Qué lejanos quedan aquellos días en los que Pedro Sánchez, recién dimitido como secretario general del PSOE, denunció públicamente que había “responsables empresariales” que habían provocado su caída y “trabajado para que hubiera un gobierno conservador”. Incluso se atrevió a ponerle nombre al  supuesto jefe de ese grupo: César Alierta, que entonces ejercía como responsable del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) y presidente de la Fundación Telefónica.

Pero los tiempos cambian. El ahora presidente del gobierno ha decidido romper el hielo con los presidentes de las grandes empresas del Ibex y, desde hace días, los recibe uno a uno en el Palacio de la Moncloa. Por su despacho ya han pasado Ana Botín (Banco Santander), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) y José María Álvarez Pallete. El próximo en reunirse con él será Florentino Pérez, presidente de ACS y del Real Madrid.

Fuentes oficiales apuntan que en las conversaciones no sólo se habla sobre los problemas específicos de cada una de las empresas o bancos que gestionan los interlocutores del presidente, sino que se tratan problemas generales de la economía, como las pensiones o el empleo juvenil… Y, por supuesto, de las temidas subidas de impuestos. Dicen las fuentes consultadas que los invitados acuden a las reuniones con los deberes hechos y que hacen propuestas al presidente del gobierno sobre distintos asuntos. “Le han dado un voto de confianza. El presidente está muy satisfecho porque todos están comprometidos con la tarea de hacer país”, afirman.

Botín se significó hace mes y medio cuando felicitó a Nadia Calviño tras ser nombrada ministra de Economía: “Es una garantía de que España seguirá aumentando su peso en las instituciones europeas. Enhorabuena, Nadia”, dijo en su cuenta de Twitter.

La relación con Álvarez Pallete es más antigua y tiene que ver con un desagradable incidente. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se había reunido en secreto a principios de septiembre de 2016 con César Alierta en la sede de Telefónica en Las Tablas (Madrid) para recabar el apoyo del empresario de cara a la batalla interna que se estaba librando en el PSOE y que concluyó con la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general tras el accidentado Comité Federal celebrado el 1 de octubre.

El presidente se ha reunido ya con Botín, Sánchez Galán y Álvarez-Pallete. El próximo invitado a Moncloa es el presidente de ACS y del Real Madrid, Florentino Pérez

El triunfo de las tesis de Díaz propició que Mariano Rajoy continuara en la Moncloa ya que la gestora del PSOE, órgano que asumió la dirección del partido hasta la celebración de las primarias, propuso la abstención en la sesión de investidura del 29 de octubre. La derrota del entonces líder socialista era condición indispensable para la investidura de Rajoy, y así lo planteó el propio Sánchez cuando tiró la toalla tras la reunión del Comité Federal: “Hoy se ha producido un debate muy intenso. Lo propuse para dirimir dos cuestiones: el liderazgo y la investidura. Yo quería votar no a Rajoy y formar un gobierno alternativo a Mariano Rajoy y, como dije, si no prosperaba mi propuesta no podría administrar una decisión que no compartía. Desgraciadamente no ha salido vencedora mi propuesta y dimito”.

Rajoy había ganado las elecciones del 26-J de 2016 con 137 escaños y pudo recabar el apoyo de un total de 170 diputados para su investidura. El voto en contra del PSOE hubiera impedido que Rajoy volviera a ocupar la presidencia del gobierno.

Alierta era en esas fechas consejero de Telefónica y presidente de la Fundación Telefónica (función que sigue ostentando en la actualidad), pero la entrevista con la presidenta de Andalucía tuvo lugar en el despacho del presidente de la multinacional, José María Álvarez-Pallete, que ocupaba el cargo desde el 8 de abril de 2016. Es decir, que Alierta actuaba como si siguiera siendo presidente de Telefónica.

Por increíble que parezca, Alierta no informó del encuentro a Álvarez-Pallete. Tampoco los servicios de seguridad de la compañía advirtieron al presidente de la empresa de tan importante reunión. Gracias al comentario de una secretaria, Álvarez-Pallete tuvo conocimiento de lo ocurrido el 6 de septiembre.

Unos días después, el presidente de Telefónica se entrevistó con el descabalgado líder de la oposición y le desveló lo ocurrido. Sánchez agradeció la explicación y transmitió la información a su círculo más próximo.

César Alierta se reunió en secreto, el 6 de septiembre de 2016, en el despacho del presidente de Telefónica, sin avisarle, con la presidenta de Andalucía, Susana Díaz

El día 30 de octubre de ese mismo año, Sánchez dio su primera entrevista tras su salida de la dirección del PSOE al programa Salvados de Jordi Évole. En ella habló de la posición editorial de El País (en cuya empresa editora Telefónica tenía un 13% del capital): “Me reuní con los responsables de El País y me dijeron que o Rajoy o la línea editorial de El País no iba a ayudar para que hubiera un gobierno progresista liderado por el partido socialista”. Y añadió: “César Alierta y otras personas han trabajado para que hubiera un gobierno conservador en este país”. El País fue especialmente beligerante contra Sánchez en las semanas previas a la celebración del Comité Federal.

A pesar del respaldo mediático y del que le proporcionó el aparato del partido, la presidenta de Andalucía perdió claramente las primarias del PSOE que se celebraron el 21 de mayo de 2017, ocho meses después del golpe de mano del Comité Federal del 1-O.

El CEC (creado a principios de 2011 y clausurado en 2017), pilotado por Alierta, fue un lobby empresarial que jugó un activo papel político. Pero los tiempos cambian. Al menos, aparentemente.

Por esa razón las entrevistas del presidente con los grandes del Ibex tienen especial significación. Sánchez ha querido transmitir hasta ahora a la opinión pública un perfil autónomo de los grandes grupos de presión y, de hecho, en su última intervención en el Congreso (martes 17 de julio) fue muy duro con los que calificó de “conglomerados empresariales”. Algo que suena muy bien a los oídos de su principal socio de gobierno, Pablo Iglesias.

Sin embargo, a la vez, necesita transmitir un mensaje de tranquilidad a los bancos y empresas que controlan una parte importante del PIB y del empleo. “Estas entrevistas son una primera toma de contacto; después del verano habrá más reuniones”, comentan las fuentes.

Sánchez tiene que enfrentarse a un panorama complejo. Sus socios de gobierno le reclaman concesiones políticas, el PP ha pasado al ataque, y la caldera de Cataluña vuelve a estar a punto de ebullición. En ese escenario, el presidente no se puede permitir el lujo de un enfrentamiento directo con los jefes del Ibex. Tan peligroso es gobernar a su dictado como gobernar contra ellos.