El Gobierno ha renunciado finalmente a cobrar por el dispositivo de seguridad puesto en marcha con motivo de la disputa de la final de la Copa Libertadores en el estadio Santiago Bernabéu entre el Boca Juniors y el River Plate el pasado 9 de diciembre, en contra de lo que los sindicatos policiales exigían en las vísperas.

Un portavoz del Ministerio del Interior ha confirmado a El Independiente que no se va a pedir cantidad alguna con el argumento de que el beneficio logrado por España por la celebración de este acontecimiento deportivo es muy superior al gasto que el operativo policial desplegado ha generado. Las fuentes recordaron que los ingresos directos ascendieron a 42 millones de euros, cantidad a la que se añaden otros 59 millones en forma inducida para las marcas España y Madrid.

De esta forma, Interior sufragará íntegramente el coste que ha supuesto la movilización de unos 2.000 policías nacionales, en gran medida desplazados a Madrid desde otras comunidades -como Galicia, Asturias y Andalucía- y con derecho a cobrar una indemnización por dietas de devengo diario durante el periodo de prestación del servicio. Dependiendo de la categoría, las cuantías oscilan entre los 48,92 (grupos C y D) y los 65,95 euros (A y B) al día en el caso de la dieta de alojamiento y entre los 28,21 y los 37,40 euros de la de manutención.

Interior justifica que los ingresos derivados del partido, más de 100 millones, multiplica con creces el coste del operativo policial

“En comparación con lo que se ha invertido, la ganancia es enorme. Al margen del extraordinario éxito internacional que ha supuesto para España y sobre todo para su policía. Un acontecimiento de esta dimensión requería un dispositivo de este nivel”, subrayaron las fuentes. Éstas llamaron la atención sobre el escaso margen de tiempo de que se dispuso para organizarlo, apenas una semana, y que la celebración del encuentro coincidió con el puente de la Inmaculada.

El operativo de seguridad diseñado por el Ministerio del Interior con motivo del partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores ha reabierto el debate acerca de si acontecimientos privados -esta competición la organiza la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) o Conmebol- deben ser asumidos íntegramente por el erario o repercutir al menos una parte del coste a sus promotores.

Así, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha defendido sin éxito que una parte de los beneficios que la organización obtuviera por este evento deportivo revirtiera en el Estado para resarcirlo así del gasto que le ha supuesto garantizar la seguridad en un acontecimiento como éste.

“Si hay un enriquecimiento para terceros, es justo que revirtiese en la seguridad pública porque nuestros medios son precarios. No consideramos justo que no haya dinero para pagarle a compañeros por horas extra, que muchos de esos compañeros que van a prestar servicio no tengan siquiera chaleco antibalas o que nuestros coches estén en condiciones lamentables de uso y sin embargo esto le salga gratis a los clubes, que tienen ingresos multimillonarios”, planteó el portavoz del SUP, Ramón Cosío, días antes del encuentro.

“Máximo reconocimiento”

Esta postura es la que defienden también desde la Unión Federal de Policía (UFP). “No entro en el debate de quién debe pagar, pero no puede caer todo el peso sobre la seguridad pública de un acontecimiento que es privado”, declaró a Efe José María Benito, portavoz de este sindicato.

Frustrada la pretensión de que los organizadores del partido resarcieran económicamente al Estado por los gastos ocasionados, las organizaciones sindicales se han marcado ahora otro objetivo. El SUP, la UFP, la Confederación Española de Policía (CEP) y el Sindicato Profesional de Policía (SPP), en unidad de acción, presentaron un escrito el pasado lunes ante la Dirección Adjunta Operativa (DAO) para que los agentes que integraron el dispositivo “sean valorados por su excelente labor y profesionalidad” con “el máximo reconocimiento” que la normativa del Cuerpo -circular número 51 de 8 de enero de 1990- prevé en materia de concesión de “felicitaciones públicas”.