Está siendo una imagen recurrente en cada partido de la selección de Inglaterra en el Mundial. Los ‘hooligans’, que no están provocando incidentes en Rusia, sí lo hacen en Benidorm, donde el pasado sábado se concentraron más de 12.000 para seguir el partido en las distintas pantallas gigantes que colman la turística localidad. Se agrupan todas en hoteles del Rincón de Loix y en los pubs de la calle Mallorca, conocida popularmente como zona guiri.

Fueron especialmente tensas las horas que se vivieron tras los cuartos de final del sábado, en los que Inglaterra se impuso a Suecia. Se sucedieron en la calle los altercados, algunos coches resultaron destrozados y la Policía Nacional se vio obligada a intervenir cargando con porras y escopetas de dispersión. Las imágenes han generado una gran polémica en el Reino Unido, donde alguna prensa ha cargado contra la actuación policial a raíz de una escena en la que un agente golpea a un padre que carga con su hijo a hombros.

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Inglaterra vuelve a jugar este miércoles, y se disputa con Croacia el pase a la final de la Copa del Mundo. Tanto la victoria como la derrota anticipan otra noche caliente en Benidorm, donde la Policía prepara un importante operativo. Más de 100 agentes se desplegarán por la zona conflictiva desde «horas antes» del partido, según ha informado la Cadena SER, y las calles aledañas a la calle Mallorca se cortarán poco antes de que finalice el partido de manera «preventiva», para tratar de impedir aglomeraciones o la coincidencia de los hooligans con vehículos o residentes.

El delgado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, ha confirmado que agentes de otras comunidades se desplazarán a Benidorm para el despliegue y alerta de la necesidad de reforzar el operativo, especialmente en fechas veraniegas.

Las fuerzas de seguridad han mantenido en las últimas horas reuniones con el Ayuntamiento y con los dueños de los principales locales de ocio para tratar de desplegar una estrategia conjunta, enfocada a medidas como la utilización de vasos de plástico y no de cristal, la retirada de contenedores de vidrio de las calles o la retirada de las terrazas de elementos susceptibles de ser lanzados o desplazados.