El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha ido hoy un poco más allá en la concreción de su propuesta de negociación con el Gobierno, asegurando que está dispuesto a «cambiar el 1-O por un referéndum pactado» sobre la independencia. Lo ha hecho un día después de presentar en el Teatro Nacional de Cataluña su difusa hoja de ruta para la legislatura, y con una advertencia a Pedro Sánchez: que «abandone la cultura del 155».

«Aún hoy seguimos oyendo amenazas sobre aplicación del 155» ha criticado Torra en Waterloo, donde hoy se ha reunido el grupo parlamentario de JxCat presidido por Carles Puigdemont para preparar el curso político. «Es importante que el Estado abandone la cultura del 155, no puede ser que estemos en una negociación y lo primero que se dice es ‘alerta que podemos aplicar el 155» se ha lamentado el president.

Torra ha insistido en su voluntad de llegar a acuerdos, aunque ha dejado claro que sólo «renunciará» a la república proclamada el 27 de octubre a cambio de un referéndum de independencia, y ha lamentado que «si lo primero que te encuentras es la amenaza del 155 no es la mejor manera de emprender este dialogo franco y razonado».

Abrir las cárceles

El presidente catalán se ha ratificado además en su negativa a aceptar una sentencia condenatoria a los líderes del proceso independentista y ha evitado desmentir la posibilidad de que el Govern llegue a desobedecer al Tribunal Supremo dejando en libertad a los condenados.

Así, preguntado por la posibilidad de «abrir las cárceles» que ha sonado en las últimas semanas, Torra se ha limitado a asegurar que son los periodistas los que sugieren esa posibilidad, sin negarla: «me debo al Parlament y al pueblo de Cataluña, es allí donde tengo que obedecer».

Por tanto, ha repetido q en caso de condena se pondrá en manos del Parlament e «interpretando la voluntad del pueblo tomaremos las decisiones que se tengan que tomar en ese momento». Torra ha dejado claro además que está dispuesto a llegar «tan lejos como Puigdemont» en su defensa del 1-O, es decir, a desobedecer a las instituciones españolas.

Participación en la Diada

Tanto Torra como Puigdemont han insistido además en los llamamientos a la participación en la manifestación de la Diada, que este año no ha alcanzado de momento los niveles de participantes inscritos de las ediciones anteriores.

 

«Necesitamos un gran éxito, mas que nunca, porque es la primera Diada con presos políticos, con una situación de represión que no se ha acabado» ha argumentado el actual inquilino del Palau de la Generalitat. «Necesitamos que la voz del pueblo catalán se alce fuerte en defensa de los derechos civiles y sociales».

Puigdemont ha destacado, por su parte, la atención internacional para reclamar a los independentistas que se vuelquen en una nueva demostración de fuerza en la calle. «En estas circunstancias en las que Cataluña ocupa el interés de los gobiernos europeos conviene que la respuesta del pueblo catalán sea masiva».