La unidad ha sido el leitmotiv del acto fundacional de la Crida Nacional lanzada por Carles Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sánchez como “la herramienta para hacer efectiva la república”. Una apelación a la unidad a la que Torra ha añadido una advertencia a Pedro Sánchez, “su crédito político se ha agotado”, y un reto lanzado a sus detractores al animar a sus seguidores a “seguir apretándonos” la frase que utilizó el pasado 1-O y que fue el prólogo del asalto al Parlament.

“Defended radicalmente vuestra libertad” ha animado, porque “estamos en el lado bueno de la historia, estamos luchando por una causa justa. Ganaremos por Cataluña y por la vida, no dejéis de apretarnos”.

El presidente catalán ha insistido además en que no hay marcha atrás al proceso independentista. “Ya no es referéndum o referéndum es libertad o libertad, no podemos volver atrás no hay alternativa”. Y en ese contexto, ha lamentado, “la respuesta de Sánchez es llevar la moción de rey al TC, la represión sigue como antes y se niega a hablar de autodeterminación” lo que le ha llevado a reiterar que “el crédito político de Sanchez se ha acabado”.

Puigdemont, por su parte, ha lanzado duros ataques a Felipe VI al que se ha referido como un “Jefe de Estado al que nadie ha escogido, que jalea a jueces y policías al grito del a por ellos” y ha apelado a la unidad de los independentistas defendiendo, al igual que Torra y Sánchez, que el secesionismo no está derrotado. “Sintámonos llamados a sumar y unir, a plantar cara juntos. Llamemos a la movilización política porque no nos hemos rendido ni nos rendiremos”.

Se equivocaba quien creía que seríamos perros falderos aceptando el juego autonómico y que aceptaríamos beneficios para presos y exiliados a cambio de renunciar a la república” advierte Jordi Sánchez

El tercer impulsor del movimiento, Jordi Sánchez, ha apelado por su parte a los militantes de la CUP, ERC y el PDeCat, pero también a los de los comunes o incluso el PSC para que se sumen a su proyecto. “Los partidos son necesarios pero la excepcionalidad del momento exige trascender el ámbito de los partidos, hay que dejar de mirar los intereses de parte y entender que juntos avanzaremos y pondremos antes al estado contra el espejo de sus contradicciones” ha afirmado en una carta remitida desde Lledoners.

Sánchez, que se ha mostrado convencido de que la Fiscalía pedirá duras condenas para ellos, ha advertido que “nos toca volver a tomar la iniciativa y exigir una solución política y democrática para Cataluña” y ha señalado que “se equivocaba quien creía que nos iríamos, que seríamos perros falderos aceptando el juego autonómico y que aceptaríamos beneficios para presos y exiliados a cambio de renunciar a la república”.

Cuadros de ERC y dirigentes de la ANC

El nuevo movimiento de Puigdemont ha hecho una demostración de fuerza llenando el pabellón del Nou Congost de Manresa (Barcelona) y exhibiendo apoyos de cargos de ERC, la ANC y Reagrupament -escisión republicana- entre llamamientos a la unidad del independentismo. Entre los apoyos mostrados, los del alcalde republicano de Montblanc, Pep Andreu, la ex diputada de ERC Angels Cabecers o la ex consellera del PSC y después diputada de JxSi Marina Geli. Una exhibición en la que también han participado el economista Xavier Sala-Martin y el politólogo Ramón Cotarelo, ambos defensores habituales del proceso independentista.

Si la principal crítica al movimiento impulsado por Puigdemont, Torra y Jordi Sánchez ha sido hasta ahora la voluntad de crear un movimiento que absorba al PDeCat para quedarse con el espacio, y las estrcuturas de la ex convergencia, sus organizadores han intentado demostrar que el movimiento aspira a ser el nuevo JxSi que permitió a Puigdemont ser president con la integración de ERC y CDC.

Desde el PDeCat, sin embargo, no ocultan los recelos hacia un movimiento en el que se concentra el nuevo núcleo duro creado por Puigdemont para las elecciones del 21-D. Un equipo integrado por Elsa Artadi, Agustí Colominas y Eduard Pujol, pero también por los ex convergentes Albert Batet y Miriam Nogueras, a los que Puigdemont ha conseguido colocar estratégicamente como líderes de los grupos parlamentarios en el Parlament y el Congreso.

La Crida se disolverá con la independencia

La consellera de Presidencia, Elsa Artadi, y el delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, han sido los encargados de desgranar la ponencia política del nuevo movimiento, resumidos como la Carta de Compromiso Político de la Crida, elaborada por Jordi Sánchez en la prisión de Lledoners. Entre ellos, el compromiso de auto disolverse cuando se haga efectiva la república.

“La Crida es una herramienta excepcional para momento excepcional, no estaremos ni un minuto más” ha asegurado Artadi, que ha definido como objetivo del movimiento “hacer efectiva la república”. La número tres del Govern ha advertido además que “la política y la acción institucional, si no la hacemos nosotros, nos la harán” para defender la presencia institucional que rechaza la CUP. “No podemos renunciar a ninguna institución catalana”. Mascarell ha defendido además que “nuestra acción responde al mandato del 1-O y tiene como base el dialogo y la no violencia”.

La Crida Nacional per la República, que hoy se constituía oficialmente con el acto celebrado en Manresa, llega a este momento fundacional con  9.500 fundadores -aquellos que han hecho una aportación económica- y 51.000 personas adheridas a su manifiesto según los datos que ha facilitado la propia organización.

La contra campaña a la Crida

Paralelamente, un grupo constitucionalista ha lanzado una contra campaña “true-fake” para contrarrestar la “campaña fake en la que se ha convertido la internacionalización del procés. Sus impulsores reconocen que el procés ha sido “una elaborada campaña de marketing; una estrategia de asociación de valores positivos a un producto brillante y dorado: la República”. Y denuncian que “lo que vemos en Cataluña es una perversión de los atributos  de la democracia, utilizados para revestir una imposición totalitarista”.

 

El vídeo denuncia que la campaña del procés financiada y prolongada en el tiempo, ha degenerado en la creación de un aparato propagandístico de grandes proporciones y concluye que esa campaña “tiene demasiados bolsillos y alimenta demasiadas bocas para parrarse por sí sola”. El grupo de profesionales de la comunicación que ha elaborad esta campaña asocia además el proceso independentisa con los líderes nacionalistas y populistas del resto de Europa para advertir que en el siglo XXI “los conflictos no ocurren a golpe de pistola sino a base de relato, desinformación, manipulación, emocionalidad y masas convencidas”.