En agosto de 2015, cuando se disponía a regresar a México tras sus vacaciones de verano para retomar su actividad como director general de Inforpress, agentes de la Guardia Civil lo detuvieron en el aeropuerto de Madrid-Barajas. En lugar de embarcar en el vuelo de Iberia con rumbo a D.F. su destino terminaría siendo el centro penitenciario de Soto del Real, donde estuvo recluido durante tres meses de forma preventiva acusado de la comisión de un delito de corrupción entre particulares.

Alberto Portuondo Coll (Madrid, 1959) se considera un «actor secundario» en una historia que ha marcado ya su vida y en la que trata de zafarse de la etiqueta de «testaferro de Rodrigo Rato». El juzgado madrileño que investiga al ex vicepresidente del Gobierno lo acusa de haber cobrado dos millones de euros en comisiones de dos empresas de comunicación (Publicis y Zenith Media) por influir presuntamente para que Bankia -entidad a la que él asesoraba- las contratase para la campaña de su salida a Bolsa y de haber pagado posteriormente 800.000 euros a una sociedad administrada por Rato.

«No tengo ninguna relación de amistad con Rodrigo Rato ni nada de nada», insiste en una larga conversación con El Independiente, la primera entrevista que concede desde que salió de prisión. Antes de que se cierre la instrucción de esta pieza separada, como ha pedido sin éxito la Fiscalía Anticorrupción, Portuondo tiene intención de pedirle al juez que encargue una pericial que demostraría -asegura- que Bankia no sólo no sufrió perjuicio económico alguno sino que con la adjudicación de los contratos a las citadas empresas mejoró las condiciones que tenía anteriormente.

Pregunta.-¿Es usted es el testaferro de Rodrigo Rato?
Respuesta.-Con absoluta rotundidad quiero decir que yo no soy su testaferro. Ninguna de las acepciones de esa palabra encaja en mi caso. La relación que tengo con Rodrigo Rato es pequeñísima. Él era el presidente de uno de mis clientes y, según quiero recordar, tuve una reunión con él y con otra persona cuando arrancó la colaboración, asistí con él a algunas reuniones de grupo con gente de Bankia en temas de marketing y comunicación  estuve con él en el evento de Valencia de presentación de Bankia. Insisto, no tengo ninguna relación de amistad con Rodrigo Rato ni nada de nada. He hablado con él de temas profesionales ante otras y nada más.

P.-¿Cuándo conoce a Rodrigo Rato?
R.-Lo conocí siendo presidente de Caja Madrid. Cuando lo nombran le pregunta a una persona muy allegada a él, investigada también en esta causa y llamado Miguel Ángel Montero, que quién podía echarle una mano en el área de marketing y comunicación. Y Miguel Ángel me recomienda por mi trayectoria profesional. Se me ha querido presentar en los medios como una persona que jamás ha trabajado y que me he dedicado simplemente a cobrar comisiones de unos y otros a la sombra de Rodrigo Rato, al que conocí cuando ya llevaba 30 años trabajando. He sido presidente de Coca Cola en Portugal, he tenido una agencia de comunicación bastante importante…

Con rotundidad digo que no soy el testaferro de Rodrigo Rato. No tengo relación de amistad con él ni nada de nada»

P.-¿En qué consistió su trabajo en Bankia?
R.-
Lo primero que me encargaron fue una pequeña auditoría para ver cómo estaban los temas de marketing y comunicación en Caja Madrid y elaboré y presenté un informe que creo que está incorporado a las actuaciones. Y luego me plantearon que si me interesaba ser asesor de ellos para coordinar a los múltiples equipos de las distintas cajas que se fusionaron en Bankia para que hubiera una cierta coherencia y una estrategia clara. Por muy importantes que fueran el cliente y las comisiones a cobrar, no tenía ningún sentido poner en entredicho una carrera profesional de 30 años.

P.-Pero a la vez que asesoraba a Bankia cobraba comisiones de empresas proveedoras de la entidad…
R.-Es verdad que yo firmé convenios de colaboración con Zenith Media y Publicis por los que, si  les buscaba clientes, ellos me pagaban una comisión sobre sus honorarios. Bankia paga a Zenith y Publicis y éstas me pagan a mí unas comisiones de sus márgenes. Y empezamos a trabajar de esa forma. El contrato se firma meses antes del concurso de Bankia y es verdad que, en virtud del mismo, yo me atrevo a sugerir a Bankia que inviten a los concursos a Zenith y Publicis. Abiertamente.

