Ni un miembro del Gobierno ha asistido al pleno extraordinario aprobado, en tiempo y forma, por la mayoría del PP en el Senado para que el jefe del Ejecutivo diera cuenta de las relaciones con la Generalitat de Cataluña. Pedro Sánchez estaba hoy en cumbre de Davos, aunque lo cierto es que en ningún momento el Ejecutivo planteó que acudiera otro en su lugar, bien la vicepresidenta, Carmen Calvo, o la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. Ni siquiera ha ido por la mañana, a la Junta de Portavoces, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Antonio Montilla, como es habitual.

El objeto de la comparecencia era informar «sobre las demandas planteadas en el documento que el Presidente de la Generalitat de Cataluña le entregó en la reunión bilateral celebrada el día 20 de diciembre de 2018, así como sobre los acuerdos alcanzados y las concesiones realizadas», según el texto de la orden del día. Los populares explican que desde la petición de la comparecencia no se recibió respuesta de Moncloa, a pesar de que la Mesa del Senado se puso en contacto con el Gobierno, infructuosamente, tampoco para proponer un cambio de fecha.

El PP volverá a pedir su comparecencia y no descarta la reprobación

El PP conocía desde el viernes que Sánchez no iba a acudir, gracias a una respuesta de la ministra portavoz, Isabel Celáa en rueda de prensa, por lo que, según le han afeado el resto de los Grupos, el pleno debería haberse desconvocado. El PP, en todo caso, volverá a pedir su asistencia al pleno y «en caso de que siga sin aparecer estudiará su reprobación». «Es el acto político más extraño e inútil de mi vida política. Ha sido una convocatoria forzada, antinatural, se nos ha convocado para nada. Es una perfomance y lo hacen a sabiendas de que iba a estar vacía», le ha reprochado el representante del PNV, José María Cazalis.

Ha sido casi lo más suave de lo que le ha caído al PP en general, y al portavoz del Grupo Popular, Ignacio Cosidó, en particular. Y aunque sea inédito que el Ejecutivo haya dado plantón al Senado, independientemente de que les guste o no el motivo de la comparecencia, casi nadie ha reparado en esa inasistencia. Quizá el único que se ha tomado medianamente el serio el contenido del pleno ha sido el portavoz de Unidos Podemos, Ramón Espinar, que sí ha hablado sobre el tema catalán no sin antes acusar a los populares de «extorsionar» al Senado.

Abandono de PSOE, ERC, Bildu y PdeCat

Ander Gil, del Grupo socialista, se ha propuesto «llenar de contenido» este pleno extraordinario preguntando a Cosidó «si ordenó a Villarejo espiar a Barcenas y si era el cabecilla de la denominada policía política». «Su medio natural han sido las cloacas del Estado -ha proseguido el socialista-  pero no vamos a consentir que convierta esta institución en otra cloaca». Tras recordar que José María Aznar y Mariano Rajoy nunca comparecieron en la Cámara Alta, ha espetado al portavoz popular que «representa mejor que nadie la continuidad entre el viejo PP de la Gürtel y el nuevo que nos vende Casado». Los socialistas no se han quedado a esperar la respuesta de Cosidó pues han abandonado el hemiciclo. También lo han hecho los senadores del PdCat y de Bildu mientras que los de ERC no estaban en el pleno.

Cosidó, con todo en contra, ha recordado que «estamos ante un sistema parlamentario, no presidencialista y cumplimos nuestra función de controlar al Gobierno» y «por primera vez en 40 años de democracia hemos convocado una junta de portavoces donde no ha venido ningún representante del Gobierno y no han acudido al pleno». Niega el portavoz popular que se trate de una cuestión de agendas sino de una «voluntad expresa de ocultar una negociación que existe con los independentistas» que el Ejecurtivo ya se negó a explicar en el Congreso.

Sólo la senadora de Ciudadanos Lorena Roldán, que también ha arremetido contra el PP por una «chapuza» de comparecencia, ha preguntado a un ausente presidente del Gobierno si «no le da vergüenza que haya que obligarle a comparecer. Debería venir a esta Cámara a dar explicaciones a todos los españoles, y, en lugar de eso se esconde».