A veces no hay nada como una buena crisis para dar la medida exacta de la estatura política y eso es lo que le ha pasado a Ángel Garrido (Madrid, 1964) en la gestión de la huelga del taxi en Madrid. Con la derrota de un sector tan batallador, se ha convertido en una especie de «héroe por accidente» lo que ha llevado a algunos de sus compañeros de filas a pensar si fue acertado quitarle de la carrera por la presidencia de la Comunidad de Madrid el próximo 26 de mayo. Muchos pueden ser los motivos por los que se quedó fuera, a saber, no ser un «pablista de primera hornada, sus enfrentamientos con el PP de Madrid, marcar una indisimulada distancia de Vox o apostar por unas maneras muy moderadas distintas a las de otros dirigentes populares. Pero nada está escrito y confía todavía en tener futuro político.

Pregunta. -¿Tiene algún compromiso por parte del señor Casado para dar el salto a las listas al Congreso por Madrid?

Respuesta. -Lo que tengo es una oferta muy generosa en el sentido de que en cualquier cosa que crea que pueda colaborar se la proponga. Pero no lo he pensado. Quedan unos meses de gobierno hasta mayo o junio y hay que continuar. Cuando llegue el momento hablaré con el presidente nacional y decidiré.

P. -¿Ha pensado que podría pedirle?

R. -No, hay muchas alternativas sobre la mesa. No corre ninguna prisa, quedan meses de trabajo.

P. -¿A qué alternativas se refiere?

R. -Pues a las que todo el mundo puede imaginar, hay listas electorales, hay europeas, hay posibilidades en otras candidaturas… en cualquiera de esas. Cuando llegue el momento lo hablaré con él, lo decidiremos y si en algún sitio puedo aportar, estaré encantado.

La opción de ir a Europa me parece muy interesante. No descarto seguir en política»

P. -¿Le gustaría ir a Europa?

R. -Me parece una opción, como cualquier otra, muy interesante. Me gusta la política y en principio no descarto seguir trabajando en política.

P. -¿Se sintió dolido? ¿No cree que ahora se están arrepintiendo de no apostar por usted?

R. -No, no lo creo. Se toman estas decisiones en función de muchos parámetros. La dirección nacional debe evaluar quién es el candidato que en cada momento está mejor posicionado para ganar. Cuando te lo dicen, el primer minuto no es agradable, pero después hay que trabajar del lado de quien ha sido la persona elegida.

P. -¿Irá a la manifestación de este domingo en Colón?

R. -Sí, es importante porque, más allá de que los epítetos que se puedan poner a las cosas que pasan, no es nada exagerado calificar de vergonzoso lo que está ocurriendo. El Gobierno de Sánchez no debería haber claudicado jamás con el independentismo. La prueba es que no sólo lo decimos nosotros, es que lo han dicho personas muy relevantes del PSOE como Felipe González o presidentes autonómicos.

Yo procuro siempre no exagerar los calificativos»

P. -¿No cree que ha habido un exceso de calificativos que hacen perder credibilidad a la crítica?

R. -Bueno, eso es cuestión de gusto. Yo procuro siempre no exagerar los calificativos, pero en este asunto en concreto calificarlo de claudicación, vergüenza y ofensivo para los españoles no es nada exagerado. Los independentistas no quieren negociar nada, quieren separar Cataluña de España.

P. -¿Hay una carrera con Ciudadanos por ser los más anti-Sánchez?

R. -Negar que todo el mundo tiene intereses electorales es absurdo, pero en este caso no hay ninguna carrera sino una indignación generalizada más allá de ideologías.

P. -¿Existe el riesgo de que la movilización de este domingo beneficie a Ciudadanos y a Vox?

R. -No, esta movilización la tienen que rentabilizar los ciudadanos españoles. Luego, que cada uno intente sacar su rendimiento político es el juego de siempre y contra eso no se puede luchar, pero el PP fue el primero que habló de convocar un gran acto.

P. -¿No le molesta ir de la mano de Vox?

R. -Ni soy Vox, ni me gusta Vox, ni me quiero parecer a Vox, ni votaría jamás a Vox, pero en un asunto de alcance nacional es bueno que estemos unidos todos. Además, estoy seguro de que van a acudir muchas personas que votan al PSOE, que son socialistas de corazón, y que no comparten la deriva del presidente del Gobierno.

Hay que pensar muy bien la moción de censura si no hay suficiente número de votos»

P. -¿Es partidario de una moción de censura?

R. -Eso se debe calibrar en función de las posibilidades que se tienen. A veces, algunas decisiones que parecen buenas se pueden volver en contra si no eres capaz de sumar un número suficiente de votos. Lo tiene que evaluar la dirección nacional, pero hay que ser reflexivos y ver lo que de verdad conviene. A veces que no salga una moción de censura puede reforzar al que está y conseguir el efecto contrario que uno perseguía.

P. -¿Le genera dudas una moción instrumental?

R. -Hay que pensarlo muy bien para que no se produzca el efecto contrario de lo que uno quiere.

P. – ¿Por qué ha roto Sánchez con el independentismo?

R. -El matrimonio de conveniencia sigue. Y sigue porque se necesitan mutuamente, Sánchez para seguir agarrado al sillón y los independentistas para seguir dando pasos hacia la secesión y cobrándose las facturas que les debe Sánchez.