P.-¿Se favoreció a las empresas ganadoras de los concursos de publicidad y compra de medios para garantizar posteriormente el cobro de comisiones?
R.-Los concursos los ganaron las mejores empresas. Sin ningún género de dudas. Zenith llevaba aproximadamente el 50 % del contrato de Bancaja y, por sentido común, si te presentas a un concurso que te va a permitir quintuplicar tu facturación presentas unos precios que necesariamente son mucho más competitivos, como así fue. Y las mejores condiciones, como han reconocido ante el juez todas las personas que han declarado, fueron las de Zenith. Ganó limpísimamente. A partir de la adjudicación de los contratos, Bankia empezó a tener unas condiciones mucho mejores de las que tenía anteriormente, con lo cual no sólo no hay un perjuicio económico sino que hay un ahorro muy importante. Si hay un ahorro muy importante y no hay perjuicio económico, ¿Bankia tiene derecho por ley a presentar una demanda? Yo creo que no. Pero esto nadie lo ha querido demostrar hasta ahora.

Si hubiera tenido algo que ocultar, ¿cómo iba a cobrar las comisiones en la misma empresa con la que luego pago a Kradonara? No tiene ningún sentido»

P.-¿Cómo explica que Rodrigo Rato se beneficiara personalmente de los contratos que él mismo adjudicaba como presidente de Bankia?
R.-Las personas que trabajábamos a nivel funcional, donde yo era un asesor, elaborábamos unas recomendaciones que necesariamente pasaban al comité de medios y luego al consejo de administración. Aunque la gente piense que el presidente de una entidad de este tipo tiene capacidad de nombrar a dedo a un proveedor, eso es imposible. Estoy leyendo que la Fiscalía habla de que Rodrigo Rato organizó una banda dentro del banco para que, por presiones psicológicas, los comités y los consejos de administración aprobaran determinadas decisiones. Esto es una locura, hemos perdido el juicio. Es imposible adjudicar un contrato a dedo dentro de Bankia. Ni Rodrigo Rato ni nadie.

P.-¿Cómo termina el dinero en una empresa de Rodrigo Rato?
R.-Las comisiones que yo cobré fueron a cubrir gastos de mis empresas, que luego entraron en concurso de acreedores, y al pago del contrato que yo tenía con Miguel Ángel Montero. Fue la persona que me recomienda ante Rodrigo Rato cuando a éste lo nombran presidente de Caja Madrid porque nos conocíamos desde hacía veintitantos años. Hemos sido muy amigos durante mucho tiempo y hemos luchado mucho juntos desde el punto de vista empresarial. Ante el desbordamiento que tenía en mis empresas, desde hacía tiempo le estaba pidiendo mucho consejo a Miguel Ángel. Él es experto en cosas en las que yo no lo soy y le pedí que me orientara en buscar posibles compradores, atraer clientes y que me ayudara en todo. Firmo un contrato con Miguel Ángel y le pago por ese trabajo un total de 800.000 euros, en abonos mensuales y a las empresas que él me designa en cada momento. Y una de ellas es Kradonara 2001 SL.

P.-¿Usted no sabía que Kradonara era una empresa de Rato?
R.-No. Yo no sabía que era del señor Rodrigo Rato. ¿Podía intuirlo por la relación tan estrecha que tenía con Miguel Ángel Montero? A lo mejor sí. ¿Lo investigué? Nunca lo investigué. ¿Pregunté? Nunca pregunté. A mí me dijeron que eso se hacía con un contrato a través de Kradonara y que pagara de esa forma y yo lo hice. ¿Se podía hacer? Sí. ¿Era ético? A lo mejor no.

Si ha habido un ahorro importante y no hay perjuicio económico, ¿Bankia tiene derecho por ley a presentar una demanda? Creo que no»

P.-¿Cuánto dinero pagó a Kradonara?
R.-800.000 euros. Pagué a tres o cuatro sociedades, pero la parte más gorda fue a Kradonara. También aboné a otras empresas de Miguel Ángel o indicadas por éste. Está todo documentado y consta en la causa.

P.-¿No se planteó que la persona a la que usted pagaba por unos servicios no se quedara con nada y se lo diera todo a Rodrigo Rato?
R.-Yo no sé por qué. He leído que Miguel Ángel Montero tenía una deuda económica y moral muy importante con Rodrigo Rato por un hotel que hicieron juntos en Toledo y en el que perdieron mucho dinero. Miguel Ángel era el administrador y perdió el dinero que había invertido Rato. Eso es lo que ha dicho Miguel Ángel y Rodrigo Rato no lo ha desmentido. Entiendo que de ahí viene ese compromiso.

