El discurso de Alberto Núñez Feijóo en la inauguración de la convención ideológica del PP podría haber sido perfectamente el de su elección como presidente del partido en caso de que en el mes de julio pasado hubiera optado al liderazgo de los populares españoles. Quizá fue el texto que se le quedó en el cajón tras renunciar a competir en primarias, eso sí, actualizado. Porque las advertencias a Vox han sido una constante en el ejercicio de reivindicación del PP.

«Ningún partido nos va a dar lecciones de cómo se gobierna, de transpararencia, de democracia, ni de centralidad, ni de coherencia, ni de moderación, ni de firmeza» término éste último que ha repetido en dos ocasiones. Además, el PP «no es un partido populista ni vociferante, sino sólido, y no ansioso porque desde la ansiedad no se defienden los intereses generales, sino desde la serenidad».

«El PP no es un partido populista ni vociferante»

Distinguido por ser el barón territorial que más distancias quiere marcar con el partido de Santiago Abscal, aunque también ha soltado alguna perla contra Ciudadanos, ha proseguido con la afirmación de que «somos un partido muy claro en nuestras políticas e ideas. La claridad no es una veleta interesada ni la dureza intransigente» de modo que «decimos que no cuando hay que decir que no y sí cuando hay que decir que sí y nuestros principios no los imponemos a nadie, están a disposición de todos».

En una encendida intervención con la que ha inaugurado una convención que él preside, ha recordado como el resto de los partidos «nos atacan, pero todos ansían ser como el PP, por su gestión, su cercanía y proximidad» y una advertencia final: «lo que se busca en el PP solo se puede  encontrar en el PP, solo el PP puede darlo. Ningún interesado de un lado o de otro nos va a dar ninguna lección ni enseñarnos lo que es el PP».

Rajoy y Santamaría

Los populares han inaugurado su convención ideológica dando una imagen de unidad, de intento de restañar las heridas que se abrieron en julio del año pasado durante el congreso extraordinario que eligió a Pablo Casado presidente del partido. En muy buena medida la presencia tanto de Mariano Rajoy como de la que fuera adversaria de Casado en la lucha por el liderazgo popular, Soraya Sáenz de Santamaría, ha servido para dar esa imagen de unidad que tanto quería Casado.