P. -¿Son creíbles los argumentos del Gobierno?

R. – Este Gobierno no es creíble desde antes de que tomara posesión. Engañaron a la ciudadanía desde la moción de censura, cuando aseguraron que todo era para ir a un adelanto de elecciones generales. Han pasado más de 8 meses, los 8 meses más nefastos de nuestra democracia, y Sánchez sigue atrincherado en la Moncloa. Ha dado marcha atrás por la presión ciudadana y de todas las fuerzas politicas, incluida buena parte del socialismo, pero volverá a la carga porque debe a los independentistas su cargo.

P. -¿Qué debería hacer ahora Sánchez?

R. -Tiene una salida bastante fácil: que convoque elecciones y ponga fin a un Gobierno  que ha sido, con diferencia, el peor y más dañino de nuestra democracia. Gobernar no es hacerse una campaña de imagen a costa de los españoles y, menos aún, socavar a un Estado democrático de Derecho ante unos iluminados como son los dirigentes independentistas catalanes. Cada día con Sánchez en Moncloa es un día perdido para España y los españoles.

Gobernar no es hacerse una campaña de imagen a costa de los españoles»

P. -Vuelve a surgir el tema del espionaje en la Comunidad y las sospechas sobre la financiación del Partido Popular de Madrid con el uso de fondos públicos ¿es un estigma que siguen arrastrando?

R. -Son temas que duran mucho en el tiempo judicial por lo que corrupciones de hace 10 años parece que siguen existiendo. Desde la Comunidad se ha trabajado para poner todas las trabas posibles a quien pueda tener la tentación de corromperse. Tenemos un código ético que obliga a dimitir a cualquier persona imputada, cosa que no ha hecho ningún partido. Por ejemplo, hay investigados en el ayuntamiento de Madrid, de Podemos, que siguen en sus puestos. Nos pasaría factura si no hubiéramos hecho nada para impedirlo, pero hay que juzgar por lo que se hace, no por lo que pasó.

P. -¿Corren el riesgo de convertirse en segunda fuerza política en el Ayuntamiento y Comunidad e, incluso, por detrás de Cs?

R. -Las encuestas son muy cambiantes, pero creo que el PP va a ganar en ambos sitios y va a ser llamada a conformar gobiernos.

P. -¿De haber sido candidato el 26 de mayo habría mantenido el pulso al sector del taxi?

R. -Lo que hicimos fue defender lo que es razonable y el interés general. Si me apura, para mí lo más cómodo, puesto que no voy a ser candidato, hubiera sido aceptar cualquier solución, haberme quitado un problema de en medio y el que venga detrás que se busque la vida. No tocaba hacer eso, sino impedir que se acabara con un sector como ha pasado en Cataluña.

Para mí lo más cómodo hubiera sido aceptar cualquier solución en la crisis del taxi»

P. -¿Esto resta o suma votos para el 26-M?

R. -En ningún caso hay que buscar la rentabilidad o no de los votos en un asunto que es de convicciones. Si se cree en la libertad de elección y en la libre competencia, uno no puede evaluar las cosas en función de si va a tener más o menos votos. En los taxistas hay, como en el resto de la sociedad, diversidad de opiniones, los hay que votan al PP, al PSOE, a Ciudadanos…

P. -Y a Podemos.

R. -Hay un pequeño sector que está muy podemizado, que fue el que tomó las riendas de la situación y que ha dado una imagen mala del sector del taxi. Pero hay muchísimos taxistas que votan al resto de partidos y lo que tienen que hacer es reivindicar mejoras profesionales. Yo creo que politizar estos asuntos siempre es malo y tuvieron unos representantes que se dejaron politizar.

P. -¿En qué momento el taxi perdió la batalla?

R. -Casi desde el principio pierde la batalla de la ciudadanía, que es determinante. Los ciudadanos ven que las reclamaciones que se hacen no son razonables y con unos medios que desaprueban. Se sentaron con la Administración planteando el chantaje del bloqueo de un evento tan importante como Fitur, de las carreteras, de las calles… desde el principio hubo un desacierto en las reivindicaciones y en los modos.

P. -En todo caso esas reivindicaciones siguen vivas. ¿Hay voluntad real de abordar cambios en el sector del taxi y de las vtc?

R. -Sin duda. Las VTC requieren de regulación como todo el transporte y, como Comunidad, tenemos que legislar a favor del taxi a través de un nuevo reglamento que está en tramitación, con un plan de choque que contemple, por ejemplo, un plan renove de la flota de taxis, introducir nuevas tecnologías o mejoras en sus paradas. Hay muchas cosas que hacer.

P. -¿El reglamento estará antes de mayo o le pasará la patata caliente a su sucesor?

R. -Nuestra intención es que esté aprobado antes de mayo y estamos a la espera de que el gremio del taxi nos quiera hacer alguna otra aportación. Ya hay cosas que ellos han demandado, como el uso compartido o que puedan flexibilizar su propuesta de precios dependiendo de las circunstancias.