El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, considera que se puede discutir «razonadamente» la «utilidad, la conveniencia o las funciones de un ‘relator/coordinador'» en reuniones de partidos sobre Cataluña, pero ha añadido que «nada justifica que eso sea lo «más grave que ha pasado en España desde el golpe de Estado de 1981».

Tampoco cree que sea motivo para acusar de «alta traición» al presidente del Gobierno. Es más, ha avisado de que esta es una acusación muy grave, tipificada en el Código Penal y que debe sostenerse con los instrumentos jurídicos que existen para ello. Por eso, ha afirmado que si el presidente del PP, Pablo Casado, está «convencido de lo que dice», la Constitución le permite actuar con los diputados que tiene en el Congreso.

El ministro se refiere en concreto al artículo 102 de la Carta Magna, según el cual un presidente en ejercicio de sus funciones solo puede ser acusado de traición o de cualquier otro delito contra la seguridad del Estado, por mayoría absoluta del Congreso, a iniciativa de una cuarta parte de los diputados. El presidente y los miembros del Gobierno solo pueden ser juzgados por el Tribunal Supremo.

Borrell insiste en que las reclamaciones del independentismo no están amparadas por la Constitución ni el Derecho Internacional

En una serie de tweets, el ministro carga contra el independentismo tachando de «cansinas» y «patéticas» las invocaciones a que el Gobierno «sea valiente», «no le tenga miedo a la derecha» y se «atreva» a reconocer el «derecho de autodeterminación». Sobre este asunto, insiste en que son cuestiones «que no están amparadas por la Constitucion ni por el Derecho Internacional» y que así lo ha reiterado el presidente del Gobierno.

Además, recuerda a los independentistas que «no pueden hablar en nombre del pueblo catalán, excluyendo de él a más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña que no les votaron». A su modo de ver, eso es lo que hacen los «movimientos independentistas de raíz identitaria», que «pretenden basarse en la unidad sagrada del ‘pueblo’, pero acaban en la división y el enfrentamiento social».

España no es Yemen, Bosnia, Kosovo ni Eslovenia

Borrell ha expresado, además, que por mucho que se empeñe el independentismo, España «no es Yemen del Sur, ni Bosnia, ni Kosovo, ni Eslovenia en sus peores momentos«, de manera que ni la Unión Europea ni ningún Gobierno del mundo acepta ese «falso relato» que quieren difundir.

A su juicio, los secesionistas tratan de denigrar la calidad de la democracia española y su sistema jurídico y de presentar a España como un «Estado represivo que viola los derechos humanos», todo ello para conseguir una «mediación internacional que facilite un negociación en pie de igualdad entre el Gobierno de España y el de la Generalitat».