P.-¿Le plantearon en algún momento pagar a empresas domiciliadas fuera de España?
R.-Jamás. Nunca de mis empresas ha salido un euro al exterior. He podido cobrar facturas de clientes en el exterior. Todos los pagos que he hecho han sido con facturas, declaradas, con impuestos pagados… Con total rotundidad, ni un euro de los dos millones de comisiones han ido a parar a mis bolsillos.

P.-¿Se siente engañado por Miguel Ángel Montero al no haberle advertido de que una parte del dinero que le estaba pagando a él iba para Rodrigo Rato?
R.-Me siento muy molesto con Miguel Ángel, sí.

Está habiendo una especie de caza sin piedad contra Rodrigo Rato. ¿Por qué? No lo sé. Pero que ha habido ensañamiento es poco dudoso»

P.-Usted reconoce que cobró comisiones de empresas proveedoras de Bankia cuando asesoraba a Bankia y que parte de ese dinero terminó en una empresa de Rodrigo Rato. Es difícil de creer que no haya una relación causa-efecto.
R.-Lo entiendo perfectísimamente, como también entiendo que una parte de la ciudadanía esté mirando a la Fiscalía, a los medios de comunicación, a la UCO y a la Policía como aquellas personas valientes que, en un mar de corrupción, son capaces de seguir sacando las cosas a la palestra y denunciar casos. Yo eso no sólo lo entiendo sino que lo respeto. Lo único que digo es que tengamos cuidado porque hay algunas excepciones que pueden ser muy peligrosas.

P.-¿Se refiere a su caso?
R.-En mi caso  hay indicios de que hay cosas raras. ¿Por qué? No lo sé. Si me preguntas quién está detrás de ese acoso a Rodrigo Rato no tengo ni idea. Ni lo sospecho. Que ha habido un ensañamiento es poco dudoso. En este caso está habiendo una especie de caza sin piedad contra Rodrigo Rato. ¿Por qué? No lo sé.

P.-Aparte de poco ético, ¿no le parece delictivo cobrar una parte del dinero de las empresas a las que estás dando contratos por parte de Rato? ¿Eso no es administración desleal?
R.-Yo estoy aquí para hablar de mi libro. No voy a defender a Rodrigo Rato ni tampoco lo voy a acusar de nada. Lo que quiero es contar mi historia. Lo que sé es que estoy sin dinero, sin trabajo, sin posibilidad de moverme, sin pasaporte, teniendo que ir una vez al mes al juzgado y encima sigo apareciendo en los medios, a veces con titulares inaceptables.

P.-Usted dice que no se considera culpable de ningún delito. ¿Cómo piensa demostrar su inocencia?
R.-He querido hacer una pericial sobre las condiciones con las que trabajaba Bancaja, Caja Madrid y Bankia a partir de la fusión, pero no tengo dinero ni consigo que nadie me lo haga de forma gratuita. Por eso mi abogado está preparando un escrito para pedirle al juez que solicite a Bankia que entregue toda la documentación disponible sobre las condiciones con las que trabajaba Caja Madrid y Bancaja antes y Bankia después. Es un documento vital. Hay cosas que no puedo entender. ¿Cómo no han pedido esa pericial los abogados de Publicis y Zenith? ¿Cómo no lo ha pedido Rodrigo Rato? No entiendo nada.

Vamos a pedir al juez que encargue una pericial sobre las condiciones de los concursos. No entiendo cómo no lo ha pedido Rato todavía»

P.-¿El hecho de que ni las empresas beneficiarias de los contratos ni Rodrigo Rato hayan querido pedir esa pericial no ahonda en la tesis de la Fiscalía y de la UCO de que lo que había era un favorecimiento a esas empresas para cobrar después comisiones?
R.-No. En eso sí tengo un conocimiento mayor que otros investigados.

