La propuesta comenzaba a acumular polvo. Se presentó con la esperanza de que el nuevo tiempo sin atentados de ETA permitiera desbloquear la situación penitenciaria de los presos de la banda, a los que se les aplica desde hace décadas una política de alejamiento del País Vasco. También con el convencimiento de que contribuiría a una modificación de la política carcelaria del Gobierno del PP. No logró ni una cosa ni la otra. El Gobierno vasco la aprobó en noviembre de 2014 y desde entonces nada ha cambiado. Ahora, la mano tendida del nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dispuesto a plantear una “visión distinta” en torno a la situación de los presos de ETA que cumplen condena alejados de Euskadi ha impulsado al Ejecutivo de Iñigo Urkullu a rescatar la propuesta que plantea iniciar un proceso de distensión carcelaria.

La ‘hoja de ruta’ con la que el PNV quiere marcar el camino a Sánchez pasaría en primer lugar por acercar a los etarras a prisiones en un radio no superior a 250 kilómetros de distancia de la Comunidad Autónoma Vasca. De este modo, el plan establece comenzar a trasladar a algunos presos de ETA, bien a la prisión de Zaballa, en Alava, o a la de Pamplona o, en su caso, a prisiones de comunidades limítrofes con el País Vasco. Se completaría con medidas como la excarcelación de etarras gravemente enfermos, la concesión de beneficios penitenciarios según establece el reglamento carcelario y la flexibilización en el cumplimiento de las penas.

La propuesta se plantea para “abandonar los atajos” en materia penitenciaria aplicada a ETA y regresar “al derecho”

El lehendakari Urkullu, que será el primer presidente autonómico que se reúna con Sánchez, -y que a falta de fecha se anuncia para los próximos días-, llevará bajo el brazo esta cuestión. El acercamiento de los presos de ETA para que cumplan sus condenas en prisiones no alejadas de Euskadi es una reclamación que no sólo defienden los nacionalistas vascos, desde EH Bildu al PNV, sino que en el Parlamento Vasco respaldan todas las formaciones, incluida el PSE, a excepción del Partido Popular vasco. La intervención el lunes del presidente Sánchez en Televisión Española, en la que se comprometió a abrir un nuevo tiempo en esta materia y a contemplar el tratamiento “individualizado” de los casos de los presos, ha revitalizado la reivindicación de los sectores de apoyo al colectivo de presos. También ha contribuido al optimismo en las instituciones vascas que Sánchez este dispuesto a dar pasos pese a las resistencias desde formaciones como Ciudadanos o el PP. Así interpretan su apelación al conjunto de formaciones que han sufrido el zarpazo del terrorismo a no convertir esta cuestión “en un elemento de discordia”.

Ceder prisiones

El PNV aseguró ayer, tras conocerse que el miércoles de la semana pasadas Ortuzar y Sánchez mantuvieron un encuentro discreto en La Moncloa, que la disposición del nuevo Ejecutivo a afrontar un cambi0o en materia penitenciaria es claro. El presidente del PNV llegó a señalar que será un cambio profundo. En la cita que Urkullu y Sánchez celebrarán próximamente además de un viraje en la política de dispersión, también se le reclamará que acceda a una de las reclamaciones que los socialistas vascos y el PNV pactaron para gobernar en coalición en Euskadi: la cesión de las prisiones en Euskadi. Una competencia que se sitúa, junto a la del régimen económico de la Seguridad Social, como prioritaria en la demanda de que el Estatuto de Gernika sea cumplido de modo integral tras casi 40 años de vigencia y del que restarían 37 materias por ceder.

La propuesta de modificación que Urkullu y el PNV defienden lleva el nombre de ‘Zuzen Bidean’ (En el camino correcto). Una denominación que se convierte en toda una declaración de intenciones. En el propio escrito se asegura que su pretensión es que se “abandonen los atajos”, en referencia a la excepcionalidad de alejar a los presos de ETA, y se retome “el camino del derecho”. La propuesta se elaboró por la Secretaria de Paz y Convivencia del Gobierno vasco la pasada legislatura y en ella se plantean una veintena de medidas. La mitad de ellas se recuerda que podrían ser aplicadas sin necesidad de ningún cambio del marco legal actual.

El documento que retoma el PNV contempla acercamiento de presos de ETA y la excarcelación de etarras gravemente enfermos

A la ya referida necesidad de transferir la competencia de las cárceles se añade que no existe impedimento legal alguno para acercar a los presos. El propio ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, aseguró ayer que cualquier modificación en esta materia se abordará dentro del marco constitucional y legal vigente. La propuesta vasca que ahora se retoma plantea que se dé una solución “humanitaria” a los presos de ETA que estén enfermos y se favorezca su excarcelación. También se propone que a las etarras que cumplan condena con hijos a su cargo se les pueda agrupar en un mismo centro penitenciario. Entre las medidas que se presentarán al nuevo ejecutivo socialista aparece que se comience a aplicar y conceder beneficios penitenciarios a los presos de ETA y se flexibilice la resistencia a otorgarlos que hasta ahora se ha mantenido desde Instituciones Pentenciarias.

Junto a ellas, se incluyen otras propuestas, que sí requeriría de algún cambio legal, como la de atender las demandas que por haber padecido torturas se han presentado en el as instituciones y que siguen sin un reconocimiento por parte de las instituciones españolas. También se apela a que se pueda revisar la ley en lo relativo al cumplimiento de las penas que se aplica por delitos de terrorismo.

224 presos en 41 cárceles

Actualmente en nuestro país hay 224 presos de ETA cumpliendo condena y 41 cárceles. A ellos se suman otro medio centenar de reclusos que la cumplen fundamentalmente en prisiones de Francia. Precisamente el país galo inició hace unos meses un cambio en la política penitenciaria que aplicaba a los presos de la banda y que se instó a Rajoy para que la imitara. Así, Macrón contempló el acercamiento de algunos de ellos, los que no tuvieran delitos de sangre ni deudas pendientes con la Justicia. Hasta el momento ha acercado a centros penitenciarios cercanos a la frontera con el País Vasco a 15 miembros de ETA.

Hace ahora justo un año, casi un centenar de presos de ETA remitió cartas al presidente del PNV, así como al lehendakari Urkullu y la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, instándoles a implicarse con mayor insistencia en presionar al Gobierno en favor de un cambio de la política carcelaria. Ortuzar llegó a responder a los presos que le hicieron llegar su petición a la sede del partido asegurándoles que el Gobierno vasco ya tenía elaborada una propuesta, la referida ‘Zuzen Bidean’, y que si no se había podido aplicar era por la resistencia del Gobierno del PP.

Ayer el presidente del PNV aseguró que el camino que pide recorrer la sociedad vasca y la mayoría de los partidos vascos es el de buscar un consenso amplio en esta materia. Un aspecto que los nacionalistas consideran esencial para apuntalar la convivencia en Euskadi. El dirigente nacionalista señaló que el PP “debería estar en ese consenso”, si bien reconoció que aún persisten resistencias que le complican avanzar: “Nosotros intentamos con Rajoy hacer de puente, también los socialistas, para ayudarle a hacer ese cambio. Pero aún tienen a los colectivos de víctimas y algunos medios que les complican avanzar”. Ortuzar también se dirigió a los presos de ETA a los que recordó que el cambio también implica que ellos hagan su propio recorrido “y ellos ya saben cuál es”.