Otro giro inesperado en estas primarias del PP casi de infarto. Pablo Casado amaga con dejar la política si no sale elegido sucesor de Mariano Rajoy. Ha querido dejar claro que no juega a tener «un hueco» a ser «secretario general» o cualquier otro premio de consolación en el nuevo PP. Juega a encabezarlo, a liderarlo, para que «no sea residual» en unos años. «Quiero encabezar este proyecto», ha insistido para advertir a continuación que, «si pierdo, no pasa absolutamente nada. Sé pagar la hipoteca fuera de esto».

Arremetida contra Cospedal y Santamaría

En ese caso, intentará que no haya «represalias» contra su equipo, de modo que, si no gana, «me quedaré el tiempo que haga falta para garantizar que cualquier persona que me ha apoyado tenga el puesto que se merece si hay que llegar a algún acuerdo después del día 5 o 20, pero yo no voy a pedir absolutamente nada porque no me siento representado por ningún otro proyecto». De sus palabras cabe colegir la profunda división que mantiene con María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, las dos únicas candidatas en condiciones de ganarle.

«No voy a aceptar ningún cargo en ninguna otra candidatura. No quiero ser ni secretario general ni portavoz parlamentario ni candidato a la alcaldía o comunidad de Madrid. Lo que quiero ser es presidente del PP», ha reiterado el ex portavoz de Génova. Ha explicado en una escalada verbal día a día que si se ha presentado a estas primarias no es «por un plato de lentejas. No soy aquí la liebre de nadie, no voy a jugar a la tercera vía como Patxi López. Juego a ganar y hasta el final y no porque yo crea que soy mejor que nadie -ha agregado- sino porque creo que puedo ser el único que garantice un partido que no se fracture y porque si yo gano, nadie pierde». Se presenta como el único garante de la unidad a nivel nacional y en las provincias y autonomías «que ya están fracturadas».

No me presento para ser el número dos de nadie», afirma

Interrogado sobre si estaba anunciando su marcha en caso de no superar el primer examen de los afiliados y tras denunciar que le están poniendo «zancadillas» cuyo origen no reveló, reiteró que como la gente que le está apoyando «necesita un proyecto de futuro, me mantendré el tiempo que quieran esos equipos y la situación y las circunstancias de los votos, pero no me presento para ser el número dos de nadie. Quien gane tendrá las manos libres para hacer su proyecto».

En unas palabras que han tenido mucho de crítica a las otras dos candidatas, ha recordado cómo daba la cara «en los peores momentos cuando perdíamos las elecciones» o ante casos de «corruptos que ni siquiera conocía».

Respuesta de la ex vicepresidenta

También ha cuestionado a aquellos que aspiran a presidir el partido pero reniegan de él tras marcar distancias con el «aparato» genovés en alusión velada a la ex vicepresidenta. Precisamente, Sáenz de Santamaría ha explicado también en la sede del PP, a donde acuden a lo largo de este jueves todos los candidatos para mantener una reunión con la dirección de Nuevas Generaciones, que ella siempre ha estado donde su partido la quería, tanto como portavoz del Grupo Parlamentario como en Moncloa al tiempo que ha rechazado entrar en el cuerpo a cuerpo contra Casado «porque mis adversarios son el PSOE y los independentistas».