La división del independentismo se ha hecho hoy más visible con el escrache de los CDR a la sede central de Esquerra, en el Ensanche de Barcelona. La actitud posibilista de la dirección de ERC, que en los últimos meses ha insistido en la necesidad de sumar más apoyo social para «implementar la república» y la negativa de sus dirigentes a desobedecer mandatos judiciales, como el reciente auto del Tribunal Supremo por el que el juez Pablo Llarena ha suspendido a los diputados procesados por rebelión, han situado a los republicanos en la diana de los sectores más extremos del independentismo.

Bajo el lema «desobedeced o dimitid» esta mañana, una cuarentena de miembros de los CDR de Barcelona han ocupado la sede republicana tras la negativa de los trabajadores del partido a brindarles acceso al edificio, donde querían reunirse con representantes de la dirección para entregarles un manifiesto reivindicativo. Los manifestantes exigían a la formación independentista que «haga efectivo el mandato del 1 de octubre» y reclaman al Govern que no dé «ni un paso atrás», consigna que, sobre el papel, comparten los republicanos.

El secretario de Organización, Jordi Roig, ha intentado impedir la entrada de los manifestantes, pero tras unos minutos de tensión los CDR han accedido al edificio, en el que han hecho pintadas como «poder popular» o «el pueblo manda, el gobierno obedece». «Tenemos a seis personas en la prisión, nosotros no somos el enemigo» se lamentaba Roig. Los Mossos d’Esquadra han identificado a algunos de los asaltantes, pero el partido ha asegurado que no denunciará los hechos.

Son actos que no suman y hacen cada día más pequeño nuestro movimiento» advierten desde ERC tras el escrache

Tras el asalto, ERC ha lamentado los hechos. «Son actos que rechazamos absolutamente, que no suman y que hacen cada día más pequeño nuestro movimiento» afirma la formación republicana, que señala respetar todas las ideas «pero no compartimos según que formas de manifestarlo y menos contra trabajadores».

En su respuesta, ERC recuerda que hasta no hace tanto eran el único partido que defendía la independencia y que su líder, Oriol Junqueras, lleva nueve meses en prisión -hoy se cumplen- por su participación en el 1-O. «Somos un partido que sigue bajo el radar constante de la Guardia Civil y los aparatos represores del Estado», añaden. «No nos apartaremos ni un milímetro del objetivo de la República hasta conseguirlo, pero conviene que algunos espacios hagan una reflexión, porque el adversario es otro».