Política

PP y Cs se enzarzan en el debate andaluz y Díaz advierte a Rodríguez: "Esto no es Juego de Tronos"

Juan Marín, Susana Díaz, Teresa Rodríguez y Juanma Moreno Bonilla, en el debate andaluz en RTVE

Juan Marín, Susana Díaz, Teresa Rodríguez y Juanma Moreno Bonilla, en el debate andaluz en RTVE EFE

La pugna por la derecha ha eclipsado el debate en RTVE que han mantenido los cuatro candidatos a las elecciones andaluzas. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha conseguido hacer de sus intervenciones un mitin de campaña sin apenas tener que enfrentarse a dos de sus principales adversarios, PP y Ciudadanos, cuyos candidatos, uno en cada extremo, protagonizaban continuos rifirrafes en su lucha por una parte del electorado.

Ya en su intervención inicial, el candidato del PP, Juanma Moreno Bonilla, ha dedicado una mención especial a Ciudadanos, señalando a los «cómplices» del Gobierno socialista Andaluz. «Ellos también son responsables de esta situación», ha defendido, tras criticar la «incapacidad de atraer riqueza» de Susana Díaz, y de proponer una bajada masiva de impuestos. El primer choque frontal se ha producido cuando el candidato de Cs, Juan Marín, ha sacado dos listas, una azul y otra roja, con los nombres de los imputados de cada partido, PP y PSOE. «¿Cómo se puede generar confianza en los ciudadanos, cuando realmente no se que lista es más larga, una con la Gürel, otra con los ERE..?», se ha preguntado Marín.

Moreno Bonilla no ha tardado en responder a las críticas, y ha reprochado al candidato de Ciudadanos que «traicionar la confianza de los votantes es apoyar al PSOE en el Gobierno Andaluz». «No nos hable de confianza cuando los únicos dos alcaldes de Ciudadanos en Andalucía han sido imputados», ha proseguido el popular, sublevando al dirigente naranja, que desde su lugar se quejaba. «¡Mentira! ¡Mentira!».

El dirigente del PP proseguía advirtiendo a Marín que «se ha equivocado de adversario. Mi adversario no es usted, mi adversario político es el PSOE». En su réplica, el de Ciudadanos no tardaba en recoger el guante. «Pues para no ser su adversario, me llamó perro hace dos días. Creo que esa no es la mejor forma de hacer amigos», ha ironizado Marín, mientras Moreno intentaban justificarse. Juan Marín no dejó tampoco pasar la afirmación sobre sus alcaldes y volvió a insistir. «Ha mentido, señor Bonilla, hay una persona que sí está imputada por cinco delitos y la ha reafirmado».

En el apartado de transparencia, el candidato de Ciudadanos ha llegado a acusar a dirigente popular de plagiar frases suyas en el último debate de campaña. «Le voy a recordar los derechos de autor de las frases que estoy escuchando que dije en el anterior debate. Entiendo que usted no entienda al hablar de corrupción», ha criticado. Pero Marín no ha dejado ahí la cosa. Las referencias continuas a Moreno Bonilla han llegado a incomodar al dirigente del PP. El de Ciudadanos ha alabado el respeto político, «no como el señor Moreno, que no me respeta». «¡Qué obsesión!», ha espetado el líder del PP andaluz. «¡Obsesión no, señor Moreno, es que usted a mí me ha insultado, me ha llamado perro! Pero yo sí le respeto, aunque usted no lo haga».

Rodríguez, a Susana Díaz: «¡Miente!»

«Hoy vemos aquí a dos fuerzas políticas que se detestan, que si eres un perro, un caniche…En cambio están de acuerdo en darse el gobierno», resumía la presidenta de la Junta de Andalucía. «¿Están dispuestos a a unir sus voto a VOX para ir contra el PSOE??», ha preguntado la socialista hasta en cuatro ocasiones distintas.

Mientras se producían estos desencuentros, la presidenta andaluza ha atravesado casi indemne el ecuador del debate. Los únicos enfrentamientos de Díaz se han producido con  Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía. La dirigente, vestida de rojo, el color de su partido, hacía un alegato por la «estabilidad» y confirmaba su deseo de «seguir gobernando en solitario», sin que nadie «bloquee» la legislatura. Teresa Rodríuguez le ha reprochado que «el gran escollo para la estabilidad es usted».»Ha necesitado cinco años para agotar dos legislaturas», le ha reprendido. Con cierta condescendencia, la presidenta andaluza aseguraba «no dudar» de la «buena voluntad» de la dirigente morada: «Pero tenga los pies en la tierra, esto no es Juego de Tronos«.

Usted es Cersei Lannister, dando golpes de Estado dentro de su partido», ha reprochado Rodríguez

Esta afirmación no se ha quedado sin respuesta por parte de Teresa Rodríguez. «Me ha dicho alguna vez que no ha visto Jueno de Tronos, pues yo se lo digo. Usted es Cersei Lannister, dando golpes de Estado dentro de su partido para darle el Gobierno a Mariano Rajoy, que ha sido el que más recortes ha dado a la sanidad», ha zanjado Rodríguez, que ha acusado a la presidenta de tener «un problema de coherencia».

Y no era el único momento de tensión. Rodríguez ha estallado cuando ha llegado el bloque sobre transparencia y corrupción. Susana Díaz ha defendido «que los últimos cinco años» han estado «limpios de corrupción», levantando las protestas de la candidata de Podemos, que advertía de la falsedad de sus palabras. «Eso no es verdad». En su turno, Teresa Rodríguez ha hecho repaso de media docena de casos que han estallado en los últimos años, y ha recordado las medidas que presentaron en el Parlamento andaluz «y que los tres partidos que me acompañan votaron en contra».

Otro de los momentos de tensión ha sido cuando Susana Díaz ha presumido de ser «la que menos cobra de todos» y de presumir que «no cobra dietas». «Y no me quejo», ha proseguido la presidenta. «¡Mentira!», le ha increpado Rodríguez, mientras Díaz continuaba su disertación. «Yo sigo viviendo en mi barrio, no me he tenido que mudar a un casoplón», continuaba la presidenta, en referencia al polémico chalet que se compararon Pablo Iglesias e Irene Montero. En su turno de réplica, Rodríguez ha recordad a Díaz que «le sobraban mordidas para repartir a los asistentes de sus mítines», y que «votaron en contra de la justificación de las dietas en el Parlamento de Andalucía». «¿Usted no cobra dietas, señora Díaz?», preguntaba indignada la candidata de Podemos. Negando con la cabeza con grandes giros, la presidenta respondía: ,»¿Yo? No».

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