No hay perdón para Santi Vila. El exconsejero de la Generalitat, que abogó por frenar la DUI en octubre de 2017 y dimitió ante la determinación de Carles Puigdemont para llevarla a cabo, es considerado un traidor en el independentismo. Da igual que se siente junto al resto de sus compañeros de Govern en la bancada de los acusados del Tribunal Supremo: su presencia molesta, nunca se le menciona como ‘preso político’ y en la prensa soberanista se le trata como a un fantasma.

La última falta de respeto al exconsejero vino este martes desde Bélgica, donde permanece junto a Carles Puigdemont el exconsejero Toni Comín. El político de ERC, que se sustrajo a la acción de la justicia española en noviembre de 2017, compartió una viñeta del dibujante Jordi Calvís en el que se representa a los dos millones de independentistas catalanes siendo juzgados junto a los 12 líderes del procés. Con una particularidad: en su versión, había borrado de la imagen a Santi Vila.

La viñeta original, publicada por la web Fotlipou, se titula «2.286.217», en referencia a los votantes a favor de la independencia en el referéndum ilegal del 1 de octubre. En ella aparecen los políticos juzgados, tal y como están dispuestos en la sala del Tribunal Supremo, bajo la amenaza de un gran mazo. Tras ellos, una masa de ciudadanos anónimos. Horas después, el exconsejero Comín compartió la viñeta en su cuenta de Twitter junto al mensaje: «Esto es, sí». Y con Santi Vila, situado en la última bancada entre Carles Mundó y Dolors Bassa, eliminado.

Comín ha sido el único de los líderes independentistas en realizar este desprecio a Vila. El líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, también compartió en su cuenta personal la imagen, respetando la original con la representación del exconsejero de la Generalitat entre 2012 y 2017.

Santi Vila se ha manifestado públicamente en contra de la estrategia seguida por el Govern durante los meses de septiembre y octubre de 2017. Y ya entonces era público que maniobraba para posibilitar el diálogo entre Carles Puigdemont y el gobierno de Mariano Rajoy, especialmente para evitar la Declaración Unilateral de Independencia y favorecer la convocatoria de elecciones autonómicas. Vila se encuentra en libertad y está acusado en el juicio al procés de desobediencia y malversación, pero no de rebelión ni sedición.