La escena se repite cada semana desde hace meses en  Euskadi y Navarra. A la salida de prisión, presos de ETA son recibidos con homenajes en los que no faltan bailes de honor, reconocimientos, pancartas y actos públicos en las plazas de pueblos y ciudades. Desde hace años las distintas asociaciones de víctimas del terrorismo vienen reclamando que la Justicia prohíba la celebración de los mismos, sin que hasta ahora lo hayan logrado. Ahora, en un intento por reconducir lo que consideran una humillación a la memoria de sus padres, los hijos de dos víctimas de ETA, por cuyo asesinato fue condenado Ramón López Abetxuko, han solicitado a la Audiencia Nacional ser interrogados.

Quieren que se les tome declaración por lo que consideran que fue un acto de humillación y menosprecio hacia ellas, las víctimas de sus crímenes. Se refieren al homenaje que el asesino de su padre recibió el pasado 5 de julio en Vitoria, donde López Abetxuko fue recibido por decenas de personas y en el que se le formó un pasillo por el que pasó entre aplausos y abrazos antes de que se le bailara un ‘aurresku’ y se le entregara un ramo de flores.

El citado etarra. de 68 años, ha cumplido 29 de condena por su participación en los asesinatos de Jesús Velasco Zuazola el 10 de enero de 1980 en Vitoria y de Eugenio Lázaro Valle el 13 de abril de ese mismo años en la capital alavesa. Ahora, los hijos de ambos han solicitado, a través de la denuncia que contra el citado homenaje ha presentado el Colectivo de Victimas del Terrorismo del País Vasco, que les sea tomada declaración para acreditar la comisión de un delito de humillación a las víctimas en el referido ‘ongi etorri’.

Denuncia contra los participantes

En la denuncia presentada por Covite ante la Audiencia Nacional se considera que el recibimiento brindado a López Abetxuko supuso la comisión de dos delitos, uno de enaltecimiento y/o justificación pública de los delitos cometidos por el etarra y otro de menosprecio y humillación a las víctimas. La denuncia se interpone contra el propio terrorista, sin cuya participación activa, se señala en la denuncia, «no hubieran podido realizarse los hechos delictivos que denunciamos». Además, se incluye en la misma la denuncia contra quienes participaron y organizaron en el homenaje, desde quienes le jalearon hasta quien le bailó el aurresku.

Esta denuncia ante la Audiencia Nacional supone una novedad por incluir el requerimiento de los familiares de los asesinados por el terrorista homenajeado. La denuncia confía en poder dar por acreditado que la humillación en este tipo de actos se produce. En los últimos tiempos tanto el enaltecimiento como la humillación ha sido cuestionada por los tribunales al considerar que no se hace un reconocimiento expreso de la trayectoria del homenajeado ni se lama a secundar la misma. Una posición que ha suscitado el rechazo de las asociaciones de víctimas que han reclamado no sólo a las autoridades políticas sino también a las judiciales que impidan su celebración.

Hoy se ha celebrado otro homenaje a un exmiembro de ETA en Galdakao, Kepa del Hoyo, quien falleció hace ahora un año tras sufrir un infarto en prisión. El acto se celebrará en un bosque cercano a la localidad vizcaína y tras el cual tendrá lugar un almuerzo. El acto ha sido organizado por Sortu bajo el lema «En el mar cantábrico se escucha un grito de libertad» .

Precisamente ayer la delegación del Gobierno en el Pais Vasco anunció que ha remitido a la Fiscalía de la Audiencia Nacional el homenaje que el pasado viernes en la localidad vizcaína de Gernika. El etarra, Jesús María López González, alias ‘Txuma’, natural del barrio donostiarra de Intxaurrondo, fue recibido con todos los honores tras su salida de prisión donde ha pasado 20 años. El acto de reconocimiento ha sido ahora remitido a la Fiscalía de la Audiencia Nacional por el nuevo delegado del Gobierno en Euskadi, Jesús Loza. En su informe considera que los hechos ocurridos el día 27 pueden constituir un “flagrante” delito de enaltecimiento del terrorismo o de humillación a las víctimas, según la ley 29/2011 de reconocimiento y reparación integral a las víctimas y la ley vasca 14/2008 de 19 de junio de reconocimiento a las víctimas.

López González abandonó la prisión de Ocaña II (Toledo) dos días antes. Natural de San Sebastián, cuenta con 73 años de edad y fue condenado por entregar a otro terrorista una pistola e información sobre el policía José Álvarez Suárez, que fue asesinado de un tiro en la cabeza en octubre de 1989 en la capital donostiarra. Tres años después, en 1992, huyó a México donde posteriormente fue detenido.