El Parlamento británico continúa haciendo lo imposible por enredar la madeja del Brexit, con el horizonte casi apocalíptico de una salida sin acuerdo el próximo 12 de abril cada vez más cerca. La primera ministra Theresa May anunció este martes que buscará una salida acordada con el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, y que en última instancia respetará la opción preferida por el Parlamento para la futura relación con la Unión Europea a través de los votos indicativos, que hasta el momento ya han rechazado hasta ocho propuestas alternativas a la de la primera ministra, que también fue tumbada en dos ocasiones.

Sucede que, en un inesperado giro de los acontecimientos, los comunes han decidido este miércoles que no volverán a impulsar votos indicativos. Tras el ‘no a todo’ de las dos últimas votaciones, se esperaba una cámara dividida sobre la opción de impulsar una tercera. Pero no hasta el punto de que los comunes han forzado un empate parlamentario por primera vez en 26 años, según informa la BBC. 310 votos a favor de seguir emitiendo votos indicativos, 310 en contra. La última ocasión en la que esto sucedió fue el 26 de julio de 1993, en una votación sobre el tratado de Maastricht.

El resultado, leído con el particular protocolo de la institución, ha provocado las carcajadas de los miembros del Parlamento. «¡Oh, Dios mío!», se ha escuchado lamentar a uno de los representantes. Posteriormente, el speaker John Bercow ha hecho uso de su voto de desempate para desequilibrar la balanza. Citando precedentes y tradición parlamentaria, ha decidido sumarse al ‘No’ e impedir que los comunes sigan impulsando votaciones alternativas. Bercow ha explicado que, en votaciones que supongan decisiones firmes, el presidente no puede aprobar leyes o mociones haciendo uso de su prerrogativa del desempate.

May recupera la iniciativa

En la práctica, esto supone que el Parlamento pierde la iniciativa que en los últimos meses había luchado por arrebatarle a Theresa May. Los comunes podrán seguir emitiendo votos indicativos, pero sólo a propuesta del Gobierno. Es decir: la primera ministra recupera el control casi total del proceso del Brexit y sólo permitirá a los miembros del Parlamento votar sobre las mociones que encajen en su agenda política. Podría, por ejemplo, no someter a votación de la Cámara ninguna opción que incluya un segundo referéndum, moción que perdió por sólo 12 votos hace tres días.

May y Corbyn se han reunido este jueves por primera vez tras la oferta de la dirigente tory, aunque no han trascendido avances significativos hacia una solución concreta. Ambos políticos están sometidos actualmente a enorme presión por parte de sus respectivos partidos. El sector duro tory amenaza con dar la espalda a May e incluso dividir el partido si ésta tiende hacia un Brexit blando, lo único que aceptarán los laboristas. Por su parte, sectores de la formación dirigida por Corbyn exigen que cualquier acuerdo pase por un segundo referéndum, circunstancia inasumible al otro extremo de la tensa mesa de negociación.

«Las charlas han sido constructivas, con ambos lados mostrando flexibilidad y compromiso para acabar con la actual situación. Hemos acordado un programa de trabajo para asegurar que cumplimos con el pueblo británico, protegiendo puestos de trabajo y defendiendo nuestra seguridad», se ha limitado a comentar Downing Street. Los laboristas las han descrito como «discusiones exploratorias constructivas».

Por su parte, la Unión Europea continúa alertando de la posibilidad, cada vez más plausible, de que el próximo 12 de abril se produzca un Brexit sin acuerdo que obligue al establecimiento inmediato de controles aduaneros y barreras físicas. Hoy mismo se ha confirmado la exención de visados para los ciudadanos británicos en caso de darse esta situación. May, que se reunirá con los principales líderes europeos el próximo día 10, pedirá una nueva prórroga, hasta el 22 de mayo. Bruselas sólo la concederá si sobre la mesa se pone un acuerdo de amplio consenso, la opción de un segundo referéndum o la convocatoria de elecciones generales. El histórico empate de este miércoles en el Parlamento sólo enreda más la enorme madeja en la que hace tiempo se convirtió la salida del Reino Unido del espacio común.