Había burlado la Justicia española durante casi cuatro décadas pero este miércoles su fortuna se agotó. Huyó siendo un joven, en los años en los que la violencia desangraba el País Vasco, y ha sido detenido a puertas de la ancianidad y en tiempo de paz. Luis Miguel Ipiña ha pasado más tiempo fuera de su San Sebastián natal que en la Euskadi por la que un día decidió empuñar las armas y enrolarse en ETA. A sus 67 años, la Policía y la Interpol le seguían los pasos hasta que lo han interceptado en la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. Procedente de un vuelo llegado desde Bogotá (Colombia), portaba un pasaporte mexicano, el país en el que se refugió allá por 1980.

Horas más tarde, ha quedado en libertad por decisión de un juzgado de instrucción de la Audiencia Nacional, según han informado fuentes policiales.

 

La Audiencia Nacional lo reclamaba desde 2015. Sobre él pesa la acusación de formar parte del comando ‘Otxobi’, implicado en la colocación de artefactos explosivos en vehículos de militares y empresarios y de haber participado en el asesinato de dos mandos militares, el coronel Eugenio Sancíbar, el 20 de febrero de 1980 y el del comandante José María Herrera en enero de 1979. Tras ser interceptado esta mañana en el aeropuerto de Barajas se le ha tomado declaración y ha sido puesto en libertad aunque con medidas cautelares.

En todos estos años Ipiña, alias ‘Torero’ o ‘Tontxu’, había logrado integrarse en la sociedad mexicana e incluso obtener la nacionalidad mexicana. Se la concedieron en 1987. Años más tarde las autoridades mexicanas le investigaban por sus posibles relaciones con otro miembro de ETA que también se refugió en México, Juan Carlos Recarte Gutiérrez, detenido en 2010 y extraditado a España para ser juzgado en la Audiencia Nacional.

Prisión en México

El miembro de ETA detenido esta mañana pasó por la cárcel en México en el año 2011, después de que un registro de su domicilio permitiera localizarle armas de uso exclusivo del Ejército. Una investigación que incluyó pesquisas sobre su relación con ETA. Apenas permaneció un año en prisión, después de que un juez anulara el registro llevado a cabo en su casa al no estar él presente y por el que se había dictado su ingreso en prisión.

Precisamente hace sólo tres días el colectivo de presos de ETA celebró en Tolosa (Guipúzcoa) un acto para reclamar medidas que faciliten el regreso de los etarras refugiados en el extranjero y huidos de la Justicia. Un acto en el que varias víctimas de ETA pertenecientes a Covite fue insultadas y agredidas por reclamar la vuelta de los etarras huidos para que fueran juzgados por sus crímenes.

Por otro lado, hoy la Asociación de Víctimas del terrorismo, AVT, ha denunciado que el siguiente miembro de ETA que el Ministerio del Interior ha anunciado que acercará a una cárcel próxima al País Vasco, Jagoba Codo Callejo, no ha acreditado una “reinserción” suficiente para beneficiarse de la medida. Codo Callejo cumple condena en la cárcel de Castellón y será trasladado próximamente a la prisión de Logroño. Ha cumplido tres cuartas partes de su condena, carece de delitos de sangre, y se le ha concedido la progresión de grado.

“Equidistancia” y “retórica”

Será el tercer preso de a acercado al País Vasco. Hace apenas un mes Interior activo el plan que contempla rebajar la política de dispersión de los presos en cárceles alejadas de Euskadi. En la prisión de Logroño Codo Callejo coincidirá con la miembro de ETA, Marta Igarriz, que al igual que él se encontraba en segundo grado y carecía de delitos de sangre. El tercer etarra que ha sido acercado, en este caso a la prisión zaragozana de Zuera, es Kepa Arronategi, quien padece graves patologías psiquiátricas.

En una nota hecha pública hoy, la AVT ha recordado que en 2017 Instituciones Penitenciarias se opuso a la progresión de grado del preso al considerar que “el reconocimiento del dolor ajeno y la renuncia a la acción violenta que ha expresado se hace de forma retorica y buscando justificar su responsabilidad”. Añade que pese a ser recurrida la progresión de grado finalmente el juez de Vigilancia Penitenciaria se la concedió, si bien reconoció que en el escrito presentado por Codo Callejo se guarda cierta “equidistancia” con las víctimas ” a las que “ni se menciona”.

Por todo ello, la AVT, que no pone en duda la legalidad de la medida de acercamiento, sí solicita a Interior que no permita que una simple “carta tipo” sea suficiente para acreditar un “arrepentimiento sincero” ni determinar un pronóstico de reinserción favorable. Reclama que a los presos de ETA se les exija no sólo “repudiar” a la banda sino colaborar con la justicia para poder ser acercados a cárceles cercanas al País Vasco.