El candidato al Parlamento Europeo Caio Mussolini.

El candidato al Parlamento Europeo Caio Mussolini.

Internacional | Política Entrevista a Caio Mussolini

Un Mussolini a las puertas del Parlamento Europeo

Caio Mussolini, bisnieto del fundador del fascismo, se presenta a las elecciones europeas con el objetivo de recuperar los principios fundacionales de la UE

Pocos apellidos en Europa acarrean una carga histórica tan pesada como la de Mussolini. Justo cuando se conmemoran los 100 años del lanzamiento del movimiento fascista en Europa, el nombre del dictador italiano sigue representando una de las figuras más denostadas de la historia contemporánea mundial. Tanto que aún hoy sus descendientes no pueden utilizar su apellido en algunas de las redes sociales más populares.

«En Facebook yo no he podido utilizar como nombre de usuario mi nombre y apellido: @caiomussolini me lo prohíbe. Pero @caiostalin o @caiolenin me los permite. ¿No le parece una locura?». Quien se lamenta de este modo es Caio Giulio Cesare Mussolini, bisnieto de Il Duce. A sus 50 años, reconoce que su apellido le ha supuesto ser víctima de prejuicios e incluso discriminación, pero se niega a permitir que las culpas del pasado le condicionen.

Por eso, Caio Mussolini prepara su salto a la arena política. Tras una larga trayectoria profesional, primero como oficial de la Armada italiana y más tarde como responsable comercial de empresas como Oto Melara o Finmeccanica, presentará en los próximos días su candidatura al Parlamento Europeo por Fratelli d’Italia, uno de los grupos representativos de la derecha trasalpina.

«Es el partido que mejor representa mi visión e ideales de política moderna, un partido con mucha atención a lo social, que busca la recuperación de parte de la soberanía cedida a la Unión Europea, que actúa para soportar la familia natural, muy atento a las necesidades de la pyme, contrario a la inmigración clandestina…», explica en un perfecto español. No en vano, nació en Argentina, donde su familia tuvo que huir hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, y pasó buena parte de su adolescencia en Venezuela.

Fratello d’Italia cosechó en las últimas elecciones europeas, celebradas en 2014, poco más de un millón de votos, que no le sirvieron para obtener representación en Europa. Pero ahora, el partido espera beneficiarse de un creciente apoyo a las políticas de derechas en los comicios que se celebran el próximo 26 de mayo. «Yo creo que todos los partidos de derecha europeos, o soberanistas, crecerán en las próximas elecciones, como respuesta a las políticas insatisfactorias de los últimos años», sugiere Mussolini.

No existe una amenaza fascista. Gritar al peligro fascista es lo más fácil que pueden hacer los intelectuales de izquierda, porque no tienen ideas ni programas creíbles»

Este giro político hacia la derecha se explica, en su opinión, por «el alejamiento de la realidad y falta de respuestas por parte de los últimos gobiernos de muchos países de Europa, y las políticas incomprensibles llevadas por las izquierdas con respecto a muchos temas que preocupan a la sociedad». En esas circunstancias, «la reacción es buscar orden, el respeto de las leyes, protección, volver a valorizar los elementos fundacionales de nuestra sociedad, como la familia natural, la patria, el respeto por la policía o las fuerzas armadas, proteger los intereses nacionales, atender de manera prioritaria las exigencias de los ciudadanos, que se respeten las tradiciones fruto de siglos de existencia y todo esto lo buscan en la derecha, pero no la extrema», señala.

Porque Caio Mussolini niega que Europa esté asistiendo a un auge de la denominada extrema derecha y mucho menos del fascismo, como el que promovió su bisabuelo. «El fascismo en Italia surgió después de una guerra mundial ganada, pero donde las expectativas del país fueron traicionadas. Había disturbios causados por la izquierda (Biennio Rosso) y una profunda crisis política y social. Era un momento de fuertes empujes revolucionarios. Ahora lo que veo es gente cansada, defraudada por las promesas incumplidas, preocupada por sus hijos, y sin esperanzas hacia el futuro. Y gritar al peligro fascista es lo más fácil que pueden hacer los intelectuales de izquierda, puesto que no tienen ideas ni programas creíbles para ofrecer», observa.

