La agonía ha llegado a su fin para certificar la defunción, el histórico astillero La Naval de Sestao ha anunciado hoy que en apenas dos semanas culminará un expediente de extinción para toda su plantilla. Durante más de un siglo ha sido uno de los motores que impulsó la industrialización en Vizcaya y contribuyó a los años de bonanza económica en la margen izquierda de la ría del Nervión. Esta mañana, en una reunión de urgencia, el administrador concursal que ahora controlaba la sociedad ha citado a una reunión a la dirección y a la representación de los trabajadores para anunciarles el final. La decisión se adopta tras cumplirse un año desde que se presentó el concurso de acreedores y sin que en este tiempo se haya logrado captar ninguna oferta para reflotar la compañía abocada ahora a un ERE de extinción que afectará a toda su plantilla.

En las últimas semanas tanto desde la empresa como desde el Gobierno vasco y el Ministerio de Industria se habían anunciado esfuerzos y movimientos en busca de la entrada de algún inversor privado que se interesara por la maltrecha naviera vasca. Finalmente los intentos han sido baldíos. El expediente de extinción afectará a casi 180 trabajadores de La Naval pero tendrá un efecto mucho mayor en la importante empresa auxiliar que históricamente ha permanecido activa en torno a este importante astillero. Las autoridades y responsables políticos han venido alertando del impacto que en la Margen Izquierda de la Ría tendría un escenario como el que hoy se ha confirmado.

La extinción de La Naval afectará a 180 trabajadores y a una amplia red auxiliar de empresas

La última esperanza a la que trabajadores y empresa se habían aferrado era la posibilidad de que el armador Van Oord no llevara a cabo su decisión de retirar la construcción del buque ‘Vox Alexia’ en el que ya trabajaba el astillero y cuya continuidad hubiera dado un plazo mayor para encontrara una salida. Sin embargo, el armador ha optado por terminar su construcción en otro astillero.

Ayudas de Estado

Tampoco las apelaciones al Gobierno de Iñigo Urkullu para que se hiciera cargo de la compañía surtieron efecto. El Ejecutivo vasco ha recordado que la normativa comunitaria impide que la Administración se haga cargo de modo mayoritario de una compañía. Este tipo de participaciones son consideradas ayudas de Estado, ha reiterado el lehendakari en repetidas ocasiones. La Administración vasca tan sólo se había comprometido a realizar una aportación minoritaria si finalmente se lograba captar un inversor.

Las perdidas que arrastraba La Naval, cuya propiedad mayoritaria soportan Ingeteam y Astilleros Murueta, han lastrado el futuro de la compañía. Las deudas actuales rondan los 150 millones de euros, más de la mitad de la cual se generaron en los años 2015 y 2016. La propia empresa llegó a reconocer que en gran medida fueron fruto de una mala gestión. A ello se ha sumado la pérdida de varios pedidos que ha sufrido el astillero. A partir de ahora el juez ha ordenado que se inicie la liquidación de la empresa y la venta de sus bienes.

Los trabajadores han llevado a cabo en los últimos días numerosas movilizaciones para reclamar una salida a la situación. Tras conocer esta mañana la decisión del administrador concursal han calificado de “muerte anunciada” la medida que ya daban por casi segura. Esta tarde han convocado una manifestación por las calles de Sestao para intentar una solución in extremis antes de que en 15 o 20 días se formalice oficialmente el ERE de extinción acordado esta mañana.