Inés Arrimadas, Toni Roldán, Fernando de Páramo, José María Espejo-Saavedra y Carina Mejías. La candidatura de Cs a las elecciones del 28-A por Barcelona va a suponer un auténtico desembarco de pesos pesados de Cataluña en las Cortes, con el consiguiente riesgo de descapitalización del partido en Cataluña. Todos forman parte de la Ejecutiva nacional del partido, y Roldán y de Páramo ya habían dado el salto a Madrid, pero la salida de Arrimadas, Espejo y Mejías obliga al partido a recomponerse de nuevo en Cataluña.

Si en el resto de España Albert Rivera ha optado por la política de fichajes estrella, aún a costa de no pocas revueltas internas, en Cataluña la dirección de Cs ha optado por echar mano de los pesos pesados del partido para la candidatura al Congreso. La clave: el equipo de Cs en Cataluña es de hecho, en gran medida, el núcleo original del partido, candidatos bregados ya en la política catalana, en los que Rivera confía para gestionar un grupo que espera ver crecer de forma significativa con incorporaciones sin experiencia parlamentaria. Esta es la explicación que se da al menos en Cataluña.

El resultado de esta estrategia, sin embargo, es la descapitalización del partido en la comunidad que le ha dado su mayor éxito. Un riesgo del que ya se alertó con la candidatura de Inés Arrimadas, y que se hace especialmente señalado con la salida de Espejo-Saavedra de la Mesa del Parlament.

El papel de Espejo-Saavedra

El actual vicepresidente segundo de la Cámara catalana ha sido una figura clave en la estrategia parlamentaria de Cs durante las legislaturas de Carles Puigdemont, y ahora con Quim Torra. Es decir, durante los mandatos de Carme Forcadell y Roger Torrent al frente del Parlament. Los independentistas llevan desde 2017 jugando a la «astucia» con el reglamento del Parlament y la aprobación de mociones y proyectos de ley que a la postre sirvieron como teórica base legal para la celebración del referéndum del 1-O.

La coordinación entre los partidos constitucionalistas y sus representantes en la Mesa y la Junta de portavoces fue determinante en el pleno del 6 y 7 de septiembre de 2017 para postergar la aprobación de las leyes de ruptura, con la esperanza de que el Tribunal Constitucional tuviera margen para frenar la tramitación, cosa que finalmente sucedió.

En los próximos meses, el Parlament entrará en una nueva batalla con la reforma del reglamento que JxCat quiere utilizar para habilitar la investidura a distancia de Carles Puigdemont. Hasta ahora, Esquerra se ha resistido a esa pretensión, que pondría en jaque a Roger Torrent, porque los representantes de Cs y PSC en la Mesa, Espejo y David Pérez, han hecho un severo marcaje a la mayoría independentista.

«Lo mismo decían cuando se fue Albert»

«Lo mismo decían cuando se fue Albert» recordaba el propio Espejo hace unos días en una conversación informal en el Parlament para rebajar las consecuencias de su salida, junto a la de Arrimadas, del Parlament. «Cuando se presentó a las generales e Inés asumió el liderazgo en Cataluña muchos cuestionaron el relevo, y mira ahora». Para el vicepresidente segundo del Parlament, madrileño y a punto de tener a su segundo hijo, el traslado al Congreso es una excelente noticia en términos personales, aunque siempre ha advertido que la decisión se tomaría exclusivamente en función de los intereses del partido.

Integrante de Cs desde primera hora, y amigo de Albert Rivera aún de antes, cuando ambos coincidieron en los servicios jurídicos de La Caixa, Espejo-Saavedra es el «hombre tranquilo» en Cs, pero eso no significa en absoluto que sea menos firme en su oposición al independentismo que el explosivo Carlos Carrizosa, que se quedará al frente del partido en Cataluña formando tándem, presumiblemente, con Lorena Roldán.

La incorporación de Carina Mejías a la lista al Congreso responde a partes a los deseos de la interesada y al fichaje estrella de Cs en las municipales: la candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona. Valls dejó claro a Albert Rivera desde el primer momento que quería manos libres para formar una candidatura a medida, y la actual líder naranja en Barcelona no estaba dispuesta a asumir el papel de número dos, con el riesgo de que Valls abandonara el Ayuntamiento si no puede gobernar y le tocara quedarse a ella al frente de un equipo que había formado otro.

Con larga experiencia parlamentaria, primero como diputada del PP y después de Cs, y en la política municipal, el salto a la política nacional es una evolución natural para Mejías.