En este contexto se circunscribe el auge de Vox que pronostican todas las encuestas en España. Mussolini reconoce que no conoce lo suficiente al partido de Santiago Abascal como para juzgarlo, pero subraya que «después de separarse del Partido Popular ahora está representando a esa parte de ciudadanos decepcionados por sus políticas pasadas, consideradas demasiado moderadas. Si sigue creciendo quiere decir que sus propuestas son consideradas validas por una parte creciente del electorado».

El nieto de Vittorio Mussolini, segundo hijo varón de Il Duce, se muestra bastante crítico al juzgar las políticas que se han seguido en Europa en los últimos años. «El euroescepticismo es el resultado de las políticas miopes y lejanas de las necesidades de los pueblos y los ciudadanos en los últimos años por parte de los burócratas de la Comisión Europea. Se han olvidado los principios fundadores de la Unión Europea, y la solidaridad y apoyo han quedado en un segundo lugar», advierte.

Las finanzas y los bancos privados, como las agencias de rating, están usurpando la soberanía de las naciones y la gente está cansada»

Este antiguo oficial submarinista recuerda el caso de Grecia para denunciar que «las finanzas y los bancos privados, como las agencias de rating, están usurpando la soberanía de las naciones y la gente está cansada de las consecuencias catastróficas a nivel económico. Una Europa sorda y solamente a tracción franco-alemana es la premisa para un colapso de la Unión».

Precisamente, el gobierno de su país, dirigido por Giuseppe Conte, y sostenido por la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, mantuvo recientemente un enfrentamiento con las autoridades europeas a causa de las constricciones presupuestarias exigidas por Europa. «No pienso que Europa sea la culpable de la situación económica de Italia, la responsabilidad es nuestra y amplia, aunque algunas de las políticas comunitarias, debido a la particular estructura económica de mi país nos han perjudicado», entiende Mussolini.

Pero, el candidato de Fratello d’Italia no justifica todos los planes del actual Ejecutivo italiano, que considera «un gobierno innatural». «Son dos fuerzas políticas que no comparten casi nada de su programa electoral, y que gobiernan con un ‘contrato’. No hay una visión común sobre cómo invertir el dinero para el desarrollo del país y la UE está justamente preocupada por las consecuencias», considera.

Sí respalda, en cambio, las políticas inmigratorias de la Liga de Matteo Salvini, tendentes a reprimir la inmigración ilegal. Aunque ha pasado gran parte de su vida fuera de Italia -además de en Argentina y Venezuela ha pasado un largo periodo en Abu Dhabi, por cuestiones de trabajo-, Caio Mussolini afirma convencido que «no existe un derecho a la inmigración».

«En los años pasados han llegado hasta 180.000 inmigrantes clandestinos desde África y eso ha llevado a muchas consecuencias negativas en lo social y lo económico, con costes muy altos para el país (en 2017 se gastaron 5.000 millones de euros para la gestión de la inmigración). Italia, como país soberano, debe tener el derecho de aplicar las políticas inmigratorias que considera más oportunas y beneficiosas para el país», subraya.

Ha llegado el momento de dejar el fascismo y el franquismo a la historia y pensar en el futuro de nuestros países»

Es para defender estos principios para lo que Caio Mussolini reclama el voto en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Para alcanzar su objetivo, espera que, en esta ocasión, su apellido le sirva de ayuda, ya que en Italia los comicios se celebran con listas abiertas en las que los votantes seleccionan a los candidatos que quieren que les representen. «Espero que los electores, también los más moderados, puedan ver en mí una persona preparada, con un excelente currículo, con dos títulos, exoficial de la Armada, con experiencias internacionales y que habla tres idiomas, que ha viajado por todo el mundo… Pienso que mi apellido me dará más visibilidad que a otros durante la campaña electoral, pero ojalá que la gente pueda ver un Mussolini moderno y proyectado hacia el futuro, y para nada nostálgico», dice.

