El Ayuntamiento de Barcelona es el escenario declarado de la próxima batalla entre independentismo y constitucionalismo. Los independentistas quieren convertir la Ciudad Condal en emblema independentista como futura “capital república” y el ex primer ministro francés Manuel Valls se ha propuesto impedirlo con el apoyo de C’s. La actual alcaldesa Ada Colau, por su parte intentará presentarse como la tercera vía, aunque nadie duda que su objetivo es reconstruir el tripartito con ERC y PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. La gran incógnita, hoy por hoy, es cómo quedará finalmente el espacio ex convergente que ahora tiene sobre el papel a cinco candidatos a la alcaldía, mientras Esquerra parte como la favorita con la candidatura de Ernest Maragall.

Este sábado arrancan oficialmente las campañas de Jaume Collboni -con el apoyo de Pedro Sánchez para desmentir los insistentes rumores de un cambio de candidato- y el tabernés Karl Jacobi, mientras Maragall y Valls se prodigan desde hace semanas en actos de pequeño formato por los barrios para calentar motores. Y en el PDeCat, actualmente segunda fuerza municipal, siguen sin saber quien encabezará su lista.

Cinco candidatos para Convergencia

La portavoz del Govern y consellera de Presidencia, Elsa Artadi, confirmó esta semana que podría formar parte de esa candidatura como número dos de una lista encabezada por el ex conseller de Interior Joaquim Forn. “El debate existe pero es un debate abierto” advirtió Artadi, quien señaló que ni ella ni Forn han tomado todavía una decisión. Todas las fuentes neoconvergentes coinciden en la predisposición del ex conseller y ex número dos de Xavier Trias en el Ayuntamiento a encabezar la candidatura, pero Forn todavía no ha dado el sí definitivo.

Y Artadi sólo concurrirá a las locales si forma parte de una lista con opciones, como lo sería con una candidatura encabezada por uno de los presos, con la empatía que eso genera en el electorado soberanista. El sí de Forn no es, sin embargo, el único escollo de Artadi. La que fuera número dos de Carles Puigdemont en las elecciones del 21D necesitará además el apoyo del aparato del PDeCat, con el que ha protagonizado sonoros desencuentros. Para conseguirlo deberá contar en primer lugar con el beneplácito del actual líder convergente en Barcelona, Xavier Trias, y la candidata oficial, Neus Munté, quien hace un año ganó unas primarias del partido de las que nadie quiere acordarse.

El tándem Forn-Artadi permitiría sin embargo superar la división entre neoconvergentes y puigdemontistas, que a final de mes constituirán la Crida oficialmente. Los fieles a Puigdemont, que han diseñado la Crida como vehículo para fagocitar al PDeCat haciéndose con la estructura territorial del partido que preside David Bonvehí, han renunciado a presentarse de forma generalizada a las elecciones municipales, pero sí quieren tener presencia en las capitales y principales ciudades catalanas. Pero unos y otros saben que un enfrentamiento en Barcelona, donde las encuestas les sitúan ahora entre cuarta y quinta fuerza en disputa con el PSC, sería suicida.

De formalizarse la candidatura Forn-Artadi, la lista debería intentar absorber aún otros dos candidatos ya oficiales: Ferran Mascarell y Jordi Graupera. El primero, impulsor de la Crida junto a Puigdemont y Jordi Sánchez, lanzó su candidatura el pasado noviembre harto de esperar el beneplácito de sus socios. Y el segundo, que hace un año se presentaba como el candidato de Puigdemont a Barcelona, es ahora oficialmente el candidato de la ANC, tras ganar unas primarias abiertas organizadas por la Asamblea a su medida.

Artadi, Munté, Mascarell y Graupera compiten por el mismo espacio, los 10 regidores obtenidos por Xavier Trias hace cuatro años. Pero las dificultades de la ex convergencia para articular una candidatura y la crisis permanente entre PDeCat y JxCat -o la Crida- han dado una ventaja a Esquerra que parece imbatible en el bando independentista.

Al menos así lo muestran las encuestas, que en las últimas semanas otorgan a Esquerra el primer lugar en intención de voto, seguida por los Comunes de Ada Colau y Valls. Los expertos ponen muy en cuarentena esos estudios, realizados a medio año de las elecciones y sin tener claras las candidaturas. Pero en lo que respecta a ERC y C’s la predicción coincide con los sucedido en las autonómicas del 21D en Barcelona, cuando C’s ganó las elecciones con el 24% de los votos, seguidos por ERC con un 20%.

Entonces los comunes perdieron la mitad de sus apoyos en la capital catalana, en un resultado lastrado por la polarización derivada de la declaración de independencia. Ahora Ada Colau batalla por mantener la alcaldía, pero su desgaste electoral es obvio y el rechazo de amplios sectores del electorado por su gestión en cuestiones como la seguridad, la vivienda o el turismo preocupan a su equipo. Especialmente la crisis de seguridad, que el último barómetro destacó como principal problema para los barceloneses.

Valls: seguridad y constitucionalismo

Esa será la segunda gran baza de Manuel Valls en los próximos meses. El candidato naranja, que ahora se esfuerza por destacar su independencia para desmarcarse del pacto de gobierno en Andalucía con Vox, sabe que para derrotar a Colau no será suficiente con agitar la bandera del constitucionalismo. Esa le servirá para aglutinar el voto que el 21D Ciudadanos “robó” al PP. Pero no es suficiente para evitar uno de sus grandes riesgos: repetir el resultado de Inés Arrimadas. Es decir, ganar en Barcelona pero quedarse en la oposición por una alianza de independentistas y comunes.

El discurso de la seguridad será vital en este contexto. Las imágenes de manteros encarándose a la Guardia Urbana, la crisis de los narcopisos en el Raval y el aumento de hurtos y robos que muestran los estudios de victimización serán uno de los principales argumentos para este ex ministro de Interior francés al que no será difícil convencer a los votantes de que es el mejor garante de que Barcelona vuelve a ser una ciudad segura.

Con estos argumentos -seguridad y Barcelona como capital de la república o del cosmopolitismo de la época olímpica- Colau, Valls y Maragall se disputarán la alcaldía según todos los sondeos. Pero el Pleno consistorial volverá a mostrar una gran fragmentación y, gane quien gane, las alianzas poselectorales serán determinantes.