Matteo Salvini, ministro del Interior, tiene debilidad por culpar a la UE de todo lo malo que sucede en Italia. Pocas horas después de derrumbarse el puente Morandi de Génova, dijo que las limitaciones impuestas por Bruselas estaban poniendo en juego la seguridad de las infraestructuras italianas.

La Comisión Europea ha respondido el jueves de forma tajante: Italia dispone de fondos europeos para garantizar la seguridad de sus obras públicas.

En concreto, Italia tenía asignados 2.500 millones de euros de fondos estructurales comunitarios para infraestructuras en el periodo 2014-2020, según ha aclarado Christian Spahr, portavoz de la Comisión Europea. Spahr recordó que la Comisión lleva años recomendando a Italia que dedique más dinero a infraestructuras, según informa Europa Press.

También el comisario de Presupuesto, Günther H. Oettinger, señaló en su Twitter que es «humano buscar culpables» pero que los hechos son los hechos y que la Comisión había dedicado fondos para que Italia mejorar sus obras públicas.

El portavoz europeo también ha puntualizado que «en abril de 2018 la Comisión aprobó de acuerdo con la normativa comunitaria para las ayudas de Estado un plan de inversiones para las autopistas de Italia», que permitirá que se inviertan alrededor de 8.500 millones en distintas carreteras, «incluyendo la región de Génova».

Los Estados miembros, según señaló el portavoz, son quienes tienen la última palabra, según sus prioridades. También ha recordado la Comisión cómo Italia es «uno de los mayores beneficiarios de la flexibilidad del pacto de estabilidad y crecimiento», lo que ha permitido a la tercera economía del euro invertir y gastar más en los últimos años.

En una entrevista radiofónica, de la que luego se hizo eco en su Twitter, Salvini apuntaba a las restricciones impuestas por la UE como causa de que Italia no pudiera tener unas obras públicas seguras.

«Si las limitaciones externas (en referencia a los límites de gasto de la UE) nos impiden gastar para tener carreteras seguras y escuelas, realmente hay que cuestionarse si tiene sentido seguir estas reglas. No puede haber un intercambio entre las reglas fiscales y la seguridad de los italianos», señalaba.

El mensaje populista es difícil de desmontar con datos porque atiende a las emociones. Sin embargo, la Comisión Europea ha recordado a Salvini que no todo vale, y menos cuando hay muertos sobre la mesa.