Si lo consigue, no sería el primer Mussolini en acceder al Parlamento Europeo. Su tía, Alessandra Mussolini, ocupa actualmente un asiento en la cámara legislativa comunitaria, como miembro de Forza Italia. Como descendientes de un personaje tan controvertido como Benito Mussolini, ambos han sentido sobre sí el peso de la historia y han tenido que lidiar de primera mano con cuestiones como la memoria histórica, de forma parecida a como ocurre en España con los vestigios del franquismo.

«He leído en los periódicos acerca de esta idea. Me parece completamente inútil y sin sentido. En Italia tenemos el mismo problema. En el pasado algunos diputados del PD (partido de izquierda) llegaron a pedir que se cancelaran los nombres de Mussolini o frases fascistas en los monumentos de la época. Entiendo las reacciones que hubo inmediatamente después de la caída del fascismo, pero después de más de 70 años es anacrónico y sin sentido. Las construcciones, ciudades, puentes, edificios y obras del fascismo están por todos lados. No se pueden borrar», comenta.

Y es que, en su opinión, tantas décadas después, «ha llegado el momento de dejar el fascismo y el franquismo a la historia y pensar en el futuro de nuestros países y resolver los muchos problemas que tenemos».

La tumba de Mussolini

Precisamente, como sucede con la del dictador español Francisco Franco, en los últimos tiempos en Italia ha surgido un debate en torno a la tumba de Benito Mussolini. Aunque en este caso la controversia es justo la contraria. Ubicada en Predappio, su localidad natal, un pequeño pueblo de la región de Emilia-Romaña, la cripta en la que está enterrado el fundador del fascismo se encuentra clausurada desde hace varios meses, lo que ha generado críticas en el pueblo, especialmente entre los comerciantes, por el perjuicio económico que supone, tal y como informaba esta misma semana el diario El País.

La cripta está gestionada por la propia familia Mussolini y, según explica el bisnieto del dictador, el cierre de la misma, en la que a parte de Benito están enterrados su esposa Rachele y varios de sus descendientes, se produjo para efectuar unas obras de restauración interna y externa que eran necesarias. La razón por la que no se ha reabierto, una vez acabadas éstas, hace ya varios meses, es porque sus herederos están estudiando la mejor fórmula legal para gestionar el mausoleo.

Predappio puede sobrevivir y tener un gran retorno comercial gracias a la tumba de Mussolini»

«Se necesita controlarla, limpiarla, verificar que la gente que entra no la dañe y estamos buscando la mejor forma, tal vez a través de una fundación o una asociación. También es necesario poner un seguro y poner reglas para que no haya usos inadecuados, como los que hacen algunas personas que piensan estar en un carnaval y no respetan la tumba ni el ambiente propio del lugar», explica Caio Mussolini.

El candidato al Parlamento Europeo denuncia la postura del alcalde de Predappio, Giorgio Frassineti, que critica el cierre de la cripta después de haber dicho que para el pueblo es una vergüenza ser la localidad natal de Benito Mussolini. «Esto me parece una gran estupidez y una ridiculez inmensa, porque Predappio puede sobrevivir y tener un gran retorno comercial gracias a eso, porque los pequeños pueblos de alrededor no los conoce nadie», advierte.

Por esta razón, critica de Frassineti que, «por un lado, se queja del fascismo, pero trata de sacar provecho de eso. Quiere transformar la casa del fascio, una casa antigua en el centro de Predappio, y hacer en ella un centro de estudios. Yo personalmente soy contrario a eso, un centro de estudios no se tiene que hacer en Predappio, se tiene que hacer en Milán o en Roma, una ciudad grande, y sobre todo con personas preparadas, investigadores de distintos lugares del mundo y objetivos, para que se estudie ese periodo de forma concreta. Él lo hace solo por interés».

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