar para ello organizaciones y movimientos revolucionarios que sean capaces de “desatar” ese “nudo” sin resolver que quedaría tras el fin del a banda y sus 60 años de actividad, “el de la opresión de clase nacional y de género”.

Instan a terminar el objetivo que deja pendiente ETA, “desatar el nudo gordiano de la opresión”

Encabezado con el título “Movimiento de Liberación Nacional Vasco, fin del proceso histórico”, Aurrerantz considera que ahora ha desaparecido “la unidad de objetivos y estrategias” que habían defendido durante décadas ETA y su entorno. Reprochan a la una parte de la izquierda abertzale de haber “abandonado esos objetivos”. Incluso critican a ETA, a la que denominan “organización socialista revolucionaria para la liberación nacional” por haber llevado a cabo un largo proceso de “repliegue y desarme (no sólo militar)” asumiendo “la lógica del perdón y el deseo de que nada de esto hubiera ocurrido” como le exigían los poderes del Estado.

Mecanismos de “autodefensa”

Incluso aseguran que a pesar de que ETA en su último comunicado afirma que no desea que futuras generaciones recojan un futuro de violencia, “la continuidad de la opresión plantea la continua necesidad de la autodefensa” ya que “el pueblo desarmado siempre sufrirá opresión”.

Para el sector crítico del entorno del a izquierda abertzale formaciones como Sortu o EH Bildu han “liquidado el proceso de liberación nacional y social” en todo este proceso de final de ETA: “Se sienten como si estuvieran chapoteando en el pantano del institucionalismo español, sin objetivos claros”. Concluyen que el proceso de reformismo impulsado en ese mundo “es un fiasco” contra el que hay que luchar.

Sobre Sortu aseguran que “desde la perspectiva revolucionaria no existe”. Subrayan que no actúa ni se pronuncia pese a un presente y un futuro “terrible” y opta por dejar la “formación teórico-política” en manos del diario ‘Gara’ o editoriales como ‘Txalaparta’ “y así va retrocediendo la conciencia socialista en la militancia”.

Reprochan a Sortu y EH Bildu haber “liquidado” el proceso de liberación nacional y “chapotear en el pantano institucional” español

Por todo ello, urgen a promover la “reconstrucción del MLNV” una tarea que califican de “titánica” y que se marca como un objetivo “de largo alcance”. “Es necesario construir y organizar un nuevo proceso que vertebre, en este siglo XXI, al pueblo trabajador vasco actual en la lucha contra la opresión de clase, nacional y de género, nudo gordiano que no se ha conseguido desatar en los últimos sesenta años”. Este sector crítico sitúa como prioridad de su acción para los próximos años la creación de “una nueva estrategia revolucionaria” y para lo que llama a conformar “organizaciones y movimientos revolucionarios” para avanzar, “es hora de organizarse”.

En el manifiesto Aurrerantz critica a la izquierda abertzale que gracias a su “férrea estructura de control” sobre su militancia ha logrado que se asuma “la lógica española, la del reformismo”. Añaden que EH Bildu ha tenido que explicar “semejante giro al orden” buscando una unidad estratégica con el PNV y su apuesta por una “Euskal Herria de tres velocidades”: “Es decir, proceso de acercamiento lento, parlamentario, y siempre legal, de los tres territorios creando una Comunidad estatal vasca”.