Muchos son los que elijen para sus vacaciones destinos turísticos españoles. El sol y la playa, además de la amplía oferta cultural de las zonas costeras, marcan el descanso. En 2017 fueron más de 81 millones de visitantes y la cifra podría superarse este año. Sin ir más lejos, en junio de este año España recibía la visita de 8,5 millones de turistas internacionales, un 1,3% más que 2017. Por todo ello, se presentaba esperanzador a pesar de que las temperaturas eran más bajas que el año anterior y la recuperación de otras zonas turísticas como Túnez, Grecia o la aparición de amenazas para el baño en el Mediterráneo como la aumento de medusas ‘huevo frito’ y de otras especies y la proliferación de algas y microalgas.

Las medusas ‘huevo frito’, llamadas así por su apariencia, son comunes en el Mediterráneo durante el verano y otoño. Su picadura puede causar picazón temporal pero no de forma muy dolorosa. Según el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el aumento de este tipo de medusas, aparecidas en el Mediterráneo en 2006, y de otras especies, unido a la proliferación de algas y microalgas amenazan el baño en el Mediterráneo. Por su parte, la comunidad científica teoriza sobre las causas de la aparición de estas plagas de medusas. El cambio climático, con el aumento de la temperatura del agua a la cabeza, y la ausencia cada vez mayor de depredadores de estas especies (atún, pez espada, tortugas marinas…).

A principios de agosto Málaga vivió un episodio en el que casi la totalidad de sus playas tuvieron que hondear la bandera roja debido a una oleada de medusas. Las medusas ‘calavera portuguesa’, más peligrosas que las ‘huevo frito’ están siendo habituales este verano en el Mediterráneo, incluso sin llegar el calor ya que el pasado mes de mayo las costas de Alicante se vieron afectadas por ella. Debido a todo esto, desde la empresa Turismo Costa del Sol se considera necesario diseñar un plan de actuación integral contra las medusas en el litoral de la Costa del sol, así como un estudio que aborde las causas, efectos y posibles vías de prevención de la presencia de estos invertebrados.

Los pescadores de la población valenciana de Gandía quienes de 7 a 11 de la mañana hacen batidas por el litoral con el objetivo de recoger las medusas que afloran a la superficie. Fotografía: wikimedia commons/T. Friedrich

Pero no solo se pide actuaciones desde las diferentes administraciones para luchar contra esta plaga. Ejemplo de ello es el trabajo de limpieza que realizan los pescadores de la población valenciana de Gandía quienes de 7 a 11 de la mañana hacen batidas por el litoral con el objetivo de recoger las medusas que afloran a la superficie.

Sin embargo, el turismo no es el único que se ve afectado por el aumento de esta especie de invertebrados sino que su proliferación es un signo del deterioro de la salud marina. Las medusas son miembros de las Cnidarias, grupo estructuralmente simple de animales, tanto fijos como móviles, al que también pertenecen las anémonas de mar, látigos de mar, los corales o los hidrozoos. Las medusas habitan en todas las áreas oceánicas principales del mundo y son capaces de soportar un amplio rango de temperaturas y salinidades por lo que el aumento de su población es un indicador de que algo está fuera de la normalidad, además de que son capaces de tomar este ecosistema dañado y conducirlo a un estado mucho peor. Según el informe MedSea de L’Aquàrium de Barcelona “la acidificación del agua en 10% en los últimos treinta años, unido al aumento de la temperatura en medio grado, provoca que se resienta el ecosistema marino. Esto tienen una grave disfunción, algunas especies como las medusas aumentan su población de forma alarmante, porque desaparecen sus depredadores naturales, y otras decrecen considerablemente”

Qué hacer si te pica una medusa

Prevenir la presencia de medusas no es del todo posible, reducir su presencia cuidando los mares y océanos sí. Es por ello que hay que tener cuidado a la hora de bañarse ya que las medusas no atacan a los bañistas pero si pueden dañarlos al entrar en contacto con ellos. Cabe señalar que la gravedad de la picadura dependerá de la especie de medusa con la que nos encontremos.

Entre las recomendaciones que se deben aplicar tras la picadura de una medusa estar el lavar la zona con agua marina, eliminar los posibles restos de medusa adheridos a la piel con pinzas o con la mano siempre que ésta esté protegida, aplicar frio en la zona sin frotar y acudir al hospital si se presentan síntomas como malestar general, cefaleas, mareos, náuseas, vómitos o calambres. Además, se deberá desinfectar la picadura con alcohol yodado de dos a tres veces al día durante, al menos, tres días después de la picadura.

Entre lo que no se debe hacer está el lavar la zona con agua dulce, aplicar calor o exponer la picadura al sol y frotar o rascar la zona afectada (ni con toallas ni arena).