Política Juicio al 'procés'

Un guardia civil, sobre el asedio del 20-S: "Junqueras me dijo que era la voluntad del pueblo"

Continúan las testificales de miembros de la Guardia Civil en la vigésimo primera sesión del juicio al 'procés' en el Tribunal Supremo.

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Un guardia civil, sobre el asedio del 20-S: "Junqueras me dijo que era la voluntad del pueblo"

Jordi Sánchez y Jordi Cuixart se dirigen a los concentrados subidos al coche de la Guardia Civil la noche del 20-S de 2017. Europa Press

Resumen:

El juicio del ‘procés’ se ha reanudado este lunes en el Tribunal Supremo con el testimonio del guardia civil que dirigió el registro del 20 de septiembre de 2017 en la Consejería de Economía de la Generalitat. El capitán de la Benemérita, que coordinó el dispositivo policial, ha relatado “el riesgo objetivo y evidente” que había para la comitiva judicial y los agentes a la hora de abandonar el edificio tras practicar la entrada y registro por la actitud de los manifestantes agolpados en las inmediaciones del edificio.

De hecho, el agente ha explicado que los detenidos que debían haber accedido al edificio –para presenciar el registro de sus despachos- “nunca” llegaron a hacerlo puesto que el clima de “hostigamiento” e “intimidación” que había en las puertas de la consejería hizo imposible que accedieran a edificio. «Fascitas, fuera fuerzas de ocupación, esta noche dormiréis aquí» fueron algunos de los gritos que los concentrados proferían a la Guardia Civil.

Asimismo, el guardia civil ha afirmado que el ex líder de ANC Jordi Sánchez era el “interlocutor válido” con “la masa” el 20-S. «Ejercía un poder sobre ella», enfatizó. «Jordi Sànchez nos ofreció un cordón hecho por voluntarios, para llevar a los detenidos», recalcó el agente. Además, el testigo ha resaltado que las opciones que presentaba Jordi Sànchez «no daban ningún tipo de seguridad” y subrayó que aunque el hoy acusado decía que “tenía una actitud colaborativa, no cedía a ninguna de las propuestas”. “Ni siquiera a plantearlo», agregó el agente que explicó que rechazaron que los detenidos accedieran a la consejería por un “pasillo de voluntarios”. Según su versión, «el que tomaba las decisiones aquel día era el señor Sànchez, y la señora Laplana (intendente de los Mossos procesada por el 20-S en la Audiencia Nacional) las acataba».

Por otro lado, el miembro del Instituto Armado ha explicado que aquella jornada “nadie tuvo la osadía” de salir del edificio para almorzar “ante esa masa”. Fue una agente de los Mossos d’Esquadra la que se «apiadó» de ellos comprándoles unos bocadillos que fueron repartidos entre los guardias civiles.

«Nos habrían machacado»

Otra de las opciones que les dio aquel día el que fuera presidente de la ANC para que la comitiva abandonara la sede de Economía fue la siguiente: «Sànchez me dice que el pasillo lo harán voluntarios de la ANC y que los Mossos nos acompañarán y que iría primero la secretaria judicial y luego agentes de paisano confundidos con los funcionarios, y teníamos que salir con las evidencias. Una agente de los Mossos que estaba allí nos dijo: ‘¿Estáis locos? Si salís con las cajas os matan’, el elemento objetivo del riesgo lo tenían también las compañeras de Mossos».

“No tuvimos la osadía de ejercer nuestro derecho ambulatorio de salir ante la masa. Nos habrían machacado. Había un riesgo objetivo y evidente”, concluyó el agente.

Además, el guardia civil describió los “incidentes” continuos que sufrieron los miembros del Instituto Armado en Cataluña al ser designados por distintos juzgados como policía judicial en los meses de septiembre y octubre de 2017 para practicar varias diligencias: registro en la sede de la empresa Unipost, en el domicilio de Josep María Jové, entrada y registro en el departamento de Exteriores…

El capitán además ha señalado que se produjeron unas 25 situaciones de acoso en cuarteles de la Guardia Civil y otros diez en otros lugares en los que se hospedaron los agentes “a partir del 6 de septiembre, cuando se aprobó la ley de referéndum y se declaró inconstitucional”.

Por otra parte, el testigo también contó que participó en el registro del despacho del ex secretario de Hacienda, Lluís Salvadó, donde el Instituto Armado se incautó de un documento «roto» que situaba a la actual número dos en la candidatura de Junts per Catalunya a la Alcaldía de Barcelona, Elsa Artadi, como responsable del desarrollo de 41 medidas urgentes a implementar en la consecución de un Estado catalán independiente tras el referéndum del 1-O. En ese documento, fechado el 14 de septiembre, también se identificaba a la ANC como responsable de las movilizaciones dirigidas al mismo objetivo desde la noche de ese 1 de octubre de 2017.

El intento de asalto a Economía

Ya en la sesión de la tarde prestó declaración en el Supremo el teniente de los antidisturbios de la Guardia Civil que participó en el 20-S. El agente que también ha suscrito las escenas de violencia que se vivieron aquel día a las puertas de la Consejería de Economía y ha explicado que valoraron evacuar a la secretaria judicial en un helicóptero. «Estuvimos viendo como estaba la situación para el helicóptero, había un aparato en base y les dije que los pilotos estuvieran preparados por si acaso. Le dije a un guardia que si hacía falta tirar una antena que había que la tirara», explicó.

Asimismo, el agente ha descrito cómo tuvieron que padecer «insultos, humillaciones, escupitajos, amenazas” por parte de los manifestantes y ha narrado uno de los momentos de máxima tensión que vivió aquel día en el departamento de Economía, cuando pensaron que los independentistas iban a asaltar el edificio. “Nos pusimos todos a sujetar la puerta. No sabíamos si querían entrar, si querían tirar la puerta. Nos pusimos a sujetarla desde dentro”, relató el guardia civil.

Además, el testigo habló con el ex vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras cuando en pleno registro policial se presentó en la Consejería. «Le dije ‘buenas tardes’, me dijo que iba a trabajar y le dije que por supuesto, que esa era su casa”, manifestó. Al marcharse el líder independentista le dijo al agente que “tenía que entender que era la voluntad del pueblo y yo le dije que tenía que entender que ese era mi trabajo».