Pedro Sánchez ganó la moción de censura con la promesa de convocar elecciones “cuanto antes”. Pretendía una especie de gobierno transitorio para “recuperar la normalidad política e institucional y regenerar la vida democrática”. No se atrevió a poner fecha a los comicios, lo que hubiera sido un innecesario error a la luz de lo que ha sucedido. Durante el largo verano que hemos sufrido este año el debate interno en Moncloa era cuándo convocarlas. Y la tesis mayoritaria era esperar a la primavera de 2019, convocar incluso antes de las municipales (que serán el último domingo de mayo) para completar un cambio de ciclo político en toda España. Ahora ya nadie se plantea esa hipótesis.

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