La Generalitat montó en cólera el pasado mes de diciembre cuando Pedro Sánchez decidió celebrar un consejo de ministros en Barcelona en el aniversario de las elecciones del 21 de diciembre de 2017. La consejera de Presidencia, Elsa Artadi, lo valoró públicamente como “una provocación” y aseguró que generaba “malestar en una parte de la sociedad catalana” que, a su entender, ni se sentía representada por ese Gobierno ni estaba conforme con la fecha escogida.

La misma Artadi, sin embargo, ha confirmado este martes que el próximo Consejo Ejecutivo de la Generalitat se celebrará el próximo lunes 11 de marzo en el Valle de Arán, en vez de hacerlo el martes en Barcelona como es habitual. Torra, por tanto, copia a Sánchez y se lleva la máxima reunión de su gobierno a ‘territorio comanche’.

El Valle de Arán es, históricamente, uno de los puntos ciegos del independentismo, que no penetra allí con la misma fuerza que en el resto de regiones del norte de Cataluña. Este territorio pirenaico, con lengua propia y sus propias aspiraciones regionalistas, da la espalda cita tras cita electoral a los partidos secesionistas. En las últimas autonómicas ganó Ciudadanos con un 33,4%, seguido del PSC con un 19,83%. Junts per Catalunya, ERC y la CUP sumaron en total un 30,72%, uno de los porcentajes más bajos de toda Cataluña.

También es una región rebelde que no hizo seguidismo de la Generalitat durante los hechos de septiembre y octubre de 2017. Horas después de la Declaración Unilateral de Independencia, las instituciones políticas de esta comarca de 10.000 habitantes aseguraron que ni reconocían ni se sumaban a la independencia proclamada en el Parlament por Carles Puigdemont.

La singularidad del Valle está recogida tanto en el Estatuto de Cataluña como en la Ley de Arán de 2015, en la que se habla del valle como “una realidad nacional occitana, dotada de identidad cultural, histórica, geográfica y lingüística, defendida por los araneses a lo largo de los siglos, reconocida por el Estatuto de Cataluña como entidad territorial singular formada por la agrupación de terçons, con personalidad jurídica propia y plena capacidad y autonomía, estatutariamente garantizada, para la gestión de los intereses propios de la comunidad política a la que representa”.