Pedro Sánchez ya tiene al primero de sus ministros: Josep Borrell. El ex ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente ha aceptado el ofrecimiento del nuevo presidente del Ejecutivo y se hará cargo de la cartera de Exteriores, su segundo Ministerio tras formar parte del equipo de Felipe González.

Borrell, que rechazó ir de número tres en las listas del PSC en la provincia de Barcelona en las autonómicas del pasado diciembre, estaba fuera de la política activa, y estaba estudiando una propuesta de Pedro Sánchez que, finalmente, ha aceptado.

El ex presidente del Parlamento Europeo se ha destacado en los últimos tiempos por rebatir los argumentos, muchos de ellos falsos, de los independentistas contra España, y tuvo un papel protagonista en una masiva manifestación convocada en Barcelona por Sociedad Civil Catalana tras el referéndum del 1 de octubre.

Con 71 años de edad, Borrell lleva tiempo rechazando una mayor participación en la política activa, pero no ha podido resistir la tentación de la parcela de Exteriores. Su perfil, muy europeo, se ajusta bien a lo que pide el cargo.

Borrell ya fue uno de los elegidos para el Ejecutivo en la sombra que diseñó Sánchez de cara a las elecciones generales de junio de 2016, como uno de los notables que quería contar y fue uno de los principales defensores de las primarias dentro del PSOE.

Defensor de la unidad de España

Pese a no ostentar ningún cargo público, Josep Borrell se ha erigido como uno de los más firmes defensores de la unidad de España en Cataluña, y ha participado como orador en las masivas manifestaciones constitucionalistas celebradas en Barcelona.

“Estoy aquí porque he escuchado al señor Puigdemont hablar en nombre del pueblo de Cataluña. Puede hacerlo en nombre de una parte, pero yo también soy parte del pueblo y no le reconozco que hable en mi nombre”, decía en una concentración convocada por Sociedad Civil Catalana el pasado 29 de octubre.

“Señor Junqueras, usted es un totalitario. No es normal violar el Estatut de Autonomía como ustedes han hecho”, sentenciaba Borrell en aquella ocasión, acusando a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de dar “golpes a la democracia” y de “callarse cuando se aprobó la independencia con 72 votos cuando hacían falta 90”.