Ha sido un acto de reconocimientos, recuerdos emocionados, asignaturas pendientes y peticiones de perdón. Un repaso a veinte años de la historia más dolorosa de Euskadi en boca de algunos de sus protagonistas. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, COVITE, ha celebrado esta mañana su acto de aniversario en el Palacio de Miramar de San Sebastián y al que han acudido además de decenas de víctimas del terrorismo, representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el Gobierno vasco y la judicatura.

Ha sido la intervención del magistrado Javier Gómez Bermúdez una de las más emotivas al reconocer que lo que a él le correspondía está mañana era “pedir perdón”. Ante las víctimas del terrorismo ha asegurado que quería «pedir perdón por no haber podido juzgar y esclarecer todos los hechos terroristas”, ha dicho, y por no haber demostrado la capacidad “de ponernos en el lugar de las víctimas” y no haber sabido “hacer nuestro trabajo correctamente”.

De igual manera, en nombre de la Guardia Civil, el teniente coronel Gabriel Ordaz ha intervenido para asegurar que los CFSE seguirán trabajando “para el esclarecimiento de todos los atentados, hay que saber quién mató a nuestros familiares”, ha apuntado. Poco después la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, se ha dirigido al teniente coronel y al Gobierno para exigirles “la foto de la derrota de ETA”. Ha reclamado la detención de todos los miembros de la banda, “hasta el último etarra”.

La batalla del relato

Ordóñez ha hecho un repaso por la historia del Colectivo, del que ha dicho que fue necesario cuando nació el 28 de noviembre de 1998 “y lo sigue siendo hoy”. Ha subrayado que la batalla que ahora se debe librar es otra, “la del relato”: “Si no la ganamos habrá servido de algo asesinar a nuestros familiares, no lo podemos permitir”. Ha recordado que el Gobierno vasco quiere ahora imponer un relato de lo sucedido en el que se busca “diluir la responsabilidad de ETA”. En este sentido, ha afirmado que si se rebelaron contra la intolerancia de ETA hace dos décadas seguirán haciéndolo para no ser ahora “víctimas de la paz”.

En su repaso por la historia de COVITE, su presidenta ha destacado no sólo la novedad que supuso su creación de la mano de otras dos mujeres, víctimas de ETA, Cristina Cuesta y Teresa Díaz de Bada, sino su capacidad de independencia de los partidos políticos e instituciones que les ha convertido en una organización incómoda.

En el acto también ha intervenido la cofundadora Teresa Díaz de Bada, que ha abogado por la necesidad de garantizar un relato de los hechos “tal y como sucedieron”.  En este relato, ha apuntado, deberán incluirse cómo la sociedad vasca y las instituciones miraron hacia otro lado y no mostraron “un ápice de comprensión” hacia las víctimas. Ha defendido que en la historia se tendrá que recordar que “el Estado democrático estuvo ausente” durante muchos años mientras el terrorismo acumulaba víctimas.

Señal de nobleza y memoria

Al aniversario también ha asistido el padre de Ignacio Etxeberria, Joaquín Etxebarria, quien emocionado ha recordado que el reconocimiento recibido por COVITE a la figura de su hijo lo hace extensible “a todas las personas que compartían esa bondad” demostrada por él y que Etxebarria ha subrayado que abunda entre las víctimas del terrorismo.

Otro de los intervinientes ha sido el ex consejero del Gobierno vasco, Joseba Arregi quien ha agradecido a COVITE haber dejado “la señal de la nobleza y la memoria en una sociedad que carece de ella”. Ha arremetido contra la pretensión del Ejecutivo de Iñigo Urkullu de elaborar el contenido de la memoria que se debe estudiar en las aulas, “cuando no lo hace en otras materias como la historia o las matemáticas, ¿Por qué debe hacerlo sobre la memoria?”, se ha preguntado.

Durante el acto de aniversario se ha reconocido la labor de muchos de los asociados y se ha emitido un vídeo con testimonios de Víctimas del Terrorismo acogidas por COVITE.