La presidenta andaluza en funciones, Susana Díaz, ha dicho antes de entrar en la sala de plenos del Parlamento andaluz para su sesión constitutiva que el PSOE seguirá defendiendo la autonomía frente al «pacto de la vergüenza con la extrema derecha». «Hay un partido dispuesto a seguir defendiendo nuestra autonomía, nuestro 28 de febrero, la igualdad de los andaluces, y ningún pacto de vergüenza con la extrema derecha va a hacer que los andaluces renuncien a lo que dignamente consiguieron aquel 28 de febrero», ha dicho Díaz a los periodistas minutos antes de ocupar su escaño en la Cámara andaluza.

«Tenemos el voto de más de un millón de andaluces que se van a sentir orgullosos del trabajo que haga el grupo parlamentario socialista», ha dicho sobre la legislatura que ahora comienza. También ha recordado que su partido ha sido el más votado en las elecciones autonómicas «porque han querido los andaluces», y ha reiterado: «Si hay algún tipo de pacto vergonzante, pacto de la vergüenza, que intente torcer la voluntad de los andaluces, ellos tendrán que explicarlo».

Por su parte, la líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha afirmado hoy que su coalición no participará «de ningún pacto» que implique «blanquear» la presencia de Vox, de la «ultraderecha», en la Mesa del Parlamento y presentará sus propias candidaturas al considerar que tiene derecho a estar representada en este órgano.

En declaraciones a los periodistas, la dirigente de Adelante Andalucía ha indicado que su formación estará «frente a las derechas y la extrema derecha» en las votaciones a la Mesa del Parlamento andaluz. La coalición de desmarca de esta forma del acuerdo alcanzado por el PP y Ciudadanos, que incluye la representación en la Mesa de todos los grupos y que le garantizaba una de las Vicepresidencias.

«El Parlamento debe ser un contrapeso a un gobierno dirigido por la hidra de tres cabezas, por las tres derechas andaluzas (PP, Ciudadanos y Vox)», ha sostenido. La dirigente morada ha explicado que su formación ha dialogado con el PSOE con la intención de llegar a un acuerdo y garantizar que todos los grupos tengan representación en la Mesa, extremo que no se ha concretado por la «negativa» de los socialistas.