P.-¿Pero por qué cree que no piden esa pericial?
R.-No lo entiendo, me parece muy raro y si hubiera estado en sus zapatos hubiera exigido a mis abogados que lo hicieran. Dicho esto, que es mi opinión personal, yo en algún momento he presentado algún escrito tratando de hacerle ver al juez que no existía el delito que presuntamente he cometido cuando sucedieron los hechos y me ha contestado que no lo veía porque yo había seguido cobrando dinero después y ya existía el delito. Cuando mi abogado recurrió a la Audiencia nos dijeron que no era el momento procesal oportuno. Puede ocurrir que por un criterio jurídico no hayan visto el momento oportuno y esa pericial se haga más tarde. Como yo estoy más desesperado, cuando me recupero psicológicamente paso de la depresión a la desesperación. Necesito que estoy se termine y ocurra algo. Y lo que no ha hecho nadie lo voy a pedir yo. Me parece que es muy relevante.

P.-Si Bankia tiene todos los datos, ¿por qué insiste en que hubo un perjuicio enorme?
R.-No tengo ni idea, pero sería una pregunta maravillosa para Bankia. Lo que sí puedo asegurar es que las condiciones con las que empiezan a contratar son tremendamente mejores que las que tenían anteriormente.

P.-¿Está coordinando su defensa con la de Rodrigo Rato?
R.-Cero. Yo voy absolutamente por libre. La petición al juez para que se haga una pericial sobre las condiciones de los concursos la hago porque no se está haciendo lo que tienen que hacer. Y lo hace el eslabón más débil, quizá por eso he sido el único que ha entrado en prisión.

He salido de una prisión llamada Soto del Real a otra que es vivir en una sociedad donde nadie te quiere ver ni dar trabajo por estar imputado»

P.-¿No se arrepiente de nada?
R.-Hoy, viendo lo que ha ocurrido, me arrepiento mucho de haberlo hecho. Sé que era una práctica habitual en el sector, pero reconozco que no es ético que estuviera asesorando a Bankia y recomendando a agencias que si ganaban el contrato me pagarían una comisión. Está mal y jamás lo volvería a hacer. Ojalá no lo hubiera hecho. Albisa Inversiones SL cobró dos millones de euros de comisiones de Zenith y Publicis. Y de ese dinero fueron a parar a los bolsillos de Alberto Portuondo cero euros. ¿Soy un alma de la caridad? Para nada. Era un empresario al que le encantaba ganar dinero y me hubiera gustado llevármelo, pero no pude porque mis empresas en aquellos momentos estaban ya en muchísimas dificultades y todo el dinero lo utilicé para pagar a empleados, Seguridad Social, Hacienda y proveedores hasta donde pude. Yo no me he llevado absolutamente nada. Todo lo que he hecho ha sido con empresas registradas, con cuentas ingresadas, con IVA pagado… Todo es absolutamente transparente. Si yo tuviera algo que ocultar, ¿cómo iba a cobrar las comisiones en la misma empresa con la que luego pago a Kradonara? No tiene ningún sentido. Puestos a hacer trampa, lo lógico sería montar una sociedad en no sé donde a través de no sé quien y no ligo una cosa con otra. Estaba tan convencido y tan seguro de que no estaba haciendo nada mal que lo hago todo de forma absolutamente transparente.

P.-¿Cómo le ha marcado el paso por la cárcel?
R.-Aunque sólo estuve tres meses, es algo que te marca para toda la vida y es algo absolutamente inenarrable. Cuando la gente habla con esa alegría de que alguien vaya a la cárcel habría que preguntarle si sabe lo que es la cárcel. Cuando lo vives te das cuenta de que es algo tan salvaje que o está muy justificado o no tiene ningún sentido. He salido de una prisión que se llama Soto del Real a otra que es vivir en una sociedad donde nadie te quiere ver, nadie te quiere saludar y nadie te quiere dar trabajo simplemente porque estás imputado. La mayor parte de los investigados de mi causa sigue trabajando y sigue siendo presidente, consejero delegado o director general de empresas muy importantes porque éstas les han apoyado hasta que haya una sentencia. Pero yo no he seguido. A mí me despidieron en menos de 24 horas, sin preguntar y sin darme derecho a explicarme.

P.-¿Por qué rompe ahora su silencio?
R.-
Cuando entré en prisión tuve el acercamiento de varios medios a través de mi abogado. Llegué a escribir una entrevista que me pidieron pero al final me aconsejaron que no lo hiciera y ahí se quedó. A mi salida estaba tan machacado desde el punto de vista anímico y emocional que hasta ahora no he tenido fuerzas morales ni psicológicas. No podía. Me considero absolutamente inocente. Soy actor secundario en un capítulo de una serie muy larga llamada Rodrigo Rato.