Al presidente Pedro Sánchez le quedan pocos apoyos de los que fiarse. Por ahora el PNV es uno de los pocos que no le ha dado ningún quebradero de cabeza. La buena sintonía entre el Ejecutivo central, el vasco y el PNV es evidente y hoy se ha vuelto a evidenciar. El próximo lunes la Comisión Mixta de Transferencias, que no se reúne desde tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, volverá a convocarse y lo hará, por primera vez en su historia en Euskadi, probablemente en Bilbao. Este órgano encargado de ratificar los acuerdos que en materia de competencias alcancen ambos Ejecutivos no se reunía desde el año 2011, cuando la Administración central rubricó las últimas cesiones de competencias al País Vasco.

A última hora de ayer trascendió que los dos equipos negociadores, el designado por la ministra de Políticas Territorial, Meritxell Batet y el consejero de Autogobierno, Josu Erkoreka, habían alcanzado un 2principio de acuerdo” para oficializar la cesión de dos nuevas competencias; la referida a la titularidad de la autopista AP-1 en su tramo vasco, desde Armiñón hasta la entrada a la provincia de Burgos, y la relativa a la titularidad de dos líneas de cercanías, las correspondientes a Barakaldo-Alonsotegi y Bilbao-Basauri. Estas dos últimas líneas de cercanías venían precedidas de una sentencia del Tribunal Constitucional que avalaba la titularidad de la misma por parte del a administración vasca. La negociación para hacer cumplir la resolución del Alto Tribunal comenzó ya en tiempos del Gobierno de Rajoy sin que se lograran avances efectivos.

Las última cesión la firmó Zapatero en 2011. Ahora el Gobierno transferirá la titularidad al País Vasco de una autopista y dos líneas ferroviarias

La negociación de lo que se ha considerado el tramo más sencillo de acordar en materia de transferencias se ha complicado finalmente más de lo previsto. Las diferencias en las condiciones en las que el Gobierno quería formalizar la cesión de las dos competencias fue rechazada hasta en dos ocasiones por el Gobierno Urkullu que consideró que se pretendía que las asumiera en condiciones “defectuosas”. Los dos equipos negociadores finalmente han alcanzado un acuerdo cuyos detalles se darán a conocer en las próximas horas, antes de que el próximo lunes una delegación ministerial encabezada por Batet viaje a Bilbao para firmar el acuerdo.

Será el primer compromiso de calado que el Gobierno cierra con Euskadi tras sus promesas de colaborar en el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika. El Gobierno de Urkullu ha insistido, desde que Sánchez llegara a la Moncloa, en que su prioridad pasa por dar pasos en el cumplimiento del Estatuto de Gernika de 1979. Euskadi cuantifica en 37 las materias que quedarían pendientes por transferir. Entre todas ellas tanto el PNV como el propio PSE señalaron como prioritarias las relativas a la gestión de las prisiones y del régimen económico del a Seguridad Social. En ambos casos el Gobierno ya ha dejado claro que será complicado que ambas puedan formar parte de un acuerdo de transferencia.

El lehendakari Iñigo Urkullu se ha felicitado por el acuerdo del que ha asegurado que supone un paso que requiere seguir profundizándose. El lehendakari ha señalado que el cumplimiento íntegro del Estatuto vasco, “nuestro autogobierno reconocido”, es clave para el desarrollo de políticas en todos los ámbitos