No hubo sorpresas. Las presiones del presidente Donald Trump no han surtido efecto y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha optado este miércoles por proseguir la senda que tiene marcada desde finales de 2016: el endurecimiento de la política monetaria debe continuar.

Lo hizo este miércoles con una subida de un cuarto de punto del precio del dinero, hasta situarlo en un rango entre el 2 y el 2,25%. Y lo seguirá haciendo durante los próximos dos años según las proyecciones publicadas este jueves y que muestran un creciente convencimiento en el seno del banco central de que, después de tres subidas de los tipos este año -y ocho desde el inicio de este ciclo, en diciembre de 2015-, aún será necesaria una cuarta, que vendrá con toda probabilidad en diciembre. Otras tres se esperan para 2019 y aún una más en 2020, hasta elevar los tipos al 3,5%.

Y es que la economía sigue apoyando la confianza de los miembros de la institución que dirige Jerome Powell. De hecho, la Fed ha mejorado sus previsiones de crecimiento para 2018 hasta el 3,1%, frente al 2,8% anterior y para 2019 al 2,5% desde el 2,4% de junio. Y tanta es la confianza en la economía que la Fed se ha permitido poner fin a toda una era, la de las políticas monetarias «acomodaticias».

Esa coletilla que durante años ha acompañado sus comunicados ha desaparecido en el de este miércoles, reflejando la sensación entre los miembros de la institución de que ya no es necesario que sus políticas sustenten el crecimiento. Solo una amenaza parece inquietar los planes de Powell y sus compañeros y esa está relacionada con el presidente Trump. Éste había manifestado en los últimos meses su inquietud por las subidas de tipos, por entender que pueden suponer un freno para el crecimiento. Y este viernes el presidente de la Fed le ha devuelto la pelota, advirtiendo de que el proteccionismo fomentado por las políticas comerciales de Trump sería negativo para la economía estadounidense.

En cualquier caso, los expertos son cautelosos sobre cuáles pueden ser los pasos de la Fed a partir de 2019 y de hecho algunos interpretan la retirada del término acomodaticio como una señal de que el banco central podría ralentizar el ritmo de subidas de tipos, al considerar que ya ha llegado a un nivel adecuado.

«Esta subida de tipos de interés no es una sorpresa, pero la eliminación de la señal de que la política es todavía acomodaticia hará que se levanten algunas cejas. Esto podría tomarse como una indicación de que la FED pisará con cautela en este momento de su proceso de ajuste monetario, o podría simplemente reflejar el deseo del presidente Powell de proporcionar una guía menos concreta sobre estos asuntos, especialmente después de que las previsiones de incremento de tipos no hayan variado y se haya ajustado ligeramente al alza la estimación de crecimiento», señala al respecto James McCann, economista global senior de Aberdeen Standard Investments.