Convergencia Democrática (CDC) cerró la semana pasada la venta de su sede, convertida desde julio de 2016 en sede central del Partit Demócrata Català (PDeCat), que antes del 30 de este mes debe abandonar el edificio de la calle Provenza de Barcelona. Así lo ha confirmado hoy el presidente del PDeCat, David Bonvehí, quien se ha desvinculado de una operación inmobiliaria «que corresponde a Convergencia», destinada según fuentes del partido a saldar las cuentas pendientes del partido fundado por Jordi Pujol, en fase de liquidación definitiva.

El partido ha vendido finalmente el edificio por 7 millones de euros, según fuentes del sector inmobiliario, tras más de un año intentando venderlo por 7,4 y una operación fallida el pasado verano con un fondo inversor de Hong Kong. Convergencia compró el inmueble de la calle Provenza número 339 -un inmueble de siete plantas con más de 2.100 metros cuadrados construidos- por 6,3 millones de euros en 2015, en plena crisis inmobiliaria. Lo adquirieron tras vender la anterior sede de la formación, embargada judicialmente como aval por la responsabilidad civil del partido en el «Caso Palau».

Convergencia compró el edificio de 2.100 metros cuadrados por 6,3 millones de euros en 2015

Poco después, Artur Mas iniciaba la liquidación de CDC con la reconversión del partido de Pujol en el PDeCat, que ahora se debate entre impulsores y detractores de su integración en la Crida de Carles Puigdemont. El PDeCat ocupaba desde el verano de 2016 el edificio de Provenza en régimen de arrendatario.

En la actualidad, de CDC ya solo queda el gestor responsable de satisfacer la condena de 6,6 millones de euros por el Caso Palau, que presumiblemente se pagará con el fruto de la venta hoy anunciada, además de los costes derivados de la liquidación del partido. Para ello, los herederos de CDC cuentan con vender algunos de los locales del partido en otras demarcaciones.

Mientras, la dirección del PDeCat busca contra reloj una nueva sede para la formación, que debe trasladarse antes de fin de mes. Bonvehí ha explicado que el partido se trasladará a un espacio «más moderno», y ha apuntado que renunciarán a la compra de un edificio entero, como se hizo con CDC. El distrito de Poblenou es el destino preferido por los ex convergentes, aunque la dificultad para encontrar un espacio adecuado podría llevarles a alquilar una sede transitoria mientras encuentran un destino definitivo.

El PDeCat busca nuevo emplazamiento mientras su dirección se debate entre la integración en la Crida a la que presionan los sectores afines a Carles Puigdemont y el mantenimiento del partido de forma independiente, aunque pueda buscar coaliciones electorales con la nueva marca indepedentista. Bonvehí ha advertido hoy que primero deben ser los impulsores de la Crida los que aclaren si finalmente van a constituir un nuevo partido, como pretendía originalmente, o se convierten en un «paraguas del independentismo» al que el PDeCat se podría sumar junto a otras